jueves, 25 de abril de 2013

Mark Weber-El Jabon de Judio


EL JABON DE JUDIO por Mark Weber, 1991

Unode las demandas del Holocausto más pavorosas y calumniosases el cuento de que los alemanes fabricaron jabón de loscuerpos de sus víctimas. Aunque se expuso como una bromaun cargo similar durante la Primera Guerra Mundial, casi inmediatamentedespués, se reavivó, no obstante, y se creyóextensamente durante la Segunda. Más importante, esta acusaciónse "probó" en el Juicio Principal de Nurembergde 1945-1946, y se ha confirmado autoritariamente por numerososhistoriadores desde hace décadas. En años recientes,aunque como parte de una amplia retirada de los aspectos obviamentemás insostenibles del "ortodoxo" cuento del exterminio,historiadores del Holocausto han concedido de mala gana que elcuento del jabón humano es una propaganda de los tiemposde guerra. En su retirada, sin embargo, estos historiadores hantratado de despedir el cuento del jabón como un mero "rumor"de tiempos de guerra, evitando mencionar que organizaciones judíasinternacionales y los entonces gobiernos Aliados aceptaron y sancionaronesta calumnia difamatoria.

Entiempo de guerra se rumoreaba que los alemanes fabricaban jabónde los cadáveres de Judíos muertos, lo que se basóen parte en el hecho que barras de jabón fueron distribuidaspor autoridades alemanas en ghettos y en los campamentos con laimpresion de las iniciales "RIF", que muchos aficionadosde representan "Rein juedisches Fett" o "GrasaJudía Pura" (no pareció importarles que lasletras eran "RIF" y no "RJF"). Estos rumoresse difundieron extensamente en 1941 y 1942, y por eso, alrededorde 1942 las autoridades alemanas en Polonia y Eslovaquia expresabanpreocupación oficial acerca del impacto de la noticia.

Segúnuna fuente polaca citada durante la guerra en un Informe Confidencialde Inteligencia Militar del Ejército de U.S., los alemanesoperaban una "fábrica jabón del humano"en 1941, en Turek, Polonia. "Los alemanes habían llevadomiles de maestros polacos, sacerdotes y judíos hasta allíy, después de extraer el suero de la sangre de sus cuerpos,los habían tirado en grandes ollas y fundido la grasa parahacer jabón", agrega el informe de la inteligencia.

Macabroschistes del "jabón Judío" llegaron a serpopulares en los ghettos y campamentos, y muchos no judíosde afuera vinieron a creer el cuento. Cuando trenes cargados conjudíos deportados se detenía temporalmente en lasestaciones de la ruta, reportes de los polacos dicen que les gritabanalegremente: "¡Judíos para jabón!".Igualmente, prisioneros de guerra británicos que se internaronen Auschwitz en 1944, testificaron más tarde que durantela guerra se rumorea de que se llegaban a hacer jabón conlos cadáveres de las víctimas allí gaseadas.

Apesar de su inherente carácter no creíble, el cuentodel jabón llegó a ser un rasgo importante de propagandade la guerra Judía y Aliada. El Rabí Stephen S.Wise, que durante la guerra encabeza el Congreso Mundial Judíoy el Congreso Americano Judío, públicamente declaróen noviembre de 1942 que los cadáveres de judíoseran "procesados en artículos de guerra tales comojabón, grasa y fertilizante" por los alemanes.Más tarde, anunció que los alemanes estaban "exhumanadoigualmente a los muertos por el valor de los cadáveres",y pagaban cincuenta marcos por cada cuerpo.

Afines de 1942, durante la semana del Congreso, el Congreso JudíoAmericano publicó editoriales diciendo que los alemanesconvertían a los Judíos "por métodoscientíficos de disolución en fertilizante, jabóny cola". Un artículo en la misma emisióninformó también que deportados judíos deFrancia y Holanda eran procesados en "jabón, colay aceite para trenes" en por lo menos dos fábricasespeciales de Alemania. Típico de muchas otras publicacionesperiódicas americanas, el influyente New Republic informóa principios de 1943 que los alemanes estaban "usando loscuerpos de sus víctimas Judías hacer jabóny fertilizante en una fábrica de Siedlce."

Durantejunio y julio de 1943, dos representantes prominentes del "ComitéJudaico Antifascista", con sede en Moscú, recorriólos Estados Unidos y reunió más de dos millónesde dólares para la fuerza soviética de reunionesen una serie de reuniones en masa. En cada una de estas reuniones,el jefe judío-soviético Solomon Mikhoels mostróa la muchedumbre una barra de jabón que dijo hecha de cadáveresJudíos.

Despuésde la guerra, al cuento del jabón se le dio una importantelegitimidad en el Juicio de Nuremberg. L. N. Smirnov, PrincipalConsultor de Justicia por la USSR, declaró en el Tribunal:

"...La misma base que racionalizó en las mentes de los SS técnicas que crearon las cámaras del gas y el carro de carga para asesinatos, empezó a inventar tales métodos de aniquilación completa de cuerpos humanos, que no sólo harían ocultar los rastros de sus crimenes, sino que también servían en la industria de productos seguros. En el Instituto Anatómico de Danzig, experimentos semi-industriales sobre la producción de jabón de cuerpos humanos se llevaron a cabo, así como el curte de piel humana para propósitos industriales".

Smirnovcitó una larga declaración jurada por Sigmund Mazur,un empleado del Instituto, la que se aceptó en Nuremberg,archivos USSR-197. Alegaba este que el Dr. Rudolf Spanner, jefedel Instituto de Danzig había ordenado la producciónde jabón de cadáveres en 1943. Según la declaraciónjurada de Mazur, las funciones del Dr. Spanner eran de interésdel alta clasificación jerárquica para los oficialesalemanes. El Ministro de Educación, Bernhard Rust, y elJefe de Salud, Dr. Leonard Conti, así como profesores deotros institutos médicos, dieron testimonio en favor deSpanner. Mazur también alegó haber usado el "jabónhumano" para lavarse a sí mismo y para lavar ropa.

Una"receta" del jabón del humano, según sealega haber preparado el Dr. Spanner (Documento de Nuremberg USSR-196),fue presentada también. Finalmente, una muestra de lo quesupuestamente era un pedazo de "jabón humano"se presentó en el Tribunal de Nuremberg como exhibiciónUSSR-393.

Alcierre del Tribunal, el fiscal jefe británico, Sir HartleyShawcross, replicó a su colega soviético: "Enla ocasión, igual se usó jabón los cuerposde sus víctimas por la excacez de los tiempos de guerra".Y en su juicio conclusivo, el Tribunal de Nuremberg decidióque "intentos se hicieron para utilizar la grasa de los cuerposde las víctimas en la fabricación comercial de jabón."

Valehacer notar que aquí, de la "evidencia" presentadaen el Tribunal de Nuremberg por el cuento del jabón ficticio,ninguna era menos substancial que el "evidencia" presentadapor las demandas de exterminio en masa en las "cámarasde gas". Por lo menos en el caso anterior, una muestra realde jabón supuestamente hecho de cadáveres se sometióen la evidencia.

Despuésde la guerra, supuestas víctimas del Holocausto fueronsolemnemente enterradas, en la forma de barras del jabón,en cementerios Judíos. En 1948 por ejemplo, cuatro barrascomo aquellas se envolvieron en una mortaja de entierro ceremonialy, según ritual religioso judío, se les sepultóen el cementerio de Haifa, en Israel. Otras barras de "jabónJudío" se ha exhibido como áusteras reliquiasdel Holocausto en el Instituto Histórico Judío deWarsaw, el Museo Stutthof de Gdansk (Danzig), el Instituto Yivode New York, el Museo del Holocausto en Filadelfia, el Centrodel Holocausto Judío en Melbourne (Australia), y en variaslocalidades de Israel.

Numerososjudíos que vivieron en ghettos y campaos alemanes durantela guerra ayudaron a mantener el cuento del jabón vivopor muchos años después. Ben Edelbaum, por ejemplo,escribió en su Memoria Sobre el Holocausto, de 1980:

"A menudo, con nuestras raciones en los ghettos, los alemanes habían incluido una barra de jabón marcada con hierro con iniciales R.J.F. que vino a conocerce como jabón "RIF". No sería hasta que la guerra había acabado que supimos la terrible verdad sobre la barra de jabón. Nosotros sabíamos en el ghetto que por cada barra de jabón "RIF" se había acordado un entierro judío sagrado en el cementerio de Marysin. Cuando esto ocurría, éramos completamente ignorantes de su origen y que usábamos los huesos y la carne de nuestros seres aqueridos asesinados al lavar nuestros cuerpos."

NesseGodin fue transferido de un ghetto judío en Lituania alCampo de Concentración de Stutthof en la primavera de 1944.En una entrevista de 1983, habló de su llegada allí:

"Ese día nos dieron una ducha y un pedazo de jabón. Después de la guerra nos enteramos que el jabón se hizo de Pura Grasa de Judío, Rienda Juden Fett, marcado en las iniciales en el jabón con el que me lavé. Por todo esto, a veces creo que ha de haber un poco de la grasa de mi padre en que jabón con el que me lavé. ¿Cómo piensa que me pongo cuando pienso eso?"

Mel Mermelstein, el preso de Auschwitz que con anterioridad había aparecido en abril de 1991 en la sensacionalista películadel televisión por cable "Never Forget" (y quien demandó al Instituto de Revisión Históricay a otros tres demandados por U$11 millones), declaró enun 1981 bajo juramento que él y otros presos del campamentousaron barras del jabón hecho grasa humana. Era un "hechoestablecido", insistió, que el jabón con elque lavó con se hizo de cuerpos Judíos.



Mel Mermelstein, el preso de Auschwitz que con anterioridad había aparecido en abril de 1991 en la sensacionalista películadel televisión por cable "Never Forget" (y quien demandó al Instituto de Revisión Históricay a otros tres demandados por U$11 millones), declaró enun 1981 bajo juramento que él y otros presos del campamentousaron barras del jabón hecho grasa humana. Era un "hechoestablecido", insistió, que el jabón con elque lavó con se hizo de cuerpos Judíos.


El renombrado "Cazanazis" Simon Wiesenthal repitióel cuento del jabón en una serie de artículos publicadosen 1946 en el períodico austríaco de la comunidadjudía Der Neue Weg. En el primero de estos escribió:

"Durante las últimas semanas de marzo el Romanian Press informó una extraña nota de noticias: En la pequeña ciudad romana de Folticeni se enterraron veinte cajas de jabón en el cementerio Judío con ceremonia y ritos del entierro completos. Se había hallado este jabón recientemente en un depósito del anterior ejército alemán. En las cajas estaban las iniciales RIF, "Pura Grasa Judía", se destinaron por las Waffen-SS. La envoltura empapelada reveló con objetividad completamente cínica que este jabón se fabricó con cuerpos Judíos. Sorprendentemente, la totalidad de los alemanes se olvidaron de describir si se produjo el jabón de niños, muchachas, hombres o personas mayores".

Wiesenthalsigue:

"Después de 1942, personal en el Gobierno General (Polonia) sabrían bien lo que el jabón RIF significaba. El mundo civilizado no creería la alegría con que los Nazis y sus mujeres en el Gobierno General pensaban sobre este jabón. En cada pedazo de jabón veían un Judío que había sido magicamente puesto allí, y se había impedido así la aprición de un segundo Freud, Ehrlich o Einstein".

Enotro artículo observaba: "La producciónde jabón de grasa humana es así increíble,y era para algunos de los que estaban en campos de concentraciónun hallazgo difícil de comprender."

Conel paso de los años, numerosos de los supuestamente honradoshistoriadores han promovido el cuento del jabón. El periodistae historiador William L. Shirer, por ejemplo, lo repitióen su best-seller, El Auge y Caída del Tercer Reich.

Elprincipal propagandista de guerra soviético Ilya Ehrenburg,escribió en su memoria de postguerra: "he tenido enmi mano una torta de jabón estampado con la leyenda "PuraGrasa Judía", preparado de los cadáveres depersonas a quienes se habían destruido. Pero nadie necesitahablar de estas cosas: ya se han escrito cientos de libros acercade ellos."

Unahistoria normal estudiada en los libros de textos en uso en escuelassecundarias de Canadá: El Siglo XX, dice a estudiantesque los alemanes habían "hervido" los cadáveresde sus víctimas Judías "para hacer jabón".La Anatomía del Nazismo, un librito publicado y distribuidopor la "Liga Anti-Difamatoria" Sionista de la B'naiB'rith, declaró: "El proceso de brutalizaciónno acabó con los asesinatos en masa. Se fabricaron enormescantidades de jabón de los cadáveres de esos asesinados".

En1981, un detallado trabajo trabajo, Los Campos de la Muerte deHitler, repitió el cuento del jabón con detallepavoroso. Mientras nota que "unos historiadores alegan quela fábrica nazi de jabón de grasa humana es sóloun rumor austero", el autor, Konnilyn Feig, no obstante,acepta el cuento porque "más Escuelas de la Europadel Este... aceptan las historias del jabón, y otros tiposde barras hechas de humanos se encuentran en Europa Oriental-hevisto muchas en estos años."

ElRabí de New York rabí Arthur Schneier repitióel cuento a la ceremonia de apertura de la reunión delHolocausto más grande de la historia. En su invocacióna la "Recolección Americana de Sobrevivientes delHolocausto Judío", que tuvo lugar en Washington enAbril de 1983, el Rabí declaró solemnemente: "recordamoslas barras de jabón con los iniciales RJF -Reind JüdischesFett, Pura Grada Judía- hecha de los cuerpos de nuestrosseres queridos".

Apesar de todo llega a parecer una evidencia impresionante, elcargo de que los alemanes fabricaron jabón de seres humanoses una falsedad, como los historiadores del Holocausto ahora loreconoces [belatedly]. La barra de jabón "RIF",con iniciales que supuestamente significan "Pura Grasa Judía"realmente indicaban nada más siniestro que "Centrode Provisión del Reich de Grasa Industrial" ("Reichsstellefür Industrielle Fettversorgung"), una agencia alemanaresponsable de la producción y distribución de jabóny productos de lavado durante la guerra. El jabón RIF eraun sustituto de pobre calidad, que no contuvo nada de grasa, nihumano ni de otro origen.

Pocodespués de la guerra, la oficina de la fiscal públicode Flensburg, Alemania, empezó procedimientos legales contraDr. Rudolf Spanner por su alegado papel en la producciónde jabón humano en el Instituto de Danzig. Pero despuésde una investigación, se dejó caer el cargo calladamente.En una carta de enero de 1968, la oficina declaró ese suinterrogatorio había determinado que en el Intituto deDanzig, durante la guerra, nunca se hizo jabón de cadávereshumanos.

Másrecientemente, historiador Judío Walter Laqueur "negóhistoria establecida" al reconocer en su libro de1980, ElSecreto Terrible, que el cuento del jabón humano no tieneninguna base en la realidad. Gitta Sereny, otro historiador Judío,escribe en su libro En Esa Oscuridad: "El universalmenteaceptado cuento de que se usaron cadáveres para hacer jabóny fertilizante es finalmente refutada por la muy fiable AutoridadCentral de Ludwigsburg para la Investigación de los CrímenesNazis."

DeborahLipstadt, una profesora de historia moderna Judía, semejantemente"volvió a escribir historia" cuando confirmóen 1981: "Es un hecho que los Nazis nunca usaron los cuerposde Judíos, y el de ningún otro, para la producciónde jabón."

EnAbril de 1990, el profesor Yehuda Bauer de la Universidad Hebreade Israel, observó como uno de los principales historiadorerdel Holocausto, tan conocido como Shmuel Krakowski, director delos archivos del Centro del Holocausto Yad Vashem, de Israel,asegurando que el cuento del jabón del humano no es verdadero.Presos de los campos "fueron preparados para creer cualquiercuento de horror acerca de sus persecutores", dijo Bauer.Al mismo tiempo, sin embargo, él tenía el chutzpahpara censurar la leyenda de "los Nazis."

Dehecho, reproche por el cuento del jabón queda másbien con individuos como Simon Wiesenthal y Stephen Wise, organizacionescomo el Congreso Mundial Judaico, y los victoriosos Poderes Aliados,ninguno de los cuales se ha disculpado alguna vez por promoveresta vil falsedad.

¿Quécosa haría que Bauer y Krakowski decidieran que es ésteel tiempo apropiado para abandonar oficialmente el cuento deljabón? Krakowski mismo da indirectas de que una gran partede la motivación por esta "retirada táctica"ha estado en preservar las mentiras sobre un Holocausto que sehunde, enviando a tirar por la borda las falsedades másevidentes. Ante el creciente desafío Revisionista, lasmás falsedades más fácil de comprobar comotales, como las historias del jabón, han llegado a serpuntos peligrosos porque levantan dudas acerca de la totalidadde la leyenda del Holocausto. Como Krakowski lo estableció:"Los historiadores han concluido que ese jabón nose hizo de grasa humana. Mientras muchas personas niegan que elHolocausto alguna vez ocurrió, ¿por qué darlesentonces algo para usar en contra de la verdad?."

Lamala fe de los fabricantes de ésta calculada y tardíaconcesión es mostrada por su fracaso al notar que el mitodel jabón era autoritariamente "confirmado" enNuremberg, y por su falta de disposicuón para tratar lasimplicaciones de esa confirmación para la credibilidaddel Tribunal y de otras autoridades supuestamente fidedignas paraestablecer otros aspectos más fundamentales del cuentodel Holocausto.

Elcontraste llamativo entre el sugerida repudio de la postguerrapor el gobierno británico del infame fraude del "jabónhumano" de la Primera Guerra Mundial, y la manera en queun cuento semejante de la propaganda, en la Segunda Guerra Mundial,se validó oficialmente sin base por los victoriosos PoderesAliados, y entonces autoritariamente se mantuvo por muchos años,no sólo demuestra la falta de integridad de parte de muchoshistoriadores Occidentales, sino que destaca la declinacióngeneral de las normas éticas Occidentales durante estesiglo.

Elcuento del "jabón del humano" demuestra nuevamenteel impacto tremendo de un rumor de tiempos bélicos, porfantástico que sea, puediendo llegar en algún momentoa tomar validez, especialmente cuando se disemina como una propagandapor individuos influyentes y organizaciones poderosas. Ese asícomo muchas inteligentes y reflexivas personas alguna vez puedenhaber llegado a creer seriamente que los alemanes distribuyerondevergonzadamente barras de jabón etiquetada con notasindicando que se fabricaron de cadáveres Judaíos,demostrando cómo realmente las fábulas del Holocaustomás absurdas pueden ser-y son- aceptadas como un hecho.

ACERCADEL AUTOR

MarkWeber es editor de The Journal of Historical Review (El Periódicode Revisión Histórica), publicado en seis edicionesanuales por el Instituto por Revisión Histórica.Estudió historia a la Universidad de Illinois (Chicago),la Universidad de Munich, la Universidad Estatal de Portland,y la Universidad de Indiana (M.A., 1977). Por cinco días,en marzo de 1988, testificó como un reconocido testigoexperto sobre la "solución final" y debates sobreel Holocausto en un caso de la Corte Distrito de Toronto. Es autorde muchos artículos publicados, repasos y ensayos en aspectosvarios de historia moderna europea. Weber ha aparecido como unhuésped en numerosos programas radiales, y en el programade televisión del sindicato de nacionalidad "MontelWilliams".

InstituteFor Historical Review, Post Office Box 2739, Newport Beach, California92659, USA.


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