martes, 28 de mayo de 2013

Femeneidad Frente A Machismo





FEMINIDAD FRENTE A MACHISMO 



Es bien conocida la posición nacionalsocialista a favor de la feminidad frente al feminismo, o sea contra esa pretendida ‘igualdad’ que quiere hacer de la mujer ‘otro hombre’, utopía imposible que la naturaleza niega pero que, como toda ‘igualdad’, se basa en una imposición utópica imposible de lograr, pero que hace muchísimo daño tanto a hombres como a mujeres.
Sin embargo leyendo algunos textos de los años 30 e incluso algunos posteriores de ciertos nacionalsocialistas hay que asumir que se confunde a menudo feminidad con machismo, de forma que la razón que se tiene de luchar contra esa barbarie feminista se pierde al ceder ante la barbarie machista.
Por ello creo interesante exponer algunos de los puntos esenciales de esa confusión, tanto para denunciar errores como para evitar mal entendidos, puesto que uno de los grandes problemas al tratar este u otros temas es el uso de las palabras: Por ejemplo ‘desigualdad’ no significa ‘supremacismo’ o ‘dependencias’, la palabra ‘fuerza’ no significa violencia, la palabra ‘maternidad’ no significa despreciar o minusvalorar la paternidad ni anular las otras capacidades femeninas …. Sin embargo el mundo moderno ha hecho que estas palabras a veces, y en especial en el entorno de debate feminista, tengan esas connotaciones erróneas.

1- El primer punto de toda posición femenina es valorar la maternidad de la mujer como un elemento esencial para la comunidad y para la propia mujer.
Esta es una realidad absoluta que el feminismo trata de ocultar o desvalorizar. Ahora bien, como he dicho, esta maternidad no implica que sea la UNICA misión de la mujer ni siquiera la única importante.
El feminismo pide la mayor protección para que la mujer pueda alcanzar la maternidad en las mejores condiciones, y con las más favorables ayudas, pide una educación de las chicas para la maternidad y sus consecuencias, animándolas a ello y dándolas los medios formativos y materiales para lograrlo.
Pero en algunos textos parece que esto se convierta en una ‘obligación exigida’ e incluso en la única misión importante de la mujer, lo que es machismo y mentira.

2- Es absolutamente natural que la mujer se ocupe más que el marido en el cuidado de los niños en los primeros años de edad… especialmente desde el tema del amamantamiento a los primeros años de infancia.
Hoy se intenta evitar el amamantar a los hijos, y eso es un crimen contra la naturaleza cuando hay salud, la madre puede hacerlo y no hay otros problemas graves que lo impidan.
Por otro lado es evidente a cualquiera persona normal que las madres quieren, desean y a la vez son mejores, en el cuidado de los niños pequeños.
Ahora bien, todo esto es algo general, siempre hay excepciones y no puede ser algo ‘exigido’ o que no haya casos especiales.
Por otro lado esta predisposición natural se confunde en algunos textos ‘fascistas’ (esta palabra la tomo en el sentido genérico, no solo italiano) a menudo con una cierta exoneración al padre de estos cuidados. Y eso se amplía demás a todo lo del hogar, lo que es ya machismo escondido.
El padre tiene responsabilidad no solo en la economía o la defensa familiar, sino en el cuidado, educación y trabajos del hogar. Todo ello depende del tiempo y de la disposición de cada familia.
Y esto va ligado al tema siguiente: la economía familiar.

3- El asignar como misión esencial del hombre aportar los medios económicos a la familia es una constante en la literatura fascista el respecto, pero debe entenderse dentro del contexto en que se indica.
Un principio del NS es que la mujer debe ser LIBRE de poder tener los hijos que la pareja desee, y no solo uno o dos (tres ya es hoy ser familia numerosa) como pasa ahora. Hoy la mujer feminista NO es libre de tener 6 hijos, pues no quiere tenerlos ni quiere que las demás mujeres deseen tenerlos.
En el NS esa libertad se basa en que la familia pueda SI QUIERE sobrevivir con 5 o 6 hijos y solo trabajando uno de los padres, para así dejar al otro el cuidado de toda esa familia.
Hoy en día la especulación por la vivienda, la mentalización a una vida de consumo y una organización social y mental capitalista hace impensable esta posibilidad (fuera de unas pocas familias ricas o realmente dispuestas a afrontar las grandes dificultades que el sistema pone a este tema).
Uno de los grandes defectos es que hoy se considera que el dinero o bienes que un miembro de la pareja gana trabajando son, de alguna forma, ‘más de él que del otro miembro’. La idea de unidad familiar, de que todo es de todos, se ha perdido ante la idea egoísta de la individualidad.
Y el machismo mantiene esa idea de ‘la economía del hombre’ que ‘se cede graciosamente’ a la mujer que no trabaja, pero que no es ‘suya’ tanto como del que trabaja.
Por ello la mujer, y el feminismo radical apoya esta idea con rabia, desea trabajar para ser ‘dueña’ de ‘su’ dinero. Hoy solo se valora lo que se cobra, no el trabajo realizado en los hijos o la casa.

4- Otro tema es la idea de la mujer ‘sensible’, que debe de alguna forma obedecer o estar subordinada al marido. Elemento enseñado en el Islam y en el Thora judío (Antiguo Testamento cristiano), que ha impregnado algunos textos fascistas de forma lamentable.
No hay ninguna ley natural de subordinación. Si existe es solo cuando la fuerza física es necesaria y esencial, entonces la naturaleza ha ordenado de forma clara la superioridad física, en general, del hombre, por temas hormonales no discutibles.
Por ello en muchas épocas, cuando la lucha física directa era esencial para la comunidad, esa dependencia era en parte razonable.
Hoy la dirección política puede llevarla una mujer o un hombre, según la valía y dedicación. Seguramente en un momento en el que la fuerza física y el enfrentamiento físico directo fuera una necesidad esencial de la lucha política, eso no sería ya razonable, pero cuando hoy la constancia, la ética y la entrega personal es lo esencial, no podemos seguir con normas de los años 1920.

5- Para colmo en los años 30 se prohibía a la mujer el acceso a ciertas profesiones, no solo en el III Reich sino en muchos países.
Una parte de la idea básica de este tema es razonable, y se basa en que trabajos en los que la fuerza física y las condiciones de esfuerzo puramente físico sean extremos, no es lógico usar mujeres para ellos. No se trata de Prohibirlo sino de que la selección sea razonable y acorde a esas condiciones.
Por otro lado hay profesiones que por ser realmente desagradables (enterradores o mataderos, etc) se querían evitar a la mujer, no por su imposibilidad sino por una deferencia.
Pero eso no debe hacerse por prohibiciones sino por una educación apropiada. El machismo prohíbe, la feminidad rechaza ocuparse de ellas sin aceptar prohibiciones, el feminismo fomenta lo anti natural.
Las muestras de deferencia a la mujer se consideran por el feminismo como negativas, pero no lo son y tienen una enorme importancia educativa. Esa educación deferencial mostraba al hombre que su ‘fuerza física mayor’ no era nada, no era motivo ni forma de superioridad ni de opresión. La deferencia educaba en el respeto y evitaba en lo posible la opresión física.

Hay muchos más temas, y básicamente lo vital es evitar tanto el machismo y sus ideas de supremacismo o dominio, como el feminismo y sus utopías anti naturales.
RB

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