viernes, 5 de julio de 2013

El Cristianismo Positivo En El NS-Ramon Bau



EL CRISTIANISMO ‘POSITIVO’ EN EL N.S.


Si una persona mirase el Universo, el Cosmos, y pretendiese entenderlo en su conjunto sin más, seguramente quedaría perdido y su complicación, la variedad de fenómenos que se ven en los cielos, y los que no se ven precisamente, como los agujeros negros, su inmensidad y su variedad, le harían difícil esa comprensión, perdiéndose en mil conjeturas y mil detalles.
Y sin embargo el orden del Cosmos viene regido por una sola y fundamental ley... la de la gravedad, o mejor dicho, la de la atracción mutua entre masas. De forma que al ver caer una manzana atraída por la masa terrestre se tiene a la vista el eje de toda la complejidad posterior.
De la misma forma, si se me permite la comparación, el que intente analizar la relación entre cristianismo y nacionalsocialismo de forma directa, sin meditar en su esencia principal, se encontrará con una variedad enorme de problemas y dificultades. Los textos bíblicos infamantes, las relaciones entre textos evangélicos y bíblicos, una docena de textos evangélicos poco adecuados al NS al lado de otros muy adecuados, la teología oficial bastante impresentable, las doctrinas de la Iglesia siempre tras las presiones políticas, los errores temporales de las iglesias y sus representantes, los textos histéricos como el Apocalipsis o los poco adecuados de Pablo de Tarso, tantos nacionalsocialistas anti cristianos...  y a la vez tantos artistas geniales del cristianismo, tantos sacerdotes o fieles que murieron defendiendo el NS, la existencia explícita del respeto al cristianismo ‘positivo’ en el programa del NSDAP, la defensa del cristianismo a muchos de nuestros valores esenciales incluso en este mundo actual, tantos camaradas NS que son y han sido fervientes cristianos y a la vez ejemplos de nacionalsocialistas, todo ello forma un conjunto que puede hacer perdernos en divagaciones, razones, debates, críticas, etc... como quien se pierde en la variedad del cosmos.
Y es que hay que ir a la esencia, al eje que resuelve en unas pocas palabras, el galimatías de tantas otras palabras y hechos confusos.
La primera observación, como la de la manzana de Newton, es que todos los NS cristianos son personas basadas en la sensibilidad y la vida misma, y no en la teología o los estudios teóricos. Y ahí esta la clave para lograr encontrar la ‘ley esencial’. El cristianismo positivo, del que Hitler habló siempre de forma admirativa, se basa en un sentimiento, en el amor y la compasión por el sufrimiento, en una forma de vivir y ser, no en una comprensión lógica y teológica de los textos o de las encíclicas y documentos eclesiásticos.
Por tanto lo ESENCIAL del cristianismo para un NS es su sentimiento de amor al prójimo, de compasión ante el sufrimiento, el deseo de ser fuerte para ayudar a los necesitados, la lucha contra la injusticia sin usar otras injusticias, el aborrecimiento del dinero frente a los valores espirituales, en fin todo aquello que hizo que el cristianismo entrase en el pueblo, que no fue la lectura de la Biblia sino el sentido de amor.
Por ello los cristianos NS jamás apoyarán la xenofobia o el odio a otras razas, cosa que es además anti NS pero que siempre se achaca a los NS (a veces con razón debido a la estupidez de algunos que usan nuestros símbolos deformados por el sentido moderno del mundo).

Sin duda Hitler hasta los últimos años trató siempre de evitar todo anti cristianismo, pero lo más importante es que mostró una sensibilidad especial en atraer a cristianos ‘positivos’, a monjas, sacerdotes o fieles que eran especialmente caritativos y amantes de ayudar a los demás, frente a teólogos, jerarquía o cristianos bíblicos y fundamentalistas, con los que nunca se sintió cómodo.

La gente sencilla, esa que no analiza las frases del Evangelio como un libro de ciencia sino como un texto de amor, esos fueron los que apoyaron a Hitler. Y las Iglesias fueron siempre enemigas del NS, aunque tuvieran motivos más que sobrados para no serlo en momentos en que el comunismo y la masonería asesinaba a mansalva y salvajemente a millones de cristianos en medio mundo (las matanzas del comunismo son bien conocidas, pero no lo deberían ser menos las de la masonería en México, España y otros paises).
Las iglesias buscan intereses y teologías, el pueblo amor y ayuda al necesitado.
Basta ver las Conversaciones de Hitler con Eckart para entender ese cristianismo positivo en su esencia. Y al mismo tiempo es evidente que las sucesivas traiciones y miserias de las jerarquías religiosas hicieron que Hitler en sus últimos años mostrara una creciente animadversión por las iglesias y sus repugnantes políticas temporales, pero no contra el sencillo sentido cristiano.
Si vemos en el cristianismo un resultado de los textos bíblicos o teológicos no podremos nunca encontrar el camino hacia el cristianismo positivo. Si vemos solo el espíritu de un Jesús en amor y sacrificio redentor por el mundo, entonces podemos llegar al NS siendo cristianos. Redención, sacrificio y amor, he ahí la ley de la cristiandad ‘positiva’, frente a las traiciones de las iglesias, las repugnantes historietas del pueblo de Israel en la Biblia y demás ‘palabras’, vacías de los hechos reales de la vida.
Un ejemplo es el tema de la concepción de la Naturaleza o los animales. La teología y el Génesis bíblico es repugnante en su desprecio a la Naturaleza y los seres vivos, considerados solo al ’servicio’ del hombre, pero en cambio el sentido de amor y admiración por lo creado ha llevado a grandes cristianos a ser paladines de la Naturaleza, como lo fue san Francisco de Asis, mucho antes que los masones y los racionalistas existieran. Fue el amor el que llevó a Asis a cantar al Sol y los animales.
De la misma forma el amor a los pueblos nos lleva a admirar sus diferencias, defender el derecho de todo pueblo a ser fiel a si mismo, a no destruir su identidad por dinero o colonialismo, a respetarnos sin destruir nuestras identidades. El ‘racismo’ cristiano, como el del NS auténtico, no es xenofobia ni superioridades, es respeto mutuo y negación al genocidio de la mezcla y la invasión.
Como decía Dios en un buen chiste: ‘No me mezcleis los genes, que me dio mucho trabajo ponerlos en orden’.
El Nacionalsocialismo fue concordante con el cristianismo positivo hasta 1939, luego la guerra ya no puede ser cristiana, la guerra puede ser justa, necesaria, obligada, pero no cristiana. En la guerra el nacionalsocialismo fue heroico, sacrificado y digno, pero nadie puede pedir una cristiana guerra. Cada persona puede ser cristiano en una guerra pero la guerra en global no lo puede ser.
No soy cristiano, pero he luchado por el NS desde los 15 años y siempre junto a los mejores camaradas cristianos convencidos.
Reproducimos un discurso de Hitler del 30 de Enero 1939:

“La cuestión religiosa.

Una de los cargos que en las llamadas democracias se levanta contra nosotros es que la Alemania nacionalsocialista es un Estado enemigo de la religión. Frente a esta afirmación, quisiera hacer ante todo el pueblo alemán la siguiente declaración solemne:
Primero.- En Alemania no se ha perseguido hasta ahora ni se perseguirá tampoco a nadie a causa de sus convicciones religiosas.
Segundo.- Desde el año 1933, el Estado nacionalsocialista ha puesto a disposición de la dos Iglesias, católica y protestante, las sumas siguientes: durante el año presupuestario de 1933, ciento treinta millones de marcos; en 1934, ciento setenta millones; en 1935, doscientos cincuenta millones; en 1936, trescientos veinte millones; en 1937, cuatrocientos millones; y por último en 1938, quinientos millones de marcos. Aparte de estas cantidades, las Iglesias han recibido anualmente ochenta y cinco millones de marcos procedentes de los diversos Países alemanes, y siete millones por parte de los municipios.
Debe indicarse además que las Iglesias, después del Estado, son los mayores propietarios territoriales de Alemania. El valor de estas propiedades excede los diez mil millones de marcos, y las rentas por las mismas producidas se evalúan en más de trescientos millones anuales; a lo que hay que agregar innumerables donaciones y legados, y sobre todo los resultados de las colectas efectuadas en las iglesias. Por último las Iglesias en el Estado nacionalsocialista están libre de todo impuesto.
A decir verdad, constituye una mentira incalificable el querer pretender, como lo hacen ciertos politicastros extranjeros, el que el Estado nacionalsocialista es enemigo de toda religión; pero si las Iglesias consideran como verdaderamente insoportable la situación en que hoy se encuentran, el Estado nacional socialista no tendrá inconveniente alguno en realizar en cualquier momento la definitiva separación de la Iglesia y el Estado, tal como ya se ha verificado en Francia, en Norteamérica y en otros países.
Quisiera formular solamente la siguiente pregunta: ¿Cuáles son las cantidades que durante este mismo espacio de tiempo han entregado Francia, Inglaterra o los Estados Unidos a sus respectivas Iglesias de los fondos públicos?
El Estado nacionalsocialista no ha cerrado ninguna iglesia, ni ha impedido el ejercicio de culto alguno, ni jamás pretendido influenciar en forma alguna ni la liturgia ni credo alguno, fuera éste el que fuese.
En el Estado nacionalsocialista cada cual es libre de prepararse para la eternidad de la manera que tenga por conveniente; pero el mismo Estado no podrá por menos de hacer entender claramente a aquellos eclesiásticos que entienden que su misión consiste en zaherir al Reich, a sus instituciones y a sus dirigentes, que no tolerará que persona alguna le ataque, y que si los eclesiásticos se ponen fuera de la ley habrán de ser sometidos al imperio de la misma, exactamente igual que otro ciudadano que hubiese cometido el mismo delito. Debe hacerse resaltar, sin embargo, que existen miles y miles de sacerdotes de las confesiones cristianas que de modo inmejorable, y tal vez mejor, cumplen sus deberes religiosos que aquellos otros instigadores políticos a que me he referido, y sin que jamás hayan entrado en conflicto alguno con las leyes del Estado.
El Estado protege, en conclusión, a los que viven respetando las leyes, lo cual es una de sus misiones más importantes; pero se verá obligado a proceder -y en ello tendrá que ver un deber- contra aquellos que creen poder atacado.
Si ciertos estadistas demócratas del extranjero se hacen cargo exageradamente de la defensa de ciertos sacerdotes alemanes, ello no puede responder más que a una razón política, ya que esos mismos estadistas enmudecieron cuando en Rusia cientos de miles de eclesiásticos fueron exterminados, callando igualmente cuando en España decenas de millares de sacerdotes y religiosos eran asesinados o quemados vivos; mientras que, a raíz de estas matanzas, numerosos voluntarios nacionalsocialistas y fascistas se habían puesto a disposición del General Franco, con el fin de preservar a Europa de cualquier nueva expansión de la amenazadora ola de sangre bolchevique.
Alemania ha tomado parte en el conflicto español precisamente y para salvar la cultura europea y la verdadera civilización del peligro de la destrucción bolchevique, y ha secundado el Movimiento del General Franco solamente por el ardiente deseo de ver de conseguir libertar a España de un peligro que ya a su vez había amenazado hacer sucumbir a la propia Alemania.
No es, por lo tanto, la simpatía o la piedad hacia los religiosos "perseguidos" lo que puede haber provocado el interés de los ciudadanos de ciertos Estados democráticos en pro de algunos sacerdotes alemanes que se han puesto fuera de la ley, sino en primer y único lugar el apoyar a quienes se oponen al Estado alemán. Es preciso pues subrayar, una vez más, que nosotros protegemos siempre al eclesiástico siervo de Dios, pero tendremos que proceder contra aquellos que por su conducta se conviertan en enemigos políticos del Reich”.

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