sábado, 27 de abril de 2013

Augusto Ferrer-Dalmau Nieto

Augusto Ferrer-Dalmau Nieto (Barcelona, 1964)

Es uno de los pintores de mayor proyección en España. Actualmente vive en Valladolid. De sus pinceles surgen soldados españoles de todas las épocas, que se enfrentan al momento más traumático que pueda vivir el ser humano: la guerra, un crisol donde afloran todas las miserias y virtudes del hombre.
“Lo que más me motiva es plasmar la historia de España como nación”,señaló Ferrer-Dalmau en una reciente entrevista. Y es verdad. En su obra pictórica es constante la aparición de la bandera de España. Es una forma de mostrar que formamos parte de una empresa colectiva, un destino común. Y  Ferrer-Dalmau se enorgullece de ello.
Este pintor nos muestra también cómo esa misma bandera ha cambiado con el paso del tiempo. Desde la Cruz de San Andrés, patrón de la Casa de Borgoña, que enarbolaron los Tercios y los regimientos borbónicos, hasta la actual bandera bicolor, que fijó Isabel II en 1843. Hoy en día, los aviones de guerra llevan en su timón esa misma Cruz de San Andrés.

Autodidacta

No creció con la Play y los videojuegos. Y se nota.  Desde pequeño jugaba a la guerra, mientras leía a Pérez Galdós y Pío Baroja.“Yo nunca jugaba al  fútbol, siempre estaba con los soldaditos de guerra”.
Ferrer-Dalmau empezó a trabajar en los ochenta como diseñador textil, en Barcelona y Málaga. No dejó de pintar. Primero, paisajes, y después, inspirado por Antonio López, espacios urbanos. En los años 90 decidió consagrarse a la historia militar, siguiendo la estela de dos grandes pintores decimonónicos, de los que se siente deudor, en primer lugar, el catalán José Cusachs (1851-1908) y el gallego Víctor Morelli, (1860-1936).
El pintor se adscribe a un “realismo pictórico”, que necesita una concienzuda preparación previa con innumerables dibujos, llenos de  anotaciones de todos y cada uno de los personajes de sus composiciones.  Nos muestra  así una guerra muy distinta a la actual, anónima y virtual, y especialmente dañina de nuestro mundo, donde la máquina parece dominar al hombre.
"La caballería y el ejército van muy ligados a mi forma de ser y de pensar”, reconoce el pintor catalán, que no es militar profesional, aunque ha recibido últimamente los empleos honoríficos de Lancero  de Farnesio  y Húsar de Pavía.
Su abuelo sirvió como húsar de la Princesa a comienzos del pasado siglo. El Ejército premia así a Ferrer-Dalmau sus  estampas de la caballería española, donde logra con gran realismo esa simbiosis casi mágica entre montura y soldado.
Actualmente el pintor catalán está preparando una gran composición sobre el desastre de Annual, del año 1921, donde murieron 8.000 españoles y más de medio millar fueron apresados por las harkas de Abd el Krim.
Su heterogénea obra, ahora centrada en la temática ecuestre militar, se ha convertido en un referente indiscutible. A lo largo de su trayectoria profesional ha realizado exitosas exposiciones en Madrid, Londres, Paris, Nueva York… de su primera etapa paisajística nacieron numerosos óleos que han servido como referente en libros de arte a nivel universal. Su actual pintura, la militar, está valiendo también para ilustrar numerosos libros y revistas, especialmente de historia.
A parte de colecciones particulares, su obra puede contemplarse en museos tales como, el Museo de la Guardia Real, Museos de los regimientos Farnesio, Lusitania, Numancia, Montesa, Alcántara, Asturias… y por supuesto el Museo Histórico Militar. También ayuntamientos e instituciones gubernamentales puede verse la obra de este genial pintor.
Observad la calidad de este admirable artista español contemporáneo en su página:

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