martes, 18 de junio de 2013

La Unidad de Sudamerica-Alberto Buela




LA UNIDAD DE SUDAMERICA

La necesidad de una fuerza geopolítica suficiente para soportar las presiones y las influencias de un  poder externo es una evidencia que muchas veces se ignora. Un ejemplo es Sudamérica que desde su llamada ‘independencia’ ha sido dominada por el capitalismo de Inglaterra y ahora de USA.
Europa es otro ejemplo distinto: en Europa el enemigo es interno, está infiltrado en su propia jerarquía política, de forma que la mal llamada unidad europea no tiene ‘misión’ fuera de lo meramente comercial. Pues la misión heroica de Europa, eliminar el capitalismo financiero y la invasión inmigratoria no existe en el proyecto europeo dirigido precisamente por esa anti élite financiera.

Nacido en Buenos Aires en 1946, Alberto Buela es un filósofo argentino, especializado en antropología y geopolítica.
En 1981, bajo la dictadura militar, fue encargado por la Central Sindical CGT (entonces en la clandestinidad) se representarles en la OIT, en Ginebra.
Su tesis doctoral en la Sorbona de Paris fue sobre El Fundamento metafísico de la ética en Aristóteles
Fue profesor de filosofía en varias Universidades argentinas
Ha publicado entre otros El sentido de América (1990), Pensadores Nacionales Iberoamericanos (1992), Ensayos iberoamericanos (1994), Hispanoamérica contra Occidente (1996), Meta política y filosofía (2002), Teoría del disenso (2004), Disyuntivas de nuestro tiempo (2012). Fundador y Director de la revista Disenso.

Sobre el tema sudamericano reproducimos solo una pequeña parte de lo dicho por Alberto Buela en una entrevista en una revista francesa, en lo que afecta a la división de Sudamérica rente al ataque continuo del capitalismo inglés primero y USA ahora.

En doscientos años de existencia «republicana», la América hispánica no ha sido nunca plenamente independiente. Solo lo ha sido de manera esporádica gracias a algunos gobiernos y algunas figuras políticas. En el siglo XIX se pueden citar: Gabriel García Moreno (Ecuador), Juan Manuel de Rosas (Argentina), José Manuel Balmaceda (Chile), Porfirio Díaz (México), Francisco Morazán (República Federal de América Central).
Y en el siglo XX: Getulio Vargas (Brasil), Juan Natalicio González (Paraguay), Luis Alberto de
Herrera (Uruguay), Juan José Arévalo (Guatemala), Juan Domingo Perón (Argentina), Carlos Ibáñez del Campo (Chile), Víctor Paz Estensoro (Bolivia), Eloy Alfaro (Ecuador), Francisco Madero (México), Augusto César Sandino (Nicaragua) y algunos otros.
Las fuentes del verdadero poder no han estado nunca en nuestros países sino siempre en el extranjero. Este es el problema. En su inmensa mayoría nuestros gobernantes han sido ‘gobernantes vicarios o de reemplazo’. En otros términos, como en el caso del Papa por Cristo, ellos han gobernado por cuenta y en nombre de otros soberanos.
Afirmamos que fue una guerra civil porque en ambos lados hubo españoles, criollos, negros e indios. Es más la población indígena estuvo mayoritariamente del lado español.
Pensar la guerra de la Independencia americana como una guerra de liberación es una de las tantas falacias a las que nos han sometido «los productores de sentido» de las cosas que ocurren en este mundo

(…)

La ecúmene iberoamericana está constituida por todos estos rasgos que Ud. menciona: existe una lengua común que es el castellano hablado por la friolera de 460 millones de habitantes. A los que hay que sumar los 200 millones de luso parlantes para los cuales el castellano es una lengua fácil y cómodamente entendible. Este es un dato geopolítico insoslayable en cuanto a la conformación del un gran espacio iberoamericano. El otro es el tema de la continuidad territorial por la cual la comunicación vital (los grandes traslados se hacen por tierra) está asegurada. Así los millones de bolivianos, peruanos, chilenos y paraguayos que hay en Argentina no llegaron por barco o por avión (que bien pueden hacerlo) sino por tierra. Lo mismo que los miles de argentinos que viven hoy en Ecuador. Y esto mismo se da en Centroamérica. Mientras que en América del Norte esta continuidad territorial intenta ser impedida por los Estados Unidos con murallas kilométricas y alambrados electrificados.

El rasgo común de la religión en Hispanoamérica es la del catolicismo asumido en forma heterodoxa, esto es, en su culto se mezclan hábitos y costumbres ancestrales como el culto a la Pachamama y cosas por el estilo sin que ello obstaculice el mensaje de Cristo.
Es cierto, como advertimos antes, que la religión cristiana bajo su forma evangélica está siendo usada políticamente como elemento de dominación y extrañamiento de nosotros mismos, pero el ensamble profundo, producto de cinco siglos de inculturación del catolicismo en América, ha dejado de ser un dato simplemente religioso para transformarse en un nota distintiva antropocultural del hombre americano.

Y finalmente, el enemigo común encarnado en «el inglés», bajo sus distintas acepciones, es el elemento que le pone cohesión a esta ecúmene.
Nosotros hemos sostenido por boca de la CGT de Argentina en el II Foro Social Mundial de Porto Alegre (Brasil) la «teoría del rombo» como propuesta geoestratégica para la creación de un gran espacio suramericano.
Esta teoría sostiene que el heartland se puede constituir con la unión de los vértices Buenos Aires, Lima, Caracas, Brasilia, lo que forma la figura de un rombo. Este heartland tiene 50.000 kilómetros de vías navegables de gran calado, tiene reservas minerales inconmensurables así como tierra arable y cultivable. En una palabra, posee todos los elementos necesarios para constituirse en un «gran espacio autocentrado» dentro de esta diversidad que es el mundo.

(…)

Hasta ahora, y luego de veinte años de existencia, el Mercosur no ha sido otra cosa que un mercado entre las burguesías comerciales de Buenos Aires y Sao Paulo, el resto es cartón pintado. Paraguay vive medrando entre las tensiones que se generan entre Brasil y Argentina y Uruguay vive colgado del presupuesto y los dineros de los porteños (habitantes de Buenos Aires que allí veranean y giran sus ahorros). En cuanto a Venezuela que recién se incorporó este año, no podemos abrir juicio.
De todas maneras a este embrión de gran espacio le falta mucho para constituirse. Y si bien se han venido creando a su lado diversas instituciones como «la comunidad suramericana de naciones», «el banco del sur», «la Unasur», el tema profundo es que: carecemos de una decisión profunda y autónoma de auto constituirnos en gran espacio. Y esto lo sostengo apoyado en dos razones: a) Brasil, o mejor Itamaraty, su cancillería, no ha permitido nunca la intromisión en el Amazonas, corazón del gran espacio, desde las repúblicas hispánicas. Y así no le permite el acceso por agua a Argentina, Uruguay y Paraguay por la vía Paraná-Paraguay. Y no le permite a Venezuela la construcción de un oleoducto transamazónico que alimente a los países del Cono sur de América. b) porque no existe un « arcano », un secreto profundo solo compartido por sus miembros, que es la conditio sine qua non de la existencia de todo gran espacio. Pero esto último ya es metapolítica
(…)

Los principales pensadores de la unidad hispanoamericana se han fundado en la identidad de nuestros pueblos, en su pasado cultural común y en sus luchas nacionales ante un enemigo común: el imperialismo anglo-norteamericano. Los ha habido de carácter socialista como el mencionado Ugarte, de carácter nacionalista como Vasconcelos o el nicaragüense Ycaza Tigerino, demócratas cristianos como José Figueres el costaricense, marxistas como el peruano Mariátegui, pero cada uno de ellos entendió la unidad a partir de sus presupuestos ideológicos

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