jueves, 5 de septiembre de 2013

Norman Finkelstein-La Industria del Holocausto



Fue el duelo privado de nuestra familia, eso es todo. No reivindiqué el sufrimiento de mis padres. No tiene la menor idea de lo que sufrieron. Francamente me enfurezco cuando oigo a los judíos hablar del Holocausto. ¿Qué saben? Realmente, ¿qué saben? ¿Qué vivieron? ¿Qué derecho tienen a hacerlo?

Es simplemente solipsismo, egocentrismo. ¿Sabe?, si toma Eichmann en Jerusalén de Hannah Arendt, lo escribió en 1962 o 1963, y lee la bibliografía, ¿sabe cuántos libros había en inglés sobre el Holocausto nazi? Dos. Existían el libro de [Raul] Hilberg y otro. A nadie le importaba un bledo lo que sucedió hasta que se convirtió en una industria.
Al tratarse de la Industria del Holocausto, tenía un interés personal, no cabe duda. No hay la menor pretensión de objetividad en ese caso. Yo era el más educado de mi familia, no el más inteligente, pero el más educado en EE.UU., por lo tanto era el representante que libraba las batallas. Conocía personalmente a los principales personajes. Por eso me resultó tan fácil hacerlos polvo en el libro.

Por otra parte, como dijo Hilberg, fue una buena tarea. Porque me senté en la biblioteca de la Universidad de Nueva York y obtuve la microficha de todas las audiencias del Congreso sobre los bancos suizos. Y como dijo Hilberg, él había manoseado –es la expresión que usó– los mismos archivos que Finkelstein. De hecho, como dijo, las conclusiones de Finkelstein son conservadoras.

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