martes, 7 de enero de 2014

Hitler, Feder y Schacht-Corregido

HITLER, FEDER Y SCHACHT

Reproducción parcial del Capítulo 21 (Germany's 1923 Hyper-Inflation Under A Private Central Bank), de la obra de Stephen Zarlenga, "The Lost Science of Money". El autor actualmente preside el Instituto Monetario Norteamericano, y recientemente dirigió la 4ª Conferencia Anual de la Reforma Monetaria, que se realizó en Chicago entre el 25 y 28 de setiembre ppdo.


Hitler conquistado por las opiniones monetarias de Feder
Cuando finalizó la I GM, se le asignó a Adolf Hitler - que se encontraba en la indigencia - un empleo en la inteligencia de Ejército Alemán para que vigilara a un diminuto grupo político llamado Partido Obrero Alemán. En una oportunidad asistió a una pequeña reunión, en la que las opiniones monetarias de Gottfried Feder le causaron una gran impresión.
La base de las ideas de Feder radicaba en que el Estado debería crear y controlar la oferta de dinero a través de un Banco Central nacionalizado, antes que hacerlo por intermedio de bancos privados, a los cuales se les tendría que pagar el interés. Basado en esta concepción, sacó la conclusión de que la finanza había esclavizado a la población mediante la usurpación del control nacional del dinero.
En el momento que Hitler decidió unirse al diminuto Partido Obrero Alemán, se encontraba profundamente impactado por las opiniones monetarias de Gottfried Feder, Sus ideas fueron puestas en práctica por los Nazis, sólo parcialmente, durante la Gran Depresión; mientras Alemania se recuperó rápidamente, Norteamérica e Inglaterra permanecieron empantanadas en la depresión. No se trató de gastos en armamentos, sino principalmente en la construcción de viviendas para la clase media y posteriormente de autopistas y otros bienes.
Las concepciones de Feder podrían sencillamente haberse originado en el trabajo de teóricos monetarios alemanes como George Knapp, cuyo libro la Teoría Estatal del Dinero (1905), es todavía uno de los clásicos en el ámbito monetario. Ya en la primera página Knapp definía: "el dinero es una criatura de la ley. Una teoría del dinero debe considerar, por lo tanto, la historia legal".
Knapp describe la invención del dinero fiduciario en estos términos: "el logro más importante de civilización económica, es el 'chartalism' de los medios de pago (utilización de símbolos como dinero)". Para Knapp, la determinación de si algo era o no dinero reside en la prueba de si: "el dinero es aceptado en los pagos hechos a los Estados" (29).
Cerca del final del libro referido, Knapp por causalidad menciona cómo los teóricos monetarios alemanes de ese momento y de antes estudiarían y discutirían las teorías monetarias norteamericanas. Así la fuente última del punto de vista de Feder, pueden haber sido las ideas del movimiento del Dólar Norteamericano (denominado "American Greenback", emitido por el Estado, durante la presidencia de Lincoln) en los años 1870.

(…)

Schacht combate a Feder
Cuando los Nacionalsocialistas subieron al poder, Schacht volvió a ser nombrado a la cabeza del Reichsbank, en parte para tranquilizar al comercio alemán en gran escala y a los banqueros extranjeros. Schacht luchó contra los puntos de vistas monetarios poco ortodoxos de Feder:
"La nacionalización de los bancos, la abolición de la esclavitud del pago de intereses, y la introducción estatal del dinero de Giro de Feder, fueron las frases altisonantes de un grupo de presión que apuntó al derrocamiento de nuestro dinero y del sistema bancario. Para mantener estas tonterías bajo control llamé a un consejo banqueros que propuso sugerencias para la supervisión más estrecha y el control de los bancos. Estas sugerencias fueron codificadas en la ley de 1934... En el curso de varias discusiones tuve éxito en disuasión a Hitler de poner en práctica las ideas más estúpidas y peligrosas sobre banca y el dinero que alentaban sus colegas de partido"
(30).
Conrad Heiden anotó que: "la industria no quiso poner la vida económica a merced de tales hombres como Gregor Strasser o Gottfried Feder quienes, marchando a la cabeza de pequeños propietarios incitados a la revolución, deseaban lanzar una bomba a la gran riqueza. Feder anunció que a llegar Hitler al gobierno crearía una nueva forma de letras de tesorería, la que se otorgarían como créditos a innumerables pequeños comerciantes, lo que les permitiría ocupar nuevamente a cientos de miles y millones de trabajadores. ¿Sería este la inflación? ¡Sí! Dijo Walter Funk, uno de los muchos expertos que había aconsejado a Hitler uno o dos año antes; un experimentado y bien conocido autor sobre cuestiones de finanza, colaborador de Hjalmar Schacht y, ante los propios ojos de Hitler, una garantía de que los grandes empresarios lo trataría como un igual... Hitler decidió poner fin a la pelea pública designando a Goering (para que la dirima)."
A la facción de Feder le dieron entonces el plan cuatri-anual para mantenerla ocupada (31).

Feder perdió
Feder perdió rápidamente la batalla con Schacht y el establishment empresario alemán. Poco se ha escrito sobre esto. Tal vez se encontró con una situación monetaria muy difícil de resolver o quizás sólo perdió su confianza en la oposición a siglos de economistas políticos ingleses que fueron bastante buenos en fingir que ellos conocían lo que estaban haciendo.
Feder escribió de su plan monetario: "Se requiere que el estudio intensivo domine los detalles de este problema ... un folleto sobre el tema aparecerá dentro de poco, lo que proporcionará a nuestros miembros una explicación plena de esta tarea que es la más importante...," (32). Pero esto sucedía en 1934, lo que significa que él no había reducido claramente el problema a la forma escrita desde 1919, a pesar de que habían transcurrido 15 años.
"Cuando la ocasión se presente trataremos estas cosas con mayor detalle...," afirmó Feder, pero en efecto su partido estaba en el poder, y el tiempo había llegado.
Feder fue "puesto a pastorear" o "neutralizado" por los Nacionalsocialistas, sirviendo como Subsecretario en el Ministerio de Asuntos Económicos. Más tarde fue transferido al comisariado para la colonización de la tierra, y luego puesto en vía muerta como conferenciante en el Technische Hochschule en Berlín.

Sin embargo el "Dinero de Feder" funcionó bien
Hitler y los nacionalsocialistas asumieron el poder el 30 de enero de 1933. El mercado de divisas de Alemania y las reservas de oro habían caído de 2,6 billones a fines de 1929, a 409 millones al final de 1933, y a solamente 83 millones para fines de 1934 (33). Conforme a la teoría de la economía clásica, Alemania se encontraba quebrada y tendría que endeudarse, pero a pesar de ello Alemania iba a demostrar que la teoría monetaria "clásica" no era tan exacta.
Este período de la historia monetaria de Alemania recibió muy poca atención en inglés. El 1 de mayo de 1933, Hitler bosquejó el Primer Programa Reinhardt - un plan de cuatro años para erradicar el desempleo, atacándolo desde varios frentes:
    Gastando el equivalente a mil millones de marcos en "certificados de creación de empleo".
    Otorgando beneficios fiscales a la industria, la agricultura, y a los empleados domésticos.
    Otorgando préstamos de hasta 1.000 marcos por matrimonio; y
    Mediante el control gubernamental del dinero y de los mercados de capital, bajo el control de Schacht.
A pesar de que algunos de los elementos mencionados iniciaron su aplicación durante el régimen de sus antecesores Von Papen y Schleicher, ellos no habían concentrado todos los esfuerzos en la reducción del desempleo.
El 31 de mayo, el gobierno alemán decidió emitir 1 billón de marcos en certificados de trabajos públicos de corto plazo, destinados a pagar proyectos de infraestructura específicos: "Estos eran certificados negociables con los que se les pagaban a los empleadores que se comprometían a realizar proyectos de reemplazo o mantenimiento. Quien equipara una industria con maquinaria nueva o que pintara su casa podría financiar sus operaciones con estos certificados de trabajo...", escribió Heiden (34).
Estos certificados pagaban un interés del 4,5% aproximadamente y, como vueltos a tomar por el sistema bancario, se renovaban indefinidamente, y eran aceptados por el Reichsbank para practicarles redescuentos. Esto significa que formaron parte de la base subyacente de la oferta monetaria nacional, junto con las reservas de oro, las divisas extranjeras y los Bonos del Gobierno a largo plazo (35).
El autor en sus investigaciones encontró que se referían a este dinero como "dinero de Feder" o "certificados de trabajo" (Arbeits-Schatzanwersungen). Schacht luego se refiere a los certificados MEFO, sin mencionar relación alguna con Feder.
Muchos de los certificados nunca llegaron al Reichsbank, ya que los intereses que pagaban eran un incentivo para que los retuvieran los bancos y otros. Roberts calculó que se emitieron certificados por el equivalente a 15 billones de marcos (36). Heiden hizo una estimación más baja: "En total el Tesoro Nacional invirtió aproximadamente 3 billones de marcos en proyectos que, de acuerdo con el punto de vista predominante que se expone aquí (por ejemplo el de Schacht) en aquellos tiempos de crisis, no tenían sentido o al menos eran innecesarios..." (37).
Guillebaud también calculó un límite superior de 15 mil millones de marcos de todo tipo de certificado que se utilizaron para financiar el trabajo público en este período, no obstante remarcó que: "No existe un número exacto de la cantidad de certificados de trabajo en circulación, aunque se puede estimar con exactitud razonable que habría 1,2 billones de RM a fines de diciembre de 1933 y 2,6 billones de RM un año más tarde" (38).
Cuando comenzó el proceso, 1933, la tenencia de Reichsbank de todos esos instrumentos, inclusive las emisiones normales del tesoro, totalizaban 3,03 billones de marcos. Para fines de 1934 la tenencia total era de 3,86 billones y a fines de 1936 era de 4,91 billones de marcos (39).
Así fue como Alemania no dio el paso total y crea un equivalente alemán del Greenback Norteamericano. Los Greenbacks mismos eran dinero, no devengaban interés ni aumentaban ninguna deuda nacional. Estos certificados alemanes de infraestructura eran una suerte de certificados de deuda, promesas de pago de dinero; por cierto que devengaban intereses y aumentaban la deuda nacional.
Pero este substituto muy cercano al dinero, sin embargo tuvo efectos fantásticos. Ellos fueron una excelente manera de colocar poder adquisitivo en las manos de los trabajadores que nuevamente fueron empleados. El desempleo, que en el año 1933 era de seis millones, había descendido a un millón en 1936.
Más aún, mientras que los Greenbacks se gastaron principalmente en la guerra y para la destrucción, el "dinero de Feder" se lo utilizó casi completamente para los proyectos públicos de trabajo, especialmente para la construcción de viviendas de la nueva clase media. En 1934 fueron construidas 283.995 viviendas, en comparación a las 141.265 que se hicieron en 1932. Además había miles de kilómetros construidos en autopistas (40).
Así puede argumentarse que la inmensa popularidad de Hitler entre los alemanes fue la causa del rescate temporario de Alemania de la teoría económica inglesa. Ya que estas actividades beneficiaron altamente a la clase media y baja alemana, inquietaron mucho a los banqueros internacionales. A pesar de que el alejamiento de Alemania del patrón oro fue una cuestión más de necesidad que de elección, así y todo, amenazó a los "intereses creados". Robert de Fremery cita, del Boletín del National del City Bank de junio de 1940, la admisión de que: "...no solo los EE. UU. sino que también otros países poseen muchos intereses creados en el oro. El Imperio Inglés solo posee casi la mitad del oro que circula en el mundo y, en muchos países el oro es un activo nacional muy importante. Estos países no acogerían con mucha gracia el desplazamiento del oro como dinero metálico; y aún en caso de que hubiesen cambios políticos que resulten de la guerra, estos intereses creados permanecerán, aunque posiblemente se trasladen a otras jurisdicciones nacionales" (41).
El lector notará que estos países con "intereses creados" fueron los que lucharon en contra de la Alemania "libre de oro". De Fremery pensó que esta pudo haber sido una de las causas de la Segunda Guerra Mundial. No obstante, esa decisión pudo haber sido tomada con anterioridad, y fue la misma que llevó a que Alemania no tuviera nada de oro. Quizás se esperaba que se endeudara internacionalmente para conseguir oro, y eso hubiera significado el control externo de sus políticas nacionales. La decisión de usar una alternativa al oro, significaría que los financieros internacionales no fueran capaces de ejercer este control a través del patrón oro, y esto pudo haber conducido en cambio, a que el control sobre Alemania se ejerciera mediante la guerra.

Schacht se retractó respecto al dinero Feder
Schacht claramente tuvo que humillarse y tragarse sus propias palabras respecto a las nuevas emisiones monetarias que había condenado con anterioridad. Treinta años más tarde justificó su cambio de teoría: "...repetidas veces se preguntó si el éxito del esquema de los certificados MEFO no significaría que, cada vez que hubiera escasez de ahorros de capital, uno podría compensarlo reemplazando tales ahorros de capital por créditos otorgados por el Banco Central, y luego por dinero especialmente otorgado para dicho fin. El economista inglés J.M. Keynes trató el problema de manera teórica, y el esquema de las transacciones de certificados MEFO probaron la aplicación práctica de dicha idea" (42)
Pero Schacht insistió en que debían existir ciertas condiciones. No había reservas de materia prima; las industrias se encontraban vacías; las maquinarias estaban paradas y 6,5 millones de hombres en condiciones de trabajar estaban desempleados: "El capital que se podría esperar que resultara de tales desarrollos (poniendo los hombres a trabajar) fue utilizado por adelantado para otorgar créditos a través de las transacciones con MEFO" (43).

Schacht despedido por estas cuestiones
Estos certificados se usaron desde 1934 hasta 1938. Schacht cuenta como fue despedido por negarse a continuar renovando los certificados: "En enero de 1939, el Reichsbank le entrega a Hitler un memorando donde quedaba asentado la negativa del banco a ceder nuevos créditos al Reich. Las consecuencias fueron drásticas. El 19 de enero, me echaron de mi oficina como presidente... al día siguiente Hitler emitió un decreto que ordenaba al Reichsbank a conceder al Reich todos los créditos que solicitara el Fuhrer. Cierto es que se pagaron los certificados MEFO en su fecha de vencimiento, pero solo con el dinero inflacionario producido por las máquinas impresoras. La segunda inflación había comenzado..." (44).
El despido de Schacht no fue hecho público durante cinco meses. Quizás su negativa de continuar financiando al Reich fue lo que probablemente lo salvó en Nuremberg.

El ataque de los profesores norteamericanos
En 1948 se le dio a una serie de profesores estadounidenses la tarea de idear una reforma monetaria para la derrotada Alemania. El plan Morgenthau-Tannenbaum introdujo el Deutsche-mark. Al principio, todos recibieron 40 DMarks. A los empleadores se les daba 60 DM por empleado. Las autoridades recibían lo necesario para los requerimientos de un mes, el correo y los tranvías el equivalente a dos semanas.
Sin embargo, todos los reclamos de dinero, cuentas de ahorro, deudas, etc. se redujeron a 1/10 de su valor nominal. Por otro lado, las acciones, las propiedades y todo activo material permanecieron sin sufrir ninguna reducción. Esto representó una redistribución injusta de las riquezas a los ricos. Schacht notó que los activos de los pobres se encontraban en sus cuentas de ahorro, mientras que los activos de los ricos en sus bienes.
"Esta alteración grotesca fue... una deliberada y cruel interferencia con la totalidad de la estructura de la sociedad alemana, más diabólica en sus resultados que la inflación de 1923... aquí hubo una intención maligna", escribió Schacht en 1967.

Schacht finalmente ve la luz
Schacht comenzó su carrera bancaria como un creyente del patrón oro, el sistema entonces usado en Inglaterra y en Estados Unidos. Pero hacia 1967, parece que termina estando de acuerdo con algunas opiniones monetarias "poco ortodoxas" de Gottfried Feder: "El papel moneda moderno, el billete de banco es respaldado por su creador, el Estado...".
De esta forma Schacht hizo un peregrinaje monetario similar a aquel de Thomas Jefferson, Alexander Del Mar, y muchos otros, alejándose de la primitiva concepción del dinero como una materia prima de metal, hacia un conciencia "sustantiva" de la naturaleza fidudaría del mismo, producto de la ley.
"El otorgamiento del crédito es impensable sin un Banco Central. A ningún Banco Central pueden permitírsele actuar contra el gobierno del país. El gobierno está sobre el Banco Central... Un Banco Central no puede permitir ninguna competencia", escribió Schacht (47).
Pero entonces Schacht calificó esto, declarando que una ley más alta, por encima del gobierno y del Banco Central, es la constancia del valor de dinero. Indicado de una manera más política, que por encima del Banco Central y del gobierno se encuentra el tenedor de bonos.
Schacht insistió en que solamente manteniendo el dinero estable, los pequeños ahorristas tendrían la oportunidad de acumular ahorros sustanciales. Asimismo, rechazó el uso de inversiones como una forma de apuesta en juegos de azar. Sin embargo, el uso de instrumentos bien manejados como fondos mutuos equilibrados, pueden vencer ahora esta objeción. Y después de todo, cuando el desempleo golpea, causado por una política monetaria demasiado restrictiva, es el pequeño abortista el que generalmente sufre más.

En síntesis
Un examen de la hiperinflación alemana de 1923 muestra que la interpretación antigubernamental simplista de economistas y financieros carece de fundamentos. Por el contrario, resultó verdadero casi lo opuesto a lo que ellos sostienen: la hiperinflación siguió a la privatización completa del Banco Central Alemán y a la eliminación de la influencia gubernamental sobre el mismo.
Por cierto, nuevamente la acción gubernamental - esta vez del gobierno Alemán y no los banqueros privados- fue la que rescató la situación monetaria.
Uno no podría pedir una contradicción más dramática que la interpretación realizada por la escuela inglesa. Esto deja a dicha escuela sin ninguna justificación histórica válida respecto a su prejuicio antigubernamental, en cuanto al control de los sistemas monetarios. Sin embargo, el autor no espera que esto altere su postura monetaria contra el interés público.

Notas:

(29) George Knapp, State Theory of Money, (London: Macmillan, 1924), pp. 9295.
(30) Schacht, Magic of Money, cited above, p. 49
(31) Heiden, cited above, p.480.
(32) Gottfried Peder, Hitler's Official Program, (New York: George Alien & Unwin, 1934, repr. New York, Howard Ferbig, 1971), p. 59,92.
(33) Stephen M. Roberts, The House that Hitler Built, (New York: Harper Bro., 938), pp. 1467.
(34) Heiden, cited above, p. 662.
(35) Roberts, cited above, pp. 160163.
(36) Roberts, cited above, p. 165.
(37) Heiden, cited above, p. 662.
(38) C.W. Guillebaud, The Economic Recovery of Germany 1933-1938, (New York: Macmillan, 1939), p. 53.
(39) Roberts, cited above, pp. 16469
(40) Heiden, cited above, p. 663.
(41) Robert de Fremery, Money and Freedom, (San Francisco: self published, 957), pp. 117-8, quoting the Nationality Bank Bulletin of June, 1940
(42) Schacht, The Magic of Money, cited above, p. 116.
(43) Schacht, The Magic of Money, cited above, p. 116.
(44) Schacht, The Magic of Money, cited above, p. 117.
(45) Ellen Kennedy, The Bundesbank, Council on Foreign Relations, 1991.
(46) See Francke & Hudson, Banking and Financing in West Germany, (New York: St. Martin's, 1984).
(47) Schacht, The Magic of Money, cited bove, p. 76.

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