sábado, 27 de abril de 2013

¿CARIDAD O SOCIALISMO?: LA AYUDA DE INVIERNO N.S.

¿CARIDAD O SOCIALISMO?:
LA AYUDA DE INVIERNO N.S.






“En los servicios de asistencia social, como en todas las otras ramas de la actividad nacional , nuestra más importante ,y al mismo tiempo más difícil tarea, es reeducar al pueblo en su actitud hacia la vida. Deben entender la verdad de que los seres humanos han sido enviados a este mundo no a sufrir sino para luchar. Dios los ha puesto aquí para florecer y dar fruto, al igual que hacen los arboles. A través del dolor y la adversidad deben crecer con fuerza. El abeto que crece en la montaña debe luchar duro por su vida. Debe resistir contra el viento y la tormenta, y el efecto del viento y la tormenta es que el tronco gradualmente se condensa capa a capa por el lado que es agredido hasta que el pequeño abeto de la montaña puede sostenerse erecto contra los elementos. De igual modo vemos que sucede en la historia de las naciones. Los periodos de adversidad que acontecen a las naciones y que deben superarse ayudan a desarrollar su fuerza. Más todo lo que resiste a través de periodos de adversidades representa el resultado de una selección entre los pueblos, resultado del mismo proceso de selección que nosotros observamos en todas partes en la vida. Todo lo que vive debe pasar por un periodo de prueba, y será desdichado si es débil.”




Hilgenfeldt





En todos los países civilizados hay organizaciones para la asistencia social las cuales tienen su origen y mantenimiento en la iniciativa privada. Algunas de ellas operan bajo la égida de denominaciones religiosas y otras son continuadas por asociaciones las cuales han sido creadas para enfrentarse a algunas necesidades sociales en concreto. La idea la cual inspira a todas estas causas proceden del principio cristiano del amor al prójimo, el ideal de hacer el bien a los demás. También hay actividades de ayudas sociales que están subvencionadas y dirigidas por el Estado y que asimismo están inspiradas por este principio cristiano. El deseo y propósito de todas estas empresas es fomentar una política social mediante la cual las angustias económicas de los individuos se hagan cuando menos soportables. De este modo, la razón última que está de fondo es que la penuria económica es una condición permanente en la cual una cierta clase de la comunidad debe vivir. Si la angustia temporal surge entonces son adoptadas medidas temporales para enfrentarse a ella. Más la postura invariable sobre la cual las actividades de ayuda social están por lo general basada es la creencia de que los pobres estarán siempre con nosotros. La difusión y la realidad de este principio debilita la resistencia moral de aquellos quienes se encuentran necesitados de ayuda.

En algunos países las diversas formas que toman la asistencia caritativa están determinadas por los fines precisos a la que sirve. Así en Inglaterra y Francia hay miles de instituciones y asociaciones las cuales dependen exclusivamente del apoyo voluntario y son enteramente independientes unas de otras en sus operaciones. Su propósito es, en general, humanitario en cuanto ayudan a los miembros necesitados de la comunidad. Los vastos recursos de estas instituciones y la consecuente mano bondadosa con la que la generosidad es distribuida, ofrece a los miembros menos conscientes de la comunidad, la tentación de beneficiarse ellos mismos de la posibilidad de dar el doble o el triple de los subsidios que ellos habrían conseguido si hubiese un control uniforme sobre todo el sistema. En toda gran ciudad existen hoy cientos de miles que necesitan ayuda. No sólo representan el desempleo sino también aquellos otros miembros de la población que se encuentran en circunstancias económicamente adversas por un motivo u otro. Pero el desempleo o el trabajo parcial es siempre la causa principal de los apuros económicos entre las masas. la única vía, por tanto, de tratar definitivamente con esta situación es encontrar un lugar en el sistema económico nacional para aquellos que aun son capaces de trabajar. El número de desempleados ha aumentado en unas proporciones tan altas en nuestro tiempo que incluso la mejor política social que pudiese ser ideada resultaría inadecuada para la situación.




Contra el hambre y el frío, haz tú también un sacrificio para la WHW.


Una Comisión americana que investigó las causas de la presente penuria mundial llegó a la conclusión que la sustitución del trabajo manual por la máquina es la causa principal que ha conducido a estos serios trastornos en el conjunto del sistema económico. Por consiguiente, lo que es necesario es la aceleración de un proceso de transformación social para combatir las condiciones cambiadas o retardar el tiempo de los inventos mecánicos. Las condiciones predominantes en el mercado de trabajo muestran cómo la situación socioeconómica está de modo causal unida a la situación industrial y cómo de este modo da origen a un problema el cual concierne a todos los países civilizados y que deber ser solucionado por ellos de un modo u otro.

El periodo de posguerra ha traído la miseria social a primer plano. Se ha convertido en algo tan extendido y tan profundamente arraigado que simplemente cualquier política social de tipo tradicional no sería adecuada para resolver el problema. Cuando revisamos el desarrollo económico que ha tenido lugar en el siglo diecinueve observamos que la cuestión social se ha convertido, de manera constante, en algo más y más serio y difícil de solucionar y que estas dificultades se han extendido en el mundo entero. En nuestro tiempo las diferentes denominaciones religiosas han hecho enormes esfuerzos para tratar el problema de la miseria social pero han sido incapaces de dar una solución satisfactoria. El progreso que se ha realizado en los métodos mecánicos de producción ha estado acompañado por un constante e inexorable incremento en miseria social hasta tal punto que la convicción ahora predominante entre los hombres que han estudiado cuidadosamente la cuestión es que la empresa privada no puede esperar ocuparse con eficiencia de la situación. Las condiciones presentes señalan la necesidad de la interferencia por parte del Estado y la adopción de una sistemática política general estatal en materia social.



El mismísimo Rudolf Hess realiza su aportación a la WHW entregando un donativo a veteranos de guerra encargados de la colecta, algunos de ellos mutilados. Enero de 1936.



La actitud de Bismarck hacia el problema social es instructiva y muestra claramente la diferencia entre su tiempo y el nuestro con respecto al propósito de la legislación social. Cuando los diversos tipos de seguros gubernamentales fueron primero introducidos en Alemania - Seguros de Salud, Seguros para la Tercera Edad, etc. - se esperaba que esta legislación social, que garantizaba a las clases trabajadoras contra la opresión de la miseria ya sea por enfermedad, accidente o vejez, tuviese el efecto de dar a aquellas clases un contacto cercano espiritual y comprensivo con el Estado. Pero el permanente antagonismo de una parte de las masas hacia el Estado no fue mitigado en absoluto; más bien sucedió lo contrario, este antagonismo demostró ser más fuerte que nunca. La tendencia hacia las ideas radicales y el cambio hacia la izquierda se hizo más pronunciado hasta que finalmente se desarrolló en un descontento que fue dirigido contra el Estado como su más inmediato objeto. De este modo las autoridades gobernantes que habían esperado que su legislación social trajese a las masas hacia la unidad orgánica con el Estado demostró ser errónea.

Alemania se está ahora esforzando por establecer un nuevo concepto social de Estado y de sus funciones. Esta idea está basada en la unión tradicional entre el pueblo y su tierra nativa sobre la esperanza de que, por la unión del pueblo en una comunidad Volk donde las distinciones de clases no tienen lugar, puede ser posible encontrar una solución para el problema social en una síntesis entre pueblo y Estado. Y a no ser que esta tentativa se gane primero la aprobación y aceptación del pueblo estará condenada al fracaso. El Estado debe afianzar la voluntad de cooperación del pueblo.

Esta libre colaboración de una parte del pueblo, la cual es ahora un hecho y una fuerza establecida en Alemania, es una prueba de que éste ha sido acercado y ganado de un modo correcto. Este éxito debe ser acreditado a la Organización de Ayuda del Pueblo Nacional Socialista (N.S.V.: = Nationalsozialistische Volkswohlfahrt). Esta organización tiene en estos instantes unos siete millones de miembros. Éstos son los patrocinadores de que el trabajo se muestre en sí mismo más emocionante en la Ayuda de Invierno al Pueblo Alemán y en la institución “Madre e Hijo”. En este servicio social hay cerca de 1.500.000 trabajadores voluntarios. Éstos están dedicados a enseñar al público de un modo práctico para que comprendan que la necesidad del individuo es un asunto que concierne a la comunidad en su conjunto. Cualquier ayuda que se dé a un individuo no debe ser dada como si fuese una limosna (1). Es obligación de la comunidad prestar ayuda en casos de necesidad, no como un trabajo de supererogación sino como un trabajo que es necesario para mantener la existencia de la comunidad. Tal es el principio que inspira todas las actividades del N.S.V. y éste está constantemente presente en la mente publica.


Alemanes buscando carbon y alimentos en pleno invierno.

En los sistemas liberal y marxista el individuo y sus necesidades formaron el punto de interés central. Esto no es así con el sistema de asistencia social Nacional Socialista. Aquí la comunidad popular es el objeto de cuidado primario y esencial. El bienestar de la comunidad es una precondición necesaria para el bienestar del individuo. Hitler declaró una vez: “Nosotros no le decimos al rico: “da al pobre, sino que decimos: “Pueblo de Alemania ayúdate a ti mismo””.

El N.S.V. es de un carácter totalmente diferente a las formas confesionales de servicio de asistencia social y es por este motivo que el propósito que se ha fijado para sí mismo es satisfacer. Es éste el que determina el carácter especifico del N.S.V. En general. El objeto de los servicios de ayuda confesionales ha sido aliviar miserias y hacer la vida más soportable para el pobre y el necesitado. Mas el N.S.V. no considera estas angustias como una condición permanente bajo la cual el pobre y el necesitado han de vivir. No es su propósito hacer las miserias soportables para el individuo, sino que su propósito más bien es ayudarlo a sobrepasar los apuros, dándole de nuevo un sueldo base estable, a la familia una base segura y así hacer del individuo y de la familia miembros orgánicos de la comunidad popular (Volk). Para llevar a cabo este objetivo el N.S.V. debe considerar la salud del individuo y las condiciones sanitarias en el cual la familia vive como condiciones preliminares necesarias para ser un miembro útil en la comunidad. Aspira a ayudar a aquellos quienes, posteriormente, pueden ayudarse a sí mismos. Por tanto, su trabajo está principalmente limitado a aquellos quienes son congenitalmente sanos en salud y a aquellos quienes son potencialmente miembros útiles de la comunidad. Pero esto no significa que los enfermos hereditarios y los inválidos sean descuidados. Aparte de los subsidios oficiales del Estado para el cuidado y mantenimiento de tales personas, existen las instituciones y las asociaciones confesionales para la atención y asistencia de los enfermos e inválidos. El N.S.V. por la tanto, deja esta parte de la asistencia al Estado como tal y a las iglesias. Pero en esta conexión debemos tener en cuenta el hecho de que las organizaciones para la asistencia pública que operan bajo el patronaje y el control de la iglesias no son enteramente o incluso principalmente dependientes de las contribuciones voluntarias de los fieles. Ellos reciben grandes y regulares subsidios del Estado y de las municipalidades en consideración del trabajo mediante el cual cuidan a los enfermos e inválidos. Con la Organización de Asistencia Social Nacional Socialista, sin embargo, el principal objetivo no es mitigar la miseria y hacerla soportable sino más bien extirpar las causas de ésta. Éstas son a la vez materiales y morales; la continuación del desempleo, la enfermedad y el sentimiento de que nadie tiene cuidado alguno, crea una condición de desaliento y debilidad moral. el N.S.V., por tanto, no da solamente apoyo material sino también educación e incentivo moral. La miseria social es un fenómeno que afecta a la comunidad en su conjunto y por lo tanto ella misma debe ser capaz de tratarlo por razón del bien común. Éste es el principio moral que la Organización de Asistencia Social Nacional Socialista se esfuerza en inculcar en las mentes del publico general y también en las mentes de aquellos quienes son temporalmente víctimas de la miseria económica.
Por parte de aquellos que están necesitados de ayuda hay un deseo honesto de ser considerados en el mismo nivel que las otras personas y de ver su situación actual como resultado de un accidente de las circunstancias sobre las cuales ellos mismos no tienen un control efectivo. Por consiguiente, ellos no deben ser considerados como marginados y se les debe hacer notar que cuando nosotros hablamos de la comunidad no estamos usando frases huecas. Por consiguiente, aquellos que dan sus donaciones de ayuda en el trabajo no las dan de forma condescendiente sino más bien de un espíritu de compañerismo con los necesitados; porque el acomodado pertenece a la misma comunidad y debe comprender que el fundamento sobre el que la comunidad existe es el principio moral de “Uno para todos y todos para uno”.


Unas adorables niñas de la Liga de Muchachas Alemanas, sección femenina de la Juventud Hitleriana, recolectan dinero para la WHW.


Dentro de los primeros cuatro años y medio de su existencia los recursos del N.S.V. se han incrementado de forma constante de acuerdo con el aumento de la prosperidad comercial y la disminución del desempleo. La certeza de que nadie de nosotros es autosuficiente sino que todos dependemos de otro ha sido reconocida en sus implicaciones prácticas por todos aquellos quienes desean ver promovida y establecida la justicia social. De este modo se podría decir que la nación se ha convertido en una gran familia cuyo mantenimiento puede ser asegurado sólo en cuanto los miembros singulares de esta familia están físicamente sanos, moralmente firmes, preparados para cooperar con otros miembros y con voluntad para sacrificar los intereses individuales para cualquier cosa que pudiera ser necesaria para lograr y sostener un estándar uniforme de bienestar y eficiencia en la comunicad entera.
En el pasado se consideraba imposible pensar en alterar la estructura social de un modo tal que grandes secciones de la población no tuviesen que vivir por más tiempo en necesidad y circunstancias severas. Los pobres eran vistos como un estrato permanente de la estructura social y, el hecho de que este estrato haya existido a través de tantos siglos ilustra como el principio que ha funcionado en la vida practica. Pocas tentativas se hicieron para eliminar la pobreza como tal y las condiciones bajo las cuales el pobre tenía que vivir han sido sólo relativamente mejoradas. Durante la guerra y el periodo de la posguerra la pobreza y la miseria llegó a estar tan extendida en Alemania que la arrolladora mayoría de la población se encontró en las filas de la miseria y la necesidad. La angustia se había desarrollado en tales dimensiones que aquellas actividades caritativas que habían estado inspiradas simplemente por el amor al prójimo no podrían mitigar el sufrimiento general, sin considerar el ser capaz de eliminarlo. Bajo la presión de estas duras condiciones el espíritu revolucionario se desarrolló y el antagonismo de las masas hacia lo que ellas supusieron ser las clases superiores se acentúo más y más.
Cuando el presente gobierno alemán entro en funciones en 1933, el número de desempleados excedía los seis millones. Este Gobierno propuso el principio que era un error ver las condiciones de la miseria entonces existente como si fuesen una característica inalterable en la vida de la nación. Este principio pronto fue puesto en funcionamiento.
La Organización de Ayuda Social del Pueblo Nacional Socialista se le confió la tarea de la unión de toda la población, tanto del acomodado como del desamparado, en una gran obra pública con el fin del bien común. En poco tiempo se demostró posible desterrar de la nación entera, los cerca de setenta millones de personas, del letargo moral que había existido durante varios años antes. Un espíritu de optimismo se levantó y una fe practica en la vida y en los destinos humanos fue restaurada. A los millones de desempleados y a sus familias se les dio la garantía práctica de que aquellos en mejores circunstancias económicas sentirían como una obligación moral contribuir en su más alto grado en dinero, bienes y servicios al objetivo de superar la miseria nacional. El pueblo respondió como un todo, con lo cual se derrumbaron todos los anteriores prejuicios, restaurando las víctimas de las circunstancias económicas una vez más como miembros útiles de la comunidad nacional.
A principios de 1933 la Organización Nacional Socialista de Ayuda Social al Pueblo Alemán - el N.S.V. - constaba apenas de unos cientos de trabajadores. El 3 de mayo de 1933, Adolf Hitler promulgó un decreto estableciendo el N.S.V. como organización oficial del Partido para todas las cuestiones concernientes al bienestar y al apoyo social. El número de miembros voluntarios se incrementó mes tras mes y año tras año. En abril de 1937 el número de miembros había alcanzado los 6.886.000.



"Nadie podrá pasar hambre! Nadie puede pasar frío!"



La tarea preliminar de la Ayuda de Invierno para el primer año de su establecimiento comenzó el 13 de septiembre de 1933 en todos los pueblos y ciudades del Reich. Este trabajo fue llevado a cabo bajo el escudo de la N.S.V. Sin embargo, el éxito solamente fue posible porque cientos de miles de hombres y mujeres ofrecieron en seguida sus servicios voluntariamente. Este gesto aseguró el éxito de la empresa, cuatro semanas más tarde la organización estaba trabajando íntegramente con una dotación de 1.500.000 ayudantes voluntarios. Este cuerpo de ayudantes continuo sus servicios en los siguientes años aunque sus diversas ocupaciones les permitiese dar solamente las horas libres de la tarde al N.S.V. El hecho de que alteraciones esenciales no hubiesen de ser hechas en la organización o que sus planes de trabajo resultasen efectivos muestra la forma tan precisa en la que el sentimiento popular fue calibrado desde el principio. Una de las más grandes pruebas para el carácter práctico del experimento puede ser encontrada en el hecho de que triunfó incluso cuando 1.500.000 trabajadores estaban absolutamente desentrenados y eran inexpertos en tal tarea. Este espíritu de solidaridad muestra que el autentico socialismo puede ser puesto en practica. El ejemplo de este modo dado de cómo entusiásticamente la gran mayoría sintió sus obligaciones de servicio con sus conciudadanos y conciudadanas levantó la confianza entre las filas de los desempleados que las causas de su miseria serían subsecuentemente superadas. La máxima que inspiró y dirigió la Ayuda de Invierno fue: Nadie debe pasar hambre o frío este invierno. Y aun la máxima fue lanzada en una época en la cual debían ser ayudados 17.000.000. Por lo tanto, la tarea principal de la Ayuda de Invierno durante el primer año fue la distribución de comida, vestido y combustible domestico. A finales de octubre se efectuaron las primeras entregas de bienes gratuitos.
En la organización Ayuda de Invierno las respectivas necesidades de los distintos distritos fueron ante todo tenidas en cuenta. Había distritos que podían abastecerse a sí mismos organizando un intercambio de bienes y servicios dentro del mismo y que, consecuentemente, se realizaron. Había otros distritos que tenían que ser asistidos desde fuera sobre la base de mutuo intercambio. Estos eran organizados bajo lo que se conocía como patrocinios: un distrito acordaba enviar sus excedentes a otro el cual necesitaba tales productos, al mismo tiempo había distritos que tenían que ser tratados como áreas pura y simplemente afligidas.
Para ilustrar este plan operativo podríamos tomar como ejemplo las distribución de patatas. Los distritos patrocinadores se ayudaban en el consumo de patatas. Estos proveedores, es decir los distritos con excedentes, las enviaban a aquellas provincias que no cultivaban las suficientes para su propia consumición. Las áreas afectadas, por lo que toca al consumo de patatas, son principalmente las industriales, donde se encuentra el mayor número de desempleados. A estas áreas las patatas eran enviadas desde esos distritos que tienen un excedente de provisiones. A la hora de planear el sistema de distribución para aquellos distritos que no tienen patatas, fue tenido en cuenta el hecho de que las áreas industriales del Oeste de Alemania, Hamburgo y otras ciudades en general prefieren la variedad de patata amarilla y la recibieron de acuerdo con ello. Las variedades azul y blanca fueron enviadas a los distritos que las prefieran. Naturalmente, este principio de selección implicó bastante trabajo detallado, pero esto era mucho más apreciado por las provincias concernientes puesto que notaron que su particular gusto había sido satisfecho. El hecho de que 15.043.634 cwts de patatas fuesen distribuidas proporciona un ejemplo de la enorme cantidad de trabajo que sólo esta rama de ayuda suponía. No sólo eran los gustos y necesidades locales proveídas en cuestión de patatas sino que en ciertos distritos, donde se comía menos, la diferencia fue colmada con la distribución de varios tipos de arinosa-feculenta comida.







"El tren tendría que ser 6.000 kilómetros de largo, se extiende desde Berlín a Addis Abeba, si tuviera que llevar a los 209 millones de quintales de los materiales ha contribuido a la unidad de socorro para el invierno durante los años 1933-1935. Eso es el socialismo en acción. Apoyo al Führer el 29 de marzo!"


La distribución de carbón nos suministrará otro ejemplo de este trabajo selectivo. Como el transporte de carbón es costoso, se tomó un particular cuidado de tener una distribución racionalizada en lo que al transporte se refiere. Además de carbón y turba, durante el invierno de 1933-34 la Ayuda de Invierno distribuyó 52.903.070 cwts de carbón. La distribución de estas grandes cantidades fue posible sólo por la organización sistemática de la colaboración del comercio de carbón. Los cupones de carbón los cuáles podían ser cambiados por un quintal de carbón o lignito comprimido fueron distribuidos para uso domestico. El número total de cupones distribuidos durante el invierno de 1933-34 fue de 8.800.000. Aquellos que recibían tal cupones tenían la libre elección de mercaderes mas pagando un libro de honorarios de tres pfennings y medio por cada cupón. Tan pronto como el comerciante de carbón tenía cupones suficientes los entregaba al centro de distribución de carbón del N.S.V. donde se le daba un vale de pago. Entonces él daba este vale como pago a su propio mayorista. Éste lo enviaba a la Sindicatura de Carbón y la Sindicatura recibía un pago en efectivo del N.S.V. El dinero recompensado incluía el coste del transporte, el cual es naturalmente diferente por distritos. El carbón distribuido por la Ayuda de Invierno en 1933-34 alcanzó el 16% de la consumición domestica de carbón en Alemania. El promedio de invierno por persona así atendida fue de ocho cupones, los cuales representan una ración de 8 cwts. Éste variaba conforme a las necesidades individuales.
La distribución de patatas y de carbón son las principales características de los subsidios de la Ayuda de Invierno. Luego, vienen la ropa y comestibles de todo tipo, pero particularmente la entrega de ropa de abrigo y linos domésticos, donados por todas las clases de la comunidad.
El granjero da su producción en la granja, la gente de ciudad contribuye con ropa de vestir, el minero da carbón y el leñador suministra madera. Clasificando todo esto se encontró que pertenecen a 60 categorías diferentes, desde el aceite de hígado de bacalao para niños a todo tipo de comestibles como por ejemplo comestibles ahumados, carne fresca, vinos, miel, embutidos (salchichas), verduras y tabaco. Otro ejemplo de los diferentes tipos de bienes con los que se contribuyó se muestra en lo que se llama las contribuciones de una libra (435 gramos). Cada mes el ama de casa alemana compra media libra de cualquier producto comestible u otros, de acuerdo a sus propósitos dándolos a la Ayuda de Invierno. Aliviando de esta forma la miseria entre las familias necesitadas, el ama de casa expresa su sentido de la obligación hacia sus vecinos menos afortunados.
La ropa se recolectaba en gran escala y cuando ésta necesitaba ser reparada era enviada a unas habitaciones especiales de costura pertenecientes a la Ayuda de Invierno independientemente de estas donaciones de nuevos linos familiares recogidos en las tiendas, pagando cuando es necesario, y distribuido donde era necesario. Se distribuyeron millones de pares de medias y colecciones de lino domestico. En el primer año de la Ayuda de Invierno se distribuyeron 20.437.694 pares de botas y zapatos y todo ello se hizo y se está haciendo no con aire de protección sino por un espíritu de solidaridad entre los diferentes miembros de la comunidad. Todas las tendencias hacia el trato de los necesitados como pertenecientes a una clase permanente llamada el proletariado han sido abolidas.


Este es un anuncio de la WHW aparecido en el Neue Illustrierte Zeitung del 9 de noviembre de 1933. Se puede ver en el vagón del tren la inscripción N.S. Volkswohlfahrt, Winter Hilfe, Kartoffeln 1933/34 (Organización Nacionalsocialista para el Bienestar del Pueblo, Ayuda Invernal, Patatas 1933/34). En el texto se hace un llamamiento a los agricultores para que donen patatas y se trata de despertar el reconocimiento de los ciudadanos a ese gesto solidario:



La importancia económica de la Ayuda de Invierno se demuestra también a través de estos números. No hay mejor ejemplo que pueda ser dado de esta importancia que las medidas adoptadas para la distribución de pescado fresco. Antes de que la Ayuda de Invierno fuese fundada el consumo medio de pescado fresco en toda Alemania, con sus sesenta y siete millones de habitantes, no excedía la media de consumición de Londres. La pobre demanda de pescado fresco se hizo necesaria para convertir la pesca en comida para animales. Pero los resultados no cubrían los gastos de la fabricación de esta comida. La primera tentativa de vender pescado al publico a través de la Ayuda de Invierno resultó en la compra de mil toneladas de pescado para ésta a un precio razonable. Esta cantidad se distribuyó entre las familias necesitadas. En el segundo año de la Ayuda de Invierno la cantidad comprada y distribuida vino a estar entre las tres mil toneladas. En el tercer y cuarto año las cifras fueron 8.250 y 9.350 toneladas. Estos totales indican cómo el hábito se introdujo en provincias enteras que hasta entonces no habían estado acostumbradas a consumir pescado en su dieta habitual. De este modo la acción de la Ayuda de Invierno creó una demanda natural la cual se ha extendido incluso más allá de los meses de invierno, siendo como resultado que el público en general ahora consume mucho más pescado que antaño. Naturalmente, el comprado por la Ayuda de Invierno se transporta en los más modernos coches frigoríficos. En la distribución del pescado, recetas de cocina apropiadas son también facilitadas a las amas de casa.
De esta manera la Ayuda de Invierno había sido también un gran instrumento en mantener las pesquerías del profundo mar enteramente ocupadas a través de los meses de invierno. Todas estas actividades ilustran la importancia nacional-económica de la Ayuda de Invierno. Desde este punto de vista la donación de necesidades vitales a la gente necesitada les permite gastar cualquier cantidad de dinero que tienen para otras necesidades y pequeñas amenidades. Así sucede que se compran bienes los cuales de otra forma se quedarían sin vender. Un genuino incremento en el poder adquisitivo de este modo se ha producido siendo el resultado un reavivamiento del comercio en aquellas ramas donde la necesidad de dicho reavivamiento había sido intensamente sentida.




Dondequiera que es posible la Ayuda de Invierno coloca sus pedidos para el Día de la Recolección insignias en las áreas deprimidas. Las recolecciones en las calles principales por miembros de diversas organizaciones del partido son efectuadas una vez al mes y las insignias que se han fabricado en estas áreas de miseria son vendidas entonces cada una por dos pfennings. Se venden millones de estas insignias. Estas varían en diseño y material mes tras mes. Están fabricadas de galón, marfil, porcelana, ámbar y flores artificiales. Con el paso del tiempo los diseños se han ido convirtiendo cada vez más y más artísticos y son ahora objetos de interés para coleccionistas.
Las insignias no se venden cuando el Jefe del Estado y del Partido hace su recolecta anual en el Día de la Solidaridad Nacional. Este Día de la Solidaridad es otra ejemplificación del sentimiento de comunidad que ahora existe entre las autoridades gobernantes y la mayor parte de la población. Un firme incremento en las cantidades recolectadas en este día a lo largo de todo el Reich lo muestran los resultados de los últimos tres años. Estos fueron, respectivamente: 4.022.000 Marcos para 1934, 4.085.000 para 1935 y 5.662.000 Marcos para 1936. La cantidad de dinero recolectada el Día de la Solidaridad Nacional en 1937 fue de 8.071.180 Marcos.

A la hora de garantizar las cantidades de dinero necesario para llevar la labor de la Ayuda de Invierno, las deducciones voluntarias de los salarios y los sueldos juegan un papel muy importante. Junto con el incremento del empleo en toda la ciudad vino un aumento de contribuciones a la hacienda de la Ayuda de Invierno, lo cual muestra la reacción económica practica de la política de la Ayuda de Invierno. Una y otra vez se ha demostrado que el trabajo realizado de este modo ha despertado un sentido de responsabilidad moral en el individuo, y esto es igualmente cierto tanto para los pequeños como para los grandes donantes. No se han hecho ni fuertes ni duras leyes. Las donaciones entregadas en las áreas ricas eran distribuidas en las más pobres. Una sólida base de igualamiento en la distribución se había establecido no solamente para los actuales obsequios en especie sino también para ayuda financiera. El trabajo de la organización ha estado seccionalizado en el modelo de la organización del Partido Nacional Socialista - es decir, en regiones, distritos y centros locales -, haciendo así posible el control de toda la maquinaria de recolección y distribución en un vistazo. Los distritos entregan un estado de cuentas mensuales a las autoridades regionales y estas a su vez publican unos informes diarios para los cuarteles generales nacionales. Este control estricto prácticamente excluye la posibilidad de que ocurra irregularidad alguna, aunque ésta se tiene presente en un lugar donde son contratados 1.500.000 de asistentes voluntarios. Este es el secreto de los bajos costes de administración de la empresa. Originalmente estas cantidades eran apenas de un uno por ciento. Más tarde se incremento al 1,8 %. Esto fue debido a la creciente necesidad de empleo de trabajadores sociales a tiempo completo, así que gradualmente fue posible distribuir subsidios sobre una base definitivamente determinada a las necesidades de la familia frente a una base de simple distribución para la masa.
Repasando los logros finales de la Ayuda de Invierno, estamos primeramente sorprendidos por el hecho de que éstos se han hecho posible no por el gran volumen de donaciones de personas o comunidades excepcionalmente ricas sino más bien por las pequeñas contribuciones de individuos en la base de la nación. Mensualmente aquellas familias que estaban normalmente acostumbradas a más de un plato para su comida de los domingos los ha restringido y contribuyen a una financiación equivalente del plato o platos extras a la Ayuda de Invierno. Esta iniciativa es también secundada por los restaurantes, donde la dirección cobra el precio de una comida entera de su cliente y paga a la Ayuda de Invierno el margen que él ahorra por servir un solo plato. Este margen está estipulado de acuerdo a un plan establecido. La comida de un solo plato de los domingos se ha convertido ahora en una costumbre nacional y tiene el significado simbólico de compartir el pan con los miembros de la comunidad. La Ayuda de Invierno también ha establecido una Lotería Nacional en la cual los billetes se venden a seis pfennings cada uno. Esto ha resultado extremadamente popular y aun más cuando a los ganadores se les paga inmediatamente. Finalmente, un plan se ha puesto en funcionamiento por medio del cual la Ayuda de Invierno recibe una cuota de toda la caza que ha sido matada durante la estación.





De este modo la Ayuda de Invierno se ha convertido en una influencia importante en la política domestica puesto que tiende a acabar con las barreras de clases y partidos. Una institución que en tiempos de una severa depresión económica tuvo éxito en levantar un nuevo espíritu de solidaridad entre las personas no permitirá que su energía se agote en tiempos de prosperidad. Aquí es donde reside el valor de la Ayuda de Invierno como un factor educativo social de amplio alcance. Su recepción entre las masas de la población no era debida a ningún dictado desde arriba sino que la manera en la cual está siendo llevada a cabo es enteramente debido a la colaboración espontanea del pueblo. Desde su fundación hasta aquí ha tenido el carácter de una empresa de auto-ayuda basada en un orden social enteramente nuevo introducido por el Movimiento Nacional Socialista.

En el principio la Ayuda de Invierno distribuida sus subsidios de un modo general a los individuos quienes afirmaban estar necesitados; pero con el paso del tiempo se ha hecho posible introducir un modus operandi donde la familia se ha convertido en el objeto principal de atención. De esta manera se hizo posible investigar y obtener una medida estimada de la miseria existente entre las familias necesitadas. Como lógica consecuencia de estas investigaciones se llegó a la convicción de que había una llamada definitiva para otro trabajo siguiendo la misma línea de la Ayuda de Invierno pero en otras esferas. Uno de los principales resultados de esta creencia fue el establecimiento de la sección del N.S.V. “Madre e Hijo”.
El rasgo predominante de la miseria existente entre las familias individuales se debía a las condiciones desfavorables de la vivienda. Muchos de ellos vivían en sucias viviendas en las grandes ciudades. El prolongado desempleo había dado origen a un sentimiento generalizado de indiferencia y desesperación. Las personas habían empezado a creer que la vida no era digna de ser vivida ya que las condiciones en las cuales ellos tenían que vivir eran consideradas como inalterables. Este sentimiento ayudó a debilitar la base entera de la vida familiar. Y finalmente la indiferencia de las autoridades gobernantes y su fracaso para adoptar una política para el mantenimiento de la existencia de la familia contribuyó a destruir la idea misma de la familia. Nada se podría hacer hasta que una política fuerte para el cuidado de la familia fuese adoptada colmo tal. Por tanto, la primera propuesta fue, una vez más, encontrar empleo seguro y fijo para los padres de familia. Las condiciones de 1933 eran el estimulo contrario. La gente joven tenía miedo de comprometerse a las responsabilidades de la vida matrimonial y de este modo la cuota normal de matrimonios cayó considerablemente, puesto que su existencia misma se había convertido en un problema para el cual no había una solución satisfactoria a la vista.



"No le dé. Sacrificio".


Durante veinte años, durante la Guerra, la inflación y la etapa problemática surgida del conflicto de clases entre las personas, la madre fue casi el único apoyo a la familia. Durante la Guerra ella tuvo que hacer el trabajo de los hombres y por muy duro que trabajase encontraba imposible garantizar las necesidades vitales para sus hijos. Cuando el padre se encontró sin empleo ella intentó salvar la situación realizando trabajo el cual era pagado a un tanto por ciento inferior que si lo hubiese estado haciendo un hombre, y es de esta manera que ella se desilusionó en cuanto a la posibilidad de ser capaz de ganar lo suficiente para sostener a la familia. De acuerdo a las investigaciones hechas en 1932, sólo un diez por ciento de los niños que asistían a las escuelas primarias estaban bien nutridos mientras que un 41% estaban ciertamente mal nutridos. Así sucedía que la salud y el físico de una gran porción de niños escolares sufrían seriamente; el problema ahora era encontrar algunos medios de reparar aquellos daños. El raquitismo se hacia más predominante y la resistencia constitucional a los ataques de gripe y otras enfermedades se hizo firmemente más débil. En vista de todo esto, la mujer como guardiana de la familia empezó a sentirse desalentada en su lucha (struggle).



Cuando finalmente, después de años de lucha y ansiedad, el cabeza de familia se nuevo encontró trabajo, la fuerza de resistencia de la madre se había agotado. Los servicios nacionales del bienestar debían, por lo tanto, ser dirigidos hacia la rehabilitación moral y física de la madre y los niños. Esto solamente se pudo hacer, como en el caso de la Ayuda de Invierno, por la colaboración de la masa, para así aliviar los más urgentes casos de miseria.
Bajo la égida del N.S.V. se fundó un Comité de Acción del Reich. Los miembros de este Comité fueron elegidos entre funcionarios gubernamentales y municipales, del Partido y sus organizaciones, así como de asociaciones de asistencia social eclesiásticas. En esta obra colaboraron las siguientes organizaciones: EL Comité Central para Misiones Internas de la Iglesia Evangélica, la Liga Caritativa Católica, la Cruz Roja Alemana, el Consejo Ejecutivo de las Sociedades de Subsidio a los Enfermos Alemanes, la Asociación de Comadronas del Reich, trabajadores sociales en fabricas, la Asociación de Enfermeras Alemanas, etc. Esta comunidad de asistentes asegura así el desarrollo orgánico y sólido de la organización “Madre e Hijo”. El apoyo publico la buena voluntad de hacer sacrificios fue también esencial para el éxito de la empresa. Con el paso del tiempo se hizo más evidente que este movimiento se había convertido también en un factor integrante de la comunidad popular (Volk).
Con todo este apoyo fue posible el rápido desarrollo de un extendido sistema de recuperación y descanso para las madres y sus hijos. Durante el periodo comprendido entre mayo de 1934 y abril de 1935 aproximadamente 53.000 madres fueron enviadas fuera por el N.S.V. , a hogares específicamente construidos en el campo para una estancia de tres meses que les permitiría recuperar sus fuerzas. Pero la obra no podía finalizar aquí; ya que era necesario adoptar medidas mediante las cuales las madres fuesen reemplazadas durante su ausencia. Jóvenes y mujeres se escogieron para cuidar a la familia en casa, conservar el ritmo del hogar, cocinar, lavar y arreglar la ropa para los niños, etc. Jóvenes estudiantes se ofrecieron como voluntarias y ofrecieron voluntariamente sus servicios para esta tarea.
En los hogares de recuperación a las madres no solamente se les proporciona unos cuidados y atención medica sino que tenían la oportunidad de restablecerse de un bien merecido descanso, probablemente por primera vez en sus vidas. A través de una serie de amistosas charlas son tratados diversos temas, los cuales son de interés para toda madre de familia. El campo de visión es ampliado. Recetas nuevas de cocina y experiencias en métodos familiares son discutidos e intercambiados. Así esas semanas de descanso y recuperación son también semanas en las cuales las mentes de las madres son estimuladas y provistas con nuevas y brillantes ideas.



Naturalmente el movimiento “Madre e Hijo” no está limitado a aquellas mujeres que son miembros del Partido Nacional Socialista o de cualquier clase en particular. Las mujeres del Partido Nacional Socialista son cuidadas de la misma manera ,y hasta el mismo punto extremo, que las que habían pertenecido a partidos políticos que se habían formalmente opuesto al Nacional Socialismo.












En esta misma idea concurren, lógicamente, el Führer en su magna obra cuando dice en la pag. 33: “No cabe en el criterio de tales gentes comprender que una acción social no puede exigir el tributo de la gratitud, porque ello no prodiga mercedes, sino que está destinada a restablecer derechos” (Ed. Wottan, 1995), y Alfred Rosemberg, el filosofo del Reich, que escribe en su Mito: “La Caridad, por su parte, como dádiva de un dictador a millones de sojuzgados o como beneficencia personal, no repara daños sino sólo emplasta heridas purulentas. La caridad es propiamente la otra faz de la desenfrenada explotación. A veces el más grande defraudador hasta edifica hospitales para sus víctimas saqueadas durante decenios y se hace festejar entonces por sus diarios como filántropo” (Ed. Wottan, 1992). Por ultimo, cabría resaltar la opinión de “El Príncipe Anarquista”, quien finaliza su obra Palabras de un Rebelde de la siguiente forma: “Los filántropos y la caridad sobran en la sociedad humana. ¡Paso a la justicia! (pequeña Biblioteca Calamus, 1977). (Nota del Traductor).







Les dejo algunos carteles e imágenes:



Pequeñas figurillas de diferentes oficios.



"La salud, la protección infantil, la lucha contra la pobreza, ayudando a los viajeros, la comunidad, ayudando a las madres: Estas son las tareas de la Caridad Popular y Socialista Nacional. Hazte usuario!"



Comida popular o Eintopf en beneficio de la WHW.




Es lebe das Volksgemeinschaft!
Es lebe das Winterhilfswerk!
 Fuente del Articulo: Biblioteca Personal
Fuente de las Imagenes:

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