viernes, 9 de enero de 2015

La Concrecion Historica del NacionalSocialismo

LA CONCRECION HISTÓRICA DEL NACIONALSOCIALISMO
(Reconociendo algunas verdades)



Cuando alguien se proclama comunista, hoy en día no se le achacan los inmensos crímenes cometidos por el comunismo en todo el mundo, incluidos los crímenes actuales de los pocos países que aun se titulan y actúan como comunistas.
Si alguien se llama demócrata no se le achacan los crímenes, miserias y matanzas realizadas por las democracias, desde la guillotina al hambre del capitalismo democrático, para acabar con las guerras y brutalidades efectuadas por los sistemas democráticos en estos últimos decenios. Incluso hoy se puede uno llamar sionista sin que se le hable y acuse solo del genocidio palestino y árabe.
Pero si alguien se titula nacionalsocialista lo UNICO que se le va a indicar son precisamente las acusaciones históricas, falsas o no, sobre el III Reich (y en especial durante la II Guerra Mundial), sin discutir jamás sobre los logros o principios generales del nacionalsocialismo.
Tras 1945 todo el Sistema democrático y progresista (en parte marxista y en parte simplemente decadente), durante 70 años, no ha hecho más que denunciar al nacionalsocialismo como autor de todo tipo de crímenes y barbaridades en los años 30, el 99% de ellas falsas, ¡pero no todas falsas!.
Es tal la avalancha de propaganda sionista y marxista contra el NS, tales sus mentiras y sus fábulas, que a menudo a los nacionalsocialistas se nos quitan las ganas de reconocer siquiera las que son ciertas, más que nada por asco a tanta mentira continua y masiva, en TV, diarios, cine, libros, revistas, cada día, sin descanso, cada vez más, solo mentiras y demencias que nada tienen que ver con un análisis histórico, pero además, sin plantearse siquiera que el Nacionalsocialismo hoy pueda ser algo basado en Valores e soluciones, y no solo en un antecedente histórico.
Es más, para colmo, si un comunista expone las motivaciones y razones que llevaron a la URSS a sus crímenes o sus persecuciones, sin justificarlas pero razonando sus orígenes y motivos, no pasará nada. Lo mismo si un demócrata expone las razones de la limpieza étnica de alemanes en Pomerania o Silesia en 1946, por ejemplo, o sobre los crímenes o actuaciones de la democracia en Iraq o Sudamérica, nada pasará. Pero si un Nacionalsocialista trata de explicar las mentiras que se achacan al III Reich, o incluso las razones que llevaron a los errores o crímenes realmente cometidos, será prohibido, acusado y encerrado en prisión (hay docenas de casos en Europa de ello).
Si alguien publica los textos de Stalin, Bush, Golda Meir o Mao no pasará nada, pero si se publican los de Hitler o Goebbels, etc  … delito, prisión, prohibido.
Ante todo ello hay la tendencia humana entre los nacionalsocialistas a despreciar de tal forma las mentiras masivas del Sistema y su desvergüenza, que no se desea siquiera reconocer los errores y crímenes verdaderos que se cometieron por la concreción histórica del nacionalsocialismo en el III Reich.

¿ES NECESARIO EJERCER AUTOCRÍTICA EN ESTAS CONDICIONES?

El PCE no ha sido nunca capaz de asumir sus crímenes, se considera continuador legal del PCE de 1936 y aceptó recibir dinero y bienes requisados por el franquismo pero no asume los crímenes cometidos por el PCE y menos trata de responsabilizarse de ellos.
Israel y los sionista jamás reconocen sus crímenes, y ni compensan en nada a las miles de víctimas inocentes (daños colaterales les llaman) de sus limpiezas étnicas y sus ataques.
Rusia jamás ha compensado, como mero ejemplo, a las decenas de miles de mujeres alemanas violadas por sus tropas en 1946 tras que sus propios dirigentes fomentaran y animaran esas violaciones masivas.
USA nunca ha efectuado alguna compensación ni reconocimiento, tras atacar a Irak con la mentira de las armas de destrucción masiva, matando gracias a esa mentira a cientos de miles de iraquíes.
Durante el franquismo no se compensó ni reconoció a los miles de republicanos asesinados sin motivo durante la guerra civil Y al revés, los republicanos y sus partidarios no recuerdan ni honran a los que asesinaron ellos.
Las checas que existen aun en Barcelona están cerradas al público, nunca se nombran ni se ha puesto un monumento a las víctimas torturadas allí.
La democracia nunca ha pedido perdón porque en su nombre y bajo su sistema millones de personas fueron explotadas hasta la muerte y la miseria, ni por los golpes de Estado financiados y fomentados por las democracias en tantísimos países.
Y así podríamos seguir con millones de víctimas inocentes que nadie reconoce, y errores o crímenes que nadie asume.
Solo la Iglesia ha reconocido y pedido perdón por sus crímenes en la historia, aunque lo ha hecho más forzada por el Sistema laico y masón que por su propia voluntad libre.
Solo las víctimas judías (falsas o ciertas) del nacionalsocialismo han recibido miles de millones de euros de compensación, etc, es el negocio del Holocausto como lo llama el judío Filkenstein. Eso además de alabanzas, actos, días y recuerdos obligados en colegios, museos, visitas exigibles e impuestas a todos los niños, etc …
Bajo estas condiciones no se puede exigir al nacionalsocialismo precisamente ser los únicos que asuman autocrítica, cuando son los únicos que sufren el más absoluto alud de mentiras, una represión brutal y sin el menor reconocimiento a los NS inocentes que fueron torturados y masacrados.
Sin embargo el nacionalsocialismo es una Cosmovisión del mundo basada en Valores, no una politiquería democrática o marxista. Para nosotros los Valores son la base de todo, y la Verdad, junto a nuestro Honor, exige ser veraces en todo. Si no nos diferenciamos de la basura democrática y progresista no valemos nada.
Podemos seguir así cada uno ignorando los propios errores y crímenes, pero si queremos diferenciarnos precisamente de la chusma demo-progresista, del sionismo, y con ello de la hipocresía y la mentira como norma de vida, debemos asumir la Verdad como una exigencia de nuestro nacionalsocialismo, independientemente de toda consideración de rencor, de utilidad táctica o de interés politiquero.
Hay una serie de razones que nos deberían orientar a una autocrítica veraz:

1- Ética: La Verdad como base del NS. Esta es la razón esencial y ella debería ser suficiente. Un día se habrá de comprender que el Nacionalsocialismo no es más que una continuación mejorada y actualizada de la lucha eterna por la Verdad, por la realidad natural y el sentido común étnico y moral. De forma que no es que nuestras Ideas sean Verdad, sino que la Verdad es nuestra Idea.
Pero dado que entre nuestros propios medios hay muchos que anteponen los temas politiqueros o de interés a la Verdad, veamos algunas otras razones.
2- Dar credibilidad a nuestras denuncias sobre las mentiras del Sistema. Solo aceptando reconocer lo que fue cierto podremos denunciar creíblemente lo que fue falso, y hacerlo con esa seguridad que da el que habla con la verdad en la boca, sin intereses espurios, solo con la Verdad. Hemos de evitar las apologías baratas, somos Nacionalsocialistas, no tememos la verdad.
3- Matizar los errores o crímenes frente a la versión oficial, sin justificarlos pero ajustándolos a la verdad. Si reconocemos lo que se hizo mal o los crímenes que se cometieron podremos a la vez exponer si hay alguna razón que limite algo su gravedad o permita comprender las motivaciones.
4- Definir el NS como una cosmovisión del mundo, no como una mera relación de continuidad con el NSDAP, con el III Reich y con Hitler. Este es un punto esencial. El Nacionalsocialismo no es una mera política de los años 30 en Alemania. El III Reich es la concreción en la historia de la Concepción del mundo NS, y como toda concreción histórica está limitada por los condicionantes del tiempo y espacio en que se desarrolló.
5- Exponer nuestra admiración al III Reich y a Hitler dentro de ese contexto histórico real, con problemas y éxitos, con grandezas y limitaciones.
Recuerdo que cuando me juzgaron en la Audiencia, el mero hecho de admirar a Adolf Hitler era ya considerado un ‘delito’ de ‘genocidio’, aunque esa admiración no incluyera los hechos ‘delictivos’ que pudiera haber cometido según las actuales leyes españolas.
Por ejemplo, nadie considera un delito admirar a George Washington, pese a que tuvo personalmente esclavos negros y como primer Presidente de USA legalizó la esclavitud. Solo podría ser delito si se especificase que se admira a Washington precisamente por haber legalizado la esclavitud. En cambio se quiere penalizar el mero hecho de admirar a Hitler.
6- Eliminar los extremismos del propio nacionalsocialismo actual, que a menudo son brutales, contraproducentes y necios, precisamente por estar contagiados de las malas influencias del Sistema y su forma de actuar. Ser capaces de una autocrítica sincera es una forma de evitar las neurosis y demencias que el propio Sistema nos contagia a todos, incluso en los medios anti-sistema.

LA HISTORIA COMO DEFORMADORA DE PRINCIPIOS, IDEAS Y VALORES

Antes de entrar en el tema como tal hay que exponer lo que ya Schopenhauer denunció tan acertadamente: El Tiempo y el Espacio conforman la ‘individualización’ de la Voluntad general, de lo que podríamos llamar el ‘Ideal’.
Nosotros “Todo lo vemos además según los principios de Espacio, Tiempo y Causa. No podemos captar algo fuera de Espacio o Tiempo, o algo ‘sin causa’, sin origen o causa de ello”.
Eso se ve perfectamente en los sistemas políticos: su realización en un Tiempo y Espacio dado comprometen el Ideal en sí y le obligan a adaptarse, a ‘individualizarse’ en unos límites, con sus enemigos, obstáculos, necesidades, posibilidades …”causas” que llevan a una concreción imperfecta del Ideal. Y si además el Ideal es absurdo o antinatural el desastre es aún mayor, pero incluso cuando el Ideal es correcto, su individualización en Tiempo y Espacio tiene errores y puede llegar a ser irreconocible. Tanto más se desvía del Ideal cuando más se integre en el Tiempo, o sea más dure su realización temporal, o más serios sean los problemas de entorno-Espacio, las constricciones que presente el entorno en que se construye ese Ideal.
De esa forma el Comunismo, absurdo y utópico en sí mismo, dado que la Igualdad no existe en lo natural, jamás logró una aplicación aceptable ni desde el principio, pues para imponer esa ‘igualdad’ tuvo que forzar lo natural. El cristianismo, cuyo ideal de Amor era mucho más adecuado, logró sin duda aplicarse mejor en su inicio, pero en cuanto su aplicación llegó al poder cayó en su problema esencial: El cristianismo no tiene una doctrina social o comunitaria, sino solo de moral individual, que es imposible y anti natural intentar aplicarla a la masa social en general. No hay el ‘hombre bueno’ por naturaleza, por ello el cristianismo cuando llega al poder o intenta aplicarse en el gobierno, es anti natural, es utópico y cae en el más absoluto desastre y contradicción con sus principios.
La democracia no es una Idea sino una cobertura del interés del dinero, del interés de la plutocracia para gobernar. Pues como idea de igualdad y poder de la masa es otra utopía imposible de aplicar. Por ello el triunfo de la democracia es el triunfo de la Plutocracia, y como tal nunca se ajusta al ideal ‘democrático’ utópico, sino que es simplemente un gobierno plutocrático, sin ideal. Es por ello que las democracias no solo incumplen un `pretendido Ideal’, sino que no tienen Ideal (no solo porque todo es votable, no hay Valores no dependientes del voto, sino porque los llamados ‘ideales democráticos’ son solo pantomimas para ocultar el interés real de organizar un sistema de control de masas por el poder financiero). Son solo medios del poder de lo material, económico.
Al ser el Nacionalsocialismo una expresión de los Valores naturales, no utópicos, su realización fue muy exitosa desde el inicio. Casi todos los fascismos (tomando la palabra en su sentido genérico, no exclusivamente italiano) tuvieron gran éxito en sus primeros años de actuación, levantando la Comunidad en todos sus sentidos, artísticos, económicos, de ayuda comunitaria, etc… con problemas mucho menores a los de otros intentos de gobierno.
Los 6 años de gobierno en paz Nacionalsocialista están casi exentos de errores graves y de crímenes semejantes a los de los primeros años de gobierno comunista, cristiano o democrático.
Y lo mismo podemos decir del fascismo italiano.

Ahora bien, la concreción en el Espacio (su entorno) del fascismo y del Nacionalsocialismo sí que comportó un problema gravísimo para la realización del Ideal.
Alemania estaba rodeada por dos enemigos brutales, irreconciliables con el nacionalsocialismo y sus Valores, de forma que su existencia misma estaba amenazada de muerte desde el inicio. El comunismo estalinista ya había demostrado su brutalidad, masacrando pueblos y asesinando a millones de rusos y ucranianos, con hambrunas tremendas, invasiones y matanzas indiscriminadas de cristianos, campesinos y todo tipo de ‘heterodoxos’.
Por otro lado las democracias estaban ya dominadas por masones y sionistas, por el capitalismo salvaje, que tenían como único objetivo eliminar a los fascismos que eran un ejemplo de economía comunitaria y anti usuraria mortal para el capitalismo financiero.
Por ello el III Reich nace rodeado de enemigos absolutos. Y eso será un condicionante tremendo para su existencia histórica.
Los pocos problemas, crímenes y errores cometidos en el III Reich antes de 1939 están inducidos por este entorno. Pero además los problemas que llevan a la guerra y los dramas de la guerra están, sin duda, inducidos totalmente por esa situación de Espacio. Si el Nacionalsocialismo hubiera nacido en un entorno externo menos agresivo, su evolución hubiera evitado muchos de sus errores.
Por tanto una valoración del Nacionalsocialismo como Cosmovisión del mundo debe evitar unir esa Cosmovisión a una mera concreción histórica, por muy correcta que fuera en la mayoría de sus aspectos. Y eso es precisamente lo que quiere evitar el Sistema haciendo confundir una guerra brutal, con todos sus crímenes y errores, a una Cosmovisión basada Valores.

LOS PROBLEMAS DE 1933 A 1939

La revolución nacionalsocialista en Alemania fue, sin duda, la más pacífica y con menos víctimas de todas las grandes revoluciones. Desde 1933 a 1939 casi no hubo víctimas, y los pocos casos en que hubo violencia fueron casi ridículos respecto a los 6 primeros años del comunismo o de la democracia con su guillotina masiva y las matanzas de todo el que no era ‘revolucionario’.
No solo eso, las fronteras estuvieron siempre abiertas, cosa que no pasó ni con el comunismo ni con la democracia.
Aun así la prensa del Sistema no deja de recordar dos temas que sin duda fueron un error y en parte un crimen. No hay que ocultar la parte de culpa en ellos, aunque el número de víctimas fuera mínimo y en uno de los casos no todas inocentes.

- La Noche de los cristales rotos: sin duda fue un acto culpable, aunque el gobierno del III Reich no lo organizó ni lo apoyó, sino que lo condenó totalmente.
Del 9 al 10 de noviembre de 1938, tras el asesinato, el 7 de noviembre de 1938, de Ernst von Rath, secretario de la embajada alemana en París por un joven judío polaco de origen alemán, Grynszpan, se realizaron ataques indiscriminados de la población y de la SA a tiendas judías y algunas sinagogas.
El número de víctimas fue de 91 y el número de sinagogas destruidas sobre el 15% de las existentes. Es evidente que pese a no haberlo organizado el Gobierno, éste era responsable en parte de los hechos, por no haber actuado con prontitud contra esos desmanes, y por no haber reprimido con mayor fuerza a los culpables.
Pero de todas formas no tiene nada que ver eso con una matanza similar a las de otras revoluciones, no hay además una voluntad del gobierno de llevarla a cabo y hubo una condena oficial de estos hechos que ya no se repitieron nunca más.

- La Purga contra Röhm: Entre el 30 de junio y el 2 de julio de 1934 tuvo lugar una purga de mandos de las SA que junto a Röhm habían intentado desobedecer la línea marcada por Hitler y tratar de convertir las SA en un ejército paralelo, con la intención de dar un golpe de Estado, lo que hacía peligrar la Revolución y promovía un contra golpe militar mortal para el reciente gobierno del NSDAP. Al encontrar en su detención, además, varios de los más altos mandos de las SA en actitudes homosexuales, fueron ejecutados varios de ellos sin juicio, por orden de Hitler.
De todas formas aunque la cifra de muertos solo fue de 85, y algunos merecían ese castigo por su posición de rebeldía a las ordenes del Canciller, la realidad es que una parte de esas 85 víctimas fueron asesinados (y esa es la palabra real) siendo totalmente inocentes, algunos por error, otros por venganza de hechos anteriores contra el Nacionalsocialismo. Una vez más aunque los crímenes incontrolados se hicieron sin órdenes concretas de Hitler, la responsabilidad existe y el no haber condenado y castigado los asesinatos de los inocentes es una mancha para el NS.

Como vemos, en ambos casos se cometieron crímenes y errores, que hay que aceptar como tales, aunque el número de víctimas no llega a los 200, lo que es poquísimo en un proceso revolucionario de 6 años de actuación.

- En estos 6 años hubo algunos casos aislados de ejecuciones, pero siempre con juicio y en cantidades aún mucho menores que las indicadas. Un caso, por ejemplo, fue la ejecución de los dos asesinos de Horst Wessel, Albert Höhler y Else Cohn, que con la llegada del NSDAP al poder pasaron a ser juzgados de nuevo, y condenados a muerte. Pero eso no es un crimen sino un acto de justicia.
Por otro lado se produjeron algunas detenciones políticas con la Ley de Plenos Poderes y la disolución del partido comunista, pero sin penas de muerte en absoluto, y en cantidades pequeñas y desde luego sin nada que ver con otros casos de revoluciones, y mucho menos con lo que paso con los opositores al comunismo al llegar ellos al poder La mayoría de estos detenidos incluso sobrevivieron a la guerra o fueron liberados antes de ella.

- Se trata a veces por parte del Sistema de acusar al III Reich en estos años de llevar a cabo ya una preparación del pretendido ‘exterminio’ de judíos.
Es evidente que hubo una discriminación contra los judíos según las leyes actuales, pero no dentro de las normas de actuación de aquella época. Recordemos que en aquellos años la discriminación era lo normal, Inglaterra o Francia discriminaban racialmente a todos los no europeos en sus innumerables colonias. En los pocos países gobernados por negros pasaba lo mismo, como en Haití donde los negros discriminaban totalmente a los no negros. Y en los países árabes igual. En Inglaterra los católicos no podían tener cargos públicos, y lo mismo al revés en países católicos.
Pero los judíos estuvieron siempre libres, podían salir de Alemania, tenían abiertas sus sinagogas, hospitales, todo sin problemas. La idea, compartida con los dirigentes judíos sionistas, era la separación del pueblo alemán y el judío, creando un Estado judío pacífico.
Hay un libro con las declaraciones de los dirigentes judíos alemanes donde indicaban que no eran maltratados y que la solución del Estado judío era muy correcta.
Hay pruebas de sobras sobre las conversaciones en este sentido, que la guerra evitó que se llevaran a cabo.
Comparemos eso con la actitud democrática contra los monárquicos en la Revolución Francesa o la de los comunistas con los no-comunistas en cualquiera de los países en que llegaron al poder.

Podemos pues resumir asegurando que la política del III Reich de 1933 a 1939 tuvo muy pocos casos de crímenes y errores graves, y menos aun si lo miramos en comparación con cualquier otra revolución de la historia.

EL PEOR ERROR Y CRIMEN: POLONIA

Cuando se habla de la invasión de Polonia por el III Reich se ignora normalmente cual fue realmente el error, cual el crimen cometido y cuales las que eran causas razonables para esa intervención. Porque había motivos para una intervención, pero tras ello había un error y además se hizo de forma criminal.

- Lo razonable y justo de la intervención: Polonia trató a la población alemana que había quedado en su territorio, debido al infame Tratado de Versalles, de forma genocida totalmente, y en 1939 llegó a la matanza y los actos de persecución más brutales sobre la población alemana. No solo era el tema de la Ciudad-Estado de Danzig sino el genocidio polaco contra los alemanes en Polonia lo que justificaba de sobras una intervención.
Desde luego Inglaterra o USA por mucho menos han invadido países que han atacado a ingleses o americanos. Toda la invasión de Afganistán se justificó por el ataque del 11 de septiembre en New York, donde murieron unos 3.000 americanos, muchos menos que los alemanes asesinados por Polonia en 1939. La Francia, USA o Inglaterra democráticas han justificado muchas guerras por temas mucho menores.

- El Error: Lo que fue un error es no darse cuenta ni calibrar que las potencias sionistas, los grupos de poder capitalistas y judíos en USA, Inglaterra y Francia estaban decididos a aprovechar cualquier motivo para declarar la guerra al Nacionalsocialismo. Para el capitalismo y los grupos masones y judíos en el poder, el NS era el enemigo esencial, pues estaba demostrando una alternativa al capitalismo (junto a los fascismos) que hacía peligrar absolutamente todo su sistema de vida y poder.
El fascismo y el NS era capaz de CONVENCER al pueblo europeo. El comunismo podía ser un peligro militar pero no era capaz de convencer al pueblo, en ningún sitio logró el poder por el pueblo, sin tener que cerrar fronteras y efectuar matanzas.
Además la voluntad anti talmúdica del NS, su oposición a la usura y al poder del dinero, era un peligro mortal para los grupos de poder judíos en el capitalismo.
Por tanto darles una razón para intervenir, conociendo el pacto de alianza entre Polonia y Francia-Inglaterra era un error tremendo. El NS y el fascismo estaban ganando la guerra de las ideas y logrando el poder en más países a través de convencer al pueblo. La guerra contra Francia e Inglaterra era el peor de los temas, y más sabiendo que el enorme poder de USA estaba detrás.

-El crimen: Pero cometer un error no es un crimen, y en cambio la invasión de Polonia no solo fue un error, fue un crimen.
Y lo fue porque no se hizo pensando solo en liberar a los alemanes perseguidos o recuperar Danzig.
Para entenderlo veamos los hechos:
El 23 de agosto de 1939 se firma el infame Pacto Ribbentrop-Molotov en Moscú. El pacto, que podía ser razonable (pese al asco que era pactar con los bolcheviques) si solo hubiera sido un acuerdo de no agresión, era sin embargo mucho más, tenía un Protocolo Adicional Secreto donde se acordaba repartirse Polonia. No se publicó pero estaba firmado y es perfectamente documentable. El propio Ribbentrop confirmó este tema en el juicio de Nüremberg (y lo hizo en su defensa incluso, no como un tema que se le atacase dado que los jueces rusos no querían recordar este tema), se tienen los documentos firmados y declarados de forma irrefutable tras la caída del comunismo en la URSS, y los hechos confirman el tratado.
Consecuentemente, el 1 de septiembre los alemanes invadieron el oeste polaco mientras que los soviéticos invadieron la zona oriental el 17 de septiembre, solo dieciséis días después de la invasión de Polonia por parte del III Reich.
El gobierno soviético se anexionó el nuevo territorio, poniéndolo bajo su control y declarando en noviembre de ese mismo año que trece millones y medio de ciudadanos polacos, que vivían en la zona anexionada, habían pasado a ser ciudadanos soviéticos.
Los soviéticos contrarrestaron la oposición mediante ejecuciones masivas (Katyn entre ellas) y decenas de miles de polacos fueron enviados a Siberia en cuatro series de deportaciones producidas entre 1939 y 1941, donde la mayoría morirían de hambre, frío y malos tratos.
En una palabra, el III Reich planeó la invasión como una conquista de territorio para colonizar, y además entregaba la otra mitad a la brutalidad soviética, bien conocida ya por sus anteriores actos en Ukrania y otras zonas ocupadas por los comunistas.
Fue un triunfo del nacionalismo chauvinista alemán frente a la Idea Nacionalsocialista de Europa, respeto a los pueblos, unidad de los pueblos europeos.

¿Qué hay de positivo en este tema?: Nada, pero podemos sacar dos experiencias: Una es que Inglaterra y Francia no declararon la guerra a la URSS sino solo a Alemania, con lo que se demuestra que la II Guerra Mundial no fue debida a Polonia sino a la voluntad de los medios de poder judíos y capitalistas de destruir el III Reich. Polonia fue una trampa. Desde luego en 1946 no se devolvió a Polonia la libertad y se aceptó la ocupación soviética. Polonia no fue el motivo en absoluto de la II Guerra Mundial.
Nadie recuerda que la Unión Soviética, desde su nacimiento, en 1917, se había anexionado, "manu militari" Carelia Meridional y Ucrania (cuya independencia habían reconocido, en 1918, las democracias occidentales y los propios soviéticos), más Georgia, Armenia, Kazakhstán, Uzbekistán, Azerhaidján,Tadjikistán, Kirghizia, Turkmenístán, Tanu-Tuva y la Mongolia Exterior, con un total de 6.349.000 km.2 y una población de 61.200.000 habitantes, sin que nadie le declarara la guerra!!!
Además podemos comprobar que el comportamiento alemán con los polacos fue infinitamente mejor que el de los comunistas, no hubo Katyn ni deportaciones y matanzas en la parte alemana.

Pero el hecho es que la invasión alemana de Polonia fue un crimen contra el Ideal NS europeo y un crimen de ocupación territorial colonialista.

LA DEPORTACIÓN DE JUDIOS EN LA GUERRA

Antes de entrar en lo puramente bélico, hay que tratar un tema esencial: el tema de la deportación de judíos en plena guerra.
Ya hemos dicho que hasta el inicio de la guerra los judíos eran libres en el III Reich, se les consideraba no ciudadanos alemanes pero residentes en Alemania, podían salir del país, moverse libremente, tenían sinagogas y asociaciones, etc…
Tenían algunos trabajos prohibidos, y había un plan común para crear un estado judío fuera de Europa, pero no eran, aparte del lamentable incidente de noviembre 1938, perseguidos.
Desgraciadamente para ellos al iniciarse la guerra, y ya algo antes, las Asociaciones Judías oficiales de USA e Inglaterra o Francia, con el Congreso Mundial Judío por ejemplo, declararon la guerra al III Reich de forma oficial y pública, primero pidiendo boicot comercial y luego declarándose en guerra abierta con el Reich.
Esto hace que cuando comienza la guerra el III Reich pueda considerar a la población judía como ‘posible enemiga’ y someterla a control en campos de concentración, de la misma forma que los norteamericanos metieron en campos de concentración a la población americana de origen racial japonés, y los rusos a los de origen alemán.
Ahora bien, esta medida, razonable dentro de la mentalidad de ese momento y en estado de guerra, se corrompió por un error básico: se quiso aprovechar esa medida de guerra para iniciar una expulsión masiva de judíos de Europa, tema que no es ya una medida militar de guerra sino política.
Si la concentración hubiera sido de personal que pudiera ser un peligro militar, y concentrados en la zona propia suya (en su propio país), la medida hubiera sido similar a la aplicada en USA y en todo caso lógica dentro de la necesidad militar. Pero efectuar una deportación de ancianos, niños, etc a miles de quilómetros de distancia en plena guerra no es una medida militar sino orientada a un tema político, y en ese caso hay una responsabilidad política sobre la deportación.
La creación de un Estado judío en las zonas del Este ruso podría ser un buen plan pero solo si se hace en periodo de paz, sin problemas de transporte y de acomodación, tras la guerra, y dentro de las conversaciones con los dirigentes sionistas, como se estaba haciendo antes de 1939.
Al hacerlo en plena guerra, sin disponer aun de ese territorio, se estaba generando un posible problema grave del que se era responsable.
Por ello aunque la versión oficial de los aliados en pura mentira, no hubo voluntad de exterminio, ni cámaras masivas de gas, etc… lo cierto es que las condiciones de internamiento en plena guerra, perdiéndola además, fueron terribles, y causaron sin duda muchas muertes absolutamente injustas, innecesarias, sufrimientos, de todo lo cual hay una responsabilidad precisamente porque no fue un acto de necesidad por el estado de guerra sino una deportación por motivos políticos.
El que los aliados hayan hecho cosas peores, tanto en matanzas masivas como en deportaciones étnicas en 1946, por ejemplo en Pomerania y Silesia, no justifica los errores y crímenes propios.

EL DESASTRE DE LA GUERRA

No existe una guerra que pueda ser en todo justa, ni es posible hacer una guerra sin crímenes o abusos, pero no se trata de lograr una guerra limpia sino de analizar si hubo en ella, por parte del III Reich, algo especialmente criminal o lamentable.
Ante todo es preciso entender que la guerra en la parte occidental, contra USA e Inglaterra, fue más limpia por parte del III Reich que por parte de las democracias. Fueron las democracias las que cometieron los más repugnantes crímenes con los bombardeos masivos contra población civil, expresamente destinados a matar población civil, de forma totalmente terrorista, siendo el caso de Dresde el más conocido pero con muchos casos parecidos.
Y en el frente soviético hubo una guerra sucia y brutal no por iniciativa o culpa del III Reich sino de Stalin que se negó a firmar la Convención de Ginebra sobre métodos mínimos, con prisioneros, etc.
La brutalidad soviética fue la causa de que los alemanes tuvieran que verse involucrados en una guerra brutal donde no se respetaron los principios básicos de humanidad. Para comprender la brutalidad soviética basta ver como se incitó a la violación masiva de alemanas en 1945, mientras que eso jamás ocurrió por parte alemana contra las rusas. O como un 90% de los prisioneros alemanes perecieron en Siberia mientras que eso no pasó con los prisioneros rusos.
Incluso cuando se iban conquistando los campos de concentración judíos por los rusos, muchos judíos y detenidos prefirieron seguir a los alemanes que esperar a los soviéticos.
Eso no quita que no se cometieron brutalidad y crímenes por parte alemana. La guerra contra la guerrilla soviética fue brutal, como lo era la actuación de la propia guerrilla.

Sin embargo hay dos temas que deben ser reconocidos como errores o crímenes:

1- Existieron en los campos de concentración casos de malos tratos, asesinatos y venganzas, algunos castigados pero otros no. Hubo excesos con judíos en algunas zonas, y las brutalidades aliadas con bombardeos no ayudaban tampoco a un trato mejor.
Cuando se hizo evidente la imposibilidad de evitar muertes masivas por enfermedades no se supo tomar medidas que las evitaran, incluyendo liberación de las personas fuera de edad militar.

2- El trato con el pueblo eslavo en general fue incorrecto. El germanismo y un cierto supremacismo evitaron que se lograse unir al pueblo eslavo en una lucha común. En Ukrania se recibió a los alemanes como liberadores pero estos no supieron integrar y animar al pueblo en su común lucha anti bolchevique. Este error costó muy caro en la guerra, pues los soviéticos lograron convertir la lucha en algo ’patriótico ruso’, cosa que debieron hacer mucho antes los alemanes, logrando una lucha anti-bolchevique y a favor de una Rusia libre. Pero el sentido puramente germánico y la idea de apropiarse de tierras en el Este fueron dos grandes errores en este sentid
o.

CONCLUSION

La Verdad es nuestra lucha, y el Nacionalsocialismo tiene hoy las soluciones a los problemas del mundo actual: eliminar la usura, el poder financiero, acabar con la destrucción de la Naturaleza, eliminar el mundialismo, implantar de nuevo los valores de Honor, disciplina, prioridad de la Comunidad al egoísmo personal, etc…
No luchamos para volver a 1933, y menos a 1939, sino para restaurar un mundo natural y lógico frente al sistema actual. No rechazamos lo positivo del pasado ni olvidamos a los Héroes, pero tampoco estamos atados al pasado sino a la lucha por nuestro pueblo en el futuro

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