domingo, 11 de enero de 2015

El Arte y la Sociedad

EL ARTE Y LA SOCIEDAD


El año 2013 se ha celebrado el bicentenario del nacimiento de Richard Wagner, pero esta celebración si solo fuera un acto de recuerdo u homenaje al gran artista tendría una importancia menor, aun siendo de interés, que la que realmente tiene si meditamos sobre el Arte y su relación con la sociedad y sus Valores a través de la obra wagneriana.

La mayoría de la gente no comprende como en una época relativamente cercana brillan un Wagner, un Dvorak, un Richard Strauss, o en pintura un Sorolla, un Fortuny o en escultura un Rodin, un Juan de Avalos, un Llimona, (y podríamos citar a cientos) ….  y solo pocos decenios después todo son ruidos, manchas o trastos.
Durante dos mil años el arte ha evolucionado pero siempre dentro del buen gusto y la belleza, siempre comprendido por parte del pueblo. De Haendel o Vivaldi o un Beethoven hay una enorme transición, de la pintura gótica a un Velázquez la evolución es gigantesca… pero en todos los casos, en toda la historia de la cultura, nunca se había llegado a poner una mancha como cuadro, un calcetín sucio de Tapies como escultura o aporrear con un martillo un piano como música.
El arte de Wagner no es una ruptura sino una cumbre, una evolución del arte eterno

Cada artista trabaja para su sociedad, los valores que esa sociedad mantiene. Ya sean religiosos, sentimentales, formales, etc….
Wagner refleja en su obra la lucha por los Valores que creía necesario reafirmar en su sociedad, el Amor, la lucha contra el Oro-usura, la fidelidad, la compasión, la renuncia por amor, el sacrificio por los demás…. Y de esos valores saca sus obras, las cuales reflejan, cada una, un aspecto de estos valores.
Los artistas sirven a una sociedad, a la sensibilidad del pueblo, pero son contratados por las élites con dinero y poder. El que el arte sirva al pueblo depende pues de que las élites que contratan a los artistas tengan una sensibilidad adecuada al pueblo, o sea que el arte que contratan sea popular y apreciado por la gente que no puede contratarlo.
Por ello cada época ha tenido una orientación artística reflejo a la vez de los valores que se presentaban como ejemplos en la sociedad y a la vez han sabido llegar a la sensibilidad popular al menos en parte o en su forma más sencilla. Schubert decía que escuchaba sus canciones en boca de todo el pueblo, la gente en Italia tatareaba a Verdi y la Marcha fúnebre de Sigfrido o la marcha nupcial de Lohengrin se tocaba en miles de actos populares.

El mundo actual ha sufrido desde 1950 una degradación continua de los Valores, dado que las nuevas élites que han ocupado el poder son las financieras, los dueños del Oro, el usurero, el banquero, las multinacionales… y los políticos sirven a esas élites económicas, e incluso forman además normalmente parte de ellas.
Por ello los anti-valores del materialismo han tomado el papel rector de la sociedad, y como siempre van contagiando a la masa popular (que se resiste por genética y sentido común) mediante la propaganda y la obligada mala-educación impartida.
Así se ha creado progresivamente, y hoy ya de forma clara, una doble versión de arte-basura: Por un lado el reflejo del dinero y el materialismo llevado al arte… o sea la decoración, lo original, lo divertido y cambiante, lo extravagante, lo que ayuda a romper con los Valores tradicionales que aborrecen los financieros y usureros.
Y por otra el pueblo, que no entiende ni gusta de esas manchas, ruidos y trastos raros de las exposiciones tipo ‘ARCO’, se ha refugiado en el baile erótico, la danza alocada, el alcohol con tam tam, el sexo explícito de cantantes-prostitutas/os, rebajando así su nivel a lo puramente sensual y distraído.
Mientras tanto una gran parte del pueblo, especialmente cuando superan la edad del sexo-baile y las extravagancias alocadas, abandona toda idea de arte y cultura dado que lo que le presentan en los medios de información y los premios oficiales como ‘bueno’ les es absolutamente extraño a su gusto personal. Por supuesto no se atreven a contradecir la opinión pública difundida por los medios y las élites, críticos y demás palanganeros del dinero, simplemente se alejan de ese mundo del arte-basura y lo dan como ‘algo para entendidos’ que ellos no ‘llegan a comprender’ sin llegar a dudar de su valía dado que ‘todos lo dicen’.

Wagner nos indica que si queremos salir de ese basurero es preciso cambiar los Valores, solo con la Belleza y el Amor, con sentimientos elevados, sería posible renovar el Arte y cambiar la sociedad. Y por eso los dueños del Sistema odian a Wagner y su obra, la deforman, la corrompen con representaciones absurdas y nefastas… el mundo de la belleza y lo ‘clásico’ es un enemigo de las élites financieras actuales. Recordarles lo que Wagner dice en su ‘Oro del Rhin’: “Solo renunciando al Amor es posible poseer el Oro” es el grito de revolución contra el mundo usurario y materialista actual.

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