viernes, 30 de mayo de 2014

La Muerte Como La Gran Ausente-Ramon Bau




LA MUERTE COMO LA GRAN AUSENTE
(una visión Nacionalsocialista de la muerte)

Es triunfador el que sabe que aunque solo vivirá una vez, si lo hace con maestría, con una vez le bastará.
(Rubén Núñez de Cáceres en su libro ‘Para aprender la vida’).


Morimos desde que nacemos, el olvido de la muerte es un tema moderno, actual. Es curioso pero hablar de la muerte es incluso tomado como algo de ‘mal gusto’, algo que no se debe nombrar, cuando precisamente es lo único que pasará seguro en nuestra vida.
La gente se enfrenta a la idea de la muerte solo cuando la ve cerca. En el resto de su vida la ignora, ni siquiera se la plantea o se recuerda de ella.
Por ello el primer principio nacionalsocialista sobre la muerte es perder todo miedo, reparo, en tratar este tema. La muerte debe abordarse desde la juventud, para evitar esa ‘sorpresa’ cuando se la ve cerca, esa ‘falta de preparación’ cuando la vida te la pone delante.
Hoy en día la sociedad te preparan para la profesión y no para la muerte, te da cursos sobre todo tipo de cuestiones que quizás no tendrás que usar, excepto sobre lo inevitable.
Una humanidad que comprenda la Naturaleza, sus leyes, su realidad, es el objetivo nacionalsocialista, y dentro de las leyes de la Naturaleza la muerte es esencial, natural, incluso deseable: es impensable un mundo en el que no hubiera muerte porque no habría tampoco renovación, nueva vida, cambio. Vivir eternamente no es ni siquiera deseable.

Religiones ante la muerte
La Muerte no es alegre ni para los cristianos, musulmanes, aquellos que deben creer en ‘otra vida’.
Aquella famosa poesía de Santa Teresa ‘Tan alta vida espero que muero porque no muero’ es solo una idea para santos y místicos, pero en la realidad la inmensa mayoría de creyente no tienen la menor ganas de morirse.
La razón es doble: en primer lugar pocos creyentes no tienen una ‘cierta duda’ sobre esa ‘otra vida’, no hay prueba de ello contundente, y he comprobado que muchos son los que creyendo no las ‘tienen todas consigo’.
Pero además la muerte no es solo el momento final sino el entorno de ese momento final: la decadencia física, la enfermedad, la agonía y el dolor de perder a los amados, la angustia de dejar hijos y problemas pendientes de resolver, la tristeza de no poder ya ayudar a los que te necesitan o te podrán necesitar, el no poder ya contemplar hechos o temas que van a suceder y te gustaría haber podido presenciar o apreciar …
Por otro lado cualquier actuación que se haga pensando en la ‘otra vida’ es algo contrario al Estilo honorable. No se debe condicionar la vida actual a una promesa de otra vida o una idea de recompensa futura ni nada de ese tipo, si lo hacemos así solo actuamos por egoísmo futuro. Y si no existe es un timo importante. La vida actual debe ir dirigida por nuestro Honor, por la voluntad de hacer lo que debemos, por nuestro propio sentido del Honor.

Para un nacionalsocialista, independientemente de su religión, la muerte en sí no tiene importancia, es una ley natural, como tal deseada y aceptada, pero sin embargo sigue ligado a los problemas del entorno de la muerte.
El problema de la muerte en sí misma es un drama solo para quien ha vivido exclusivamente para el placer y la felicidad, para satisfacer deseos. La desesperación del materialista es morirse pues no podrá seguir disfrutado de sus deseos. Lo pasado ya no existe y no tiene futuro.
Si tu vida es solo ‘vivir’, la muerte puede darte miedo, no tienes otra idea o motivación: ni el respeto a las leyes naturales como norma de vida ni promesas ‘espirituales’ de supervivencia tras la muerte.
Sin duda esta es una de las razones importantes para el apego de muchos al tema religioso en el momento de la muerte, una vez más buscan su eterno ‘satisfacer deseos’, el último deseo: ‘no morir’ para siempre gracias a una creencia de ‘otra vida’.

La Muerte como base filosófica
La Muerte es el único acontecimiento seguro de la vida, es curioso que nos ‘aseguremos’ contra tantas cosas, prevenir tantos problemas, y no seamos conscientes de asumir lo único que es inevitable.
Pero además la Muerte nos da una Verdad absoluta, digamos que el hombre está abocado a la Muerte, esa es una Verdad universal aceptada, y de ella podemos sacar la base de una crítica total a las utopías y las mentiras. Un hombre que es consciente de la Muerte, de su temporalidad ínfima en la Historia, debe comprender que solo su contribución a la Verdad, a lo permanente, a lo que no acaba con su Muerte, es algo digno de hacer.
Todo otro objetivo es perene, ocasional, el tiempo lo borra, solo la Verdad es eterna, aquello que es sólido por ser cierto.
La filosofía de la Muerte lleva a no temer combatir la mentira  y lo ruin, aun a costa de cualquier problema, porque la vida sin un objetivo que pueda trascender a la muerte es un soplo ínfimo en la eternidad.
De ello salen aquellas frases del fascismo: Una vida solo tiene sentido para quemarla por un ideal superior. Que es simplemente reconocer la Verdad de lo temporal y buscar aquello que haga de tu vida un trascender lo mortal. La lucha por la Verdad, el apoyo a algo que supere tu propio yo (ese yo que es mortal).
En ese sentido el NS es una empresa cosmogónica, una batalla entre las fuerzas caóticas y las trascendentes, no solo un tema político y menos partidista.
Es en este sentido que la lucha es eterna, no importa los alti bajos temporales, es un combate de siempre entre la mentira y lo bajo contra la Verdad y lo elevado.
Solo que al poner esto hoy en día en lenguaje popular y político se llama Nacionalsocialismo.

Por ello cuando me dicen que estoy malgastando la vida en una lucha actual que es inútil, que no va a lograr éxito, que no tiene posibilidad alguna, me doy cuenta de que se está hablando en el lenguaje del que no ha entendido su papel en la vida, quien cree que ‘su vida es satisfacer deseos’ y no trascender a la Muerte, usar la vida en algo que no sea ‘mortal’, la Verdad, o sea algo que debe ser superior al ‘yo’.

El entorno de la Muerte
Como hemos ya avanzado el gran problema es que todos, sean de las ideas que sean, tienen sin embargo un punto común: el miedo o preocupación por el entorno que lleva a la muerte.
Primero el dolor y la preocupación por los seres queridos o personas dependientes que dejas. Este es sin duda el primer gran problema de la muerte. Si alguna persona depende de tu ayuda o tu cariño o apoyo o compañía, es sin duda esta la principal causa de angustia ante la muerte.
Y desgraciadamente también es la única para la que no hay solución, ni psicológica ni material. Solo queda haber hecho lo posible antes para el tema de la dependencia material. Para este tema solo una enseñanza previa, un asumir  desde el inicio la realidad de la vida frente a las utopías buenistas y ‘progresistas’ permite estar preparado para esta separación.

Otro tema que puede ser problema, o no serlo, según la ‘suerte’ que se tenga, es la dignidad en la forma de morir.
No es solo el Dolor, que ya de por sí es un gravísimo problema, sino las limitaciones y las situaciones en que los elementos que te llevan a la muerte te obligan a pasar.
Los médicos te pueden hacer un ano contra-natura, alimentación exterior por tubo, quimioterapias que te dejan fatal y mil perrerías que te salvan la vida un tiempo pero te la hacen realmente dramática. Eso sin contar con invalidaciones graves de movimiento, dolores difíciles de solucionar, respiración angustiosa, en fin, toda una enorme serie de posibilidades de amagarte los últimos días, semanas o meses, aun sabiendo que la muerte es inevitable.

Es cierto que hoy ya la medicina contra el dolor está muy avanzada pero conozco demasiados casos en que no es suficiente en absoluto. Siempre queda el recurso del coma profundo pero no siempre están dispuestos los médicos a llegar a ello y tampoco es una gran solución digna quedar en esa situación de forma indefinida, o al menos largo tiempo.
Añadamos a ello las estancias en hospitales para los casos ya terminales, donde el ambiente y el trato no es el que uno querría para sus últimos días o semanas. No ya por el trato humano de los trabajadores sanitarios sino por el ambiente general. La falta de estar en casa, en el ambiente familiar se nota mucho actualmente, pocos mueren en casa hoy en día.
Todo ello hace que el trance de  la muerte sea más bien un tema que no gusta recordar ni abordar en vida. No por el hecho de morir sino por ese entorno a la muerte.
Sin duda este tema podría solucionarse relativamente fácilmente en algunos casos con la eutanasia voluntaria, pero desgraciadamente no es posible hoy en día hacerlo de forma segura y razonable. Tirarse de un quinto piso es mala solución (como otras muchas formas de suicidio) que pueden terminar en el hospital parapléjico o con dolores enormes. Aparte de que hay que ‘poder’ hacerlo en el estado de salud y libertad en que uno se encuentra cuando es realmente aceptable esta salida.
El suicidio jamás debe hacerse por temas egoístas sino que es solo aceptable en condiciones muy concretas:
-    Cuando el estado material del cuerpo impide una vida digna a la persona, sin remedio.
-    Cuando en estados de guerra o conflicto caer en manos enemigas puede ser un problema grave para el propio pueblo o la propia dignidad.
Desgraciadamente cuando se pierde la capacidad mental no hay posibilidad de auto-suicidio, aunque éste estaría justificado totalmente.
Así pues en la vida debemos asumir y almacenar un VALOR, un coraje, una valentía ante el destino.

Morir tras la obra hecha
Una de las únicas ventajas de haber nacido en esta época lamentable, decadente, asquerosa, actual es que al morir no dejamos atrás nada por ver realmente importante.
Morir cuando esperábamos un arte o un hecho bello y digno sería una lástima… hoy morir es más fácil, no hay nada elevado que esperar de esta sociedad. Morirse un mes antes de que Beethoven mostrase su novena sinfonía hubiera sido un fastidio.
No es pues por este tema por el que nos hemos de preocupar. Pero en cambio sí que es una preocupación el dejar alguna obra nuestra importante a medio hacer.
Por supuesto siempre se deja de hacer algo al morir, pero si eso que se deja inconcluso es parte importante de tu destino, de tu objetivo vital (eso suponiendo que tengas un objetivo realmente importante, que no sea una vulgaridad más de una vida tras el deseo y el placer), es sin duda un tema que se debe meditar previamente.
No se puede dejar lo esencial para ‘cuando ya no pueda hacer otra cosa’, porque entonces no podrás hacerlo…  es preciso tener claro que hay que trabajar intensamente en aquello que se desea hacer antes de morir, no esperando a ‘los años finales’.
Hay la idea de ‘tener derecho’ a muchos años y a tener tiempo… y no es así. Nuestra sociedad nos ha hecho creer que tenemos derechos a muchas cosas, es el eterno protestar, es la idea de que ‘vulneran mis derechos’… no hay derecho a la salud ni la vida, no hay protesta que valga ante el destino de cada uno en el momento de morir.

Uno de los textos sobre la sabiduría de los hindúes son los ‘Los Ashramas’, o trabajo sobre los 4 estadios o etapas de una vida, de ellos podemos aprender la sabiduría primogénita aria:
1- Brahmacharya o etapa de estudiante:
El niño es enviado junto a un gurú o maestro que le enseña los Vedas y los textos sagrados.
Debe mendigar y compartirlo con el gurú. Debe impregnarse del sentido ético y conocer una vida de nobleza. Debe aprender un trabajo.
2- La etapa de jefe de familia.
Casarse y trabajar según la casta, alimentar a la familia y cuidarla, disfrutar de la vida matrimonial y tener hijos. Ayudar a los padres ancianos. Es la etapa más larga.
3- La etapa de vida retirada. Ya los hijos son mayores, debe dejarles todos los negocios a ellos y retirarse a meditar, pensar y comprender la vida. El matrimonio llevará una vida sencilla de contemplación.
4- Solo algunos llegan a esta etapa final, al ser viudos. Vivir como un asceta, renunciar a todo con el solo objetivo de liberarse de todo y meditar.

Como se ve dejan para el final de lo vida aquello que ya es solo meditación y ascetismo, los deseos y los hechos se deben haber hecho ya antes.
Hoy muchos creen que ‘harán su vida’ cuando se retiren de mayores … y el sistema apoya esta idea de solo ‘trabajar como centro de la vida útil’ y dejar para el retiro el lograr temas más humanos y esenciales.
Hay que procurar no seguir esa idea, los temas esenciales trata de realizarlos en tu vida útil razonable, no para cuando las enfermedades o la debilidad de la vejez te ‘lo permitan’.

La ocultación de la Muerte
Hoy se oculta la muerte porque no es agradable, ni original ni divertida ni remediable. Nadie ya medita sobre la muerte en Tv, en tantos foros y debates.
Se quiere enseñar a los niños a ser homosexuales o a masturbarse, se obliga a los niños a saber que los ‘nacis’ son muy malos, se promueve todo tipo de conocimientos técnicos que luego no usarán en gran parte en los jóvenes pero nunca, nunca, se les habla de la muerte.
Y para colmo se les induce por el cine, Tv y medios que todos tenemos ‘derechos’, poco menos se creen con derecho a ser felices o culpar a alguien de cualquier cosa que vaya mal (al Estado, al Ayuntamiento o a los malvados anti demócratas), se les explicará que en ese papelito llamado Constitución se les garantiza el derecho a todas las maravillas, pero nunca se les dice que no tienen derecho a tener una buena salud. Se creen que la vida media es de 80 años pero no se les recuerda que pueden morir al día siguiente.

Es curioso pero la mayoría de personas no están preparados para asumir la muerte ni tan siquiera para asumir el accidente o enfermedad. Cuando hay un accidente acuden como moscas los psicólogos para tratar de ‘ayudar’ a los que nunca se han planteado que pudieran morir o tener graves consecuencias de salud.
Y es que la muerte es algo contrario al pensamiento único, es anti progresista, es anti optimista, es parte de la Naturaleza, si, de esa Naturaleza que es enemiga del humanismo utopista actual.
Así que la condenan a ‘lo de mal gusto de tratar’, algo que en todo caso se piensa cuando ya se es mayor pero sin exteriorizar el problema, no vayamos a desmoralizar a los buenos trabajadores de su faena.
No hay programas sobre la muerte, como se muere, que se plantea y como abordarlo. Es el silencio de ‘lo maldito’.

Resumen: la muerte para un Nacionalsocialista
1- Asume la muerte como algo Natural, incluso deseable puesto que es la base de la renovación del mundo natural.

2- Creas o no en otra vida, asume que debes prepararte para morir en base a su entorno, no solo al hecho en sí mismo. Entrénate en acumular Valor y preparación para ese entorno de dolor y separación.

3- No dejes para los 70 años el meditar sobre esa realidad. No es nada malo ni pesimista ni amarga nada, es algo natural pensar en aquello que es inevitable y afecta mucho a los planes de cada uno.

4- Por otro lado el egoísmo implantado por la democracia induce a creer que la única cosa es hacer algo para uno mismo y su familia. No se promueve la idea de vivir para servir a un sentido profundo, y así la vida es solo un gasto inútil de egoísmo personal.
No vale la pena vivir solo para los placeres del mundo, si es que esos placeres se logran.
Asume pues una tarea en la vida que sea algo superior al mero egoísmo familiar o personal.

5- Si has cumplido con tu deber, si has sido honorable y digno, para un nacionalsocialista la muerte en sí misma no tienen importancia. Prepárate solo para su entorno.

Sin duda se podrían decir más cosas, pero este texto solo pretende que no ignoremos la muerte, que no aceptemos la visión progresista de ocultarla. Que tengamos el valor de mirarla de frente pues es inevitable.

R Bau

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