miércoles, 11 de febrero de 2015

La Gran Trampa

LA GRAN TRAMPA


No podemos creer que los dirigentes de este sistema financiero criminal no tengan previsto como salir de esta crisis, como combatir la tendencia rebelde de las masas ante los recortes básicos, como lograr una apariencia de solución y a la vez dominar aun más, esclavizar de forma aun más total a los Estados frente al poder financiero.
Los financieros no son idiotas, son malvados, egoístas, pero no tontos. Saben que las masas acudirán a la llamada de la demagogia y presionarán a partidos y políticos hacia algún tipo de solución o concesión aunque sea aparente.
Dicen que la mejor forma de conocer al enemigo es imaginar qué harías tú si fueran el enemigo.

LA DEUDA Y LA GLOBALIZACION SON EL ARMA ESENCIAL
Para ello primero hay que entender lo que es esencial en el plan del enemigo y lo que es accesorio. Lo esencial es mantener la forma de vida decadente, el estilo materialista, la globalización, no solo del mercado, sino mental, la pérdida de toda identidad fuera de ser ‘ciudadanos del mundo’, y mientras eso llega es preciso sobretodo el dominio del aparato financiero sobre el Estado político.
Puede cederse en tener un nivel de ganancias mayor o menor, incluso se puede aceptar por parte de la finanza un ‘coste mayor’ a pagar a la demagogia, suavizar ciertas medidas, mientras lo esencial se mantenga.
El endeudamiento y la globalización son esenciales, lo uno para dominar el Estado mientras exista y la otra para eliminar el Estado a largo plazo a través de la idea de un Mundo considerado como Mercado Único, habitado por consumidores, donde la producción y el dinero vayan solo dirigidos por el principio del máximo beneficio sin intervención de las diferencias étnicas, culturales, políticas, ect…
Por tanto la crisis debe conducir a una mayor Deuda que deje a los Estados totalmente a merced de la finanza, y a la vez a una mayor imposición de la idea de globalización mental, o sea a una mayor influencia de las ideas mundialistas, progresistas, anti identitarias, contrarias a todo principio no económico.
El cómo lograrlo es simplemente seguir básicamente el camino ya realizado pero con los ajustes necesarios para evitar una excesiva rebeldía popular.
Una vez más se debe combinar la decadencia de estilo, el materialismo y el mundialismo igualitario que promueve la izquierda, con el dominio financiero de la derecha.
La trampa que se prepara se basa en dos actuaciones que ya están en marcha:
1- El aumento de la deuda sin que provoque un colapso del Estado, pero que lo deje aun más esclavizado.
2- El auge de la izquierda progresista en la promoción de todo tipo de decadencia moral, triunfo de la tesis mundialistas y anti identitarias, el materialismo pero sin poder cambiar realmente nada de lo esencial del dominio financiero sobre lo político.

Para lograr el primer punto la trampa se basa en bajar drásticamente los intereses y permitir así el aumento del endeudamiento masivo. España ha pasado de un endeudamiento del 50% al 100%. Y lo mismo ha sucedido en todos los países, emitiendo el BCE billones de euros en deuda a bajísimo interés. Los Estados, al bajar los intereses de la deuda de forma importante, se permiten aumentar la deuda sin caer en la imposibilidad de pago de los intereses (que antes estaba, y está aun, ahogando el presupuesto del Estado).
La solución para los partidos demagógicos como Syriza (o cualquier otro) será ofrecerles más deuda a menos interés, permitiendo así disponer de dinero para gastos ‘sociales’. Pero dinero de deuda.
La jugada es perfecta, pues no solo permite una salida temporal sino que ante el aumento de deuda el Estado queda totalmente esclavizado por el miedo a una subida de intereses. Bastaría que los intereses volvieran al 3 o 4% para que el Estado ya no pueda pagar siquiera los intereses de la nueva enorme deuda.
Por supuesto pagando intereses mínimos como los que actualmente propone el BCE, el Estado puede reducir el déficit anual, y hacer ver que está resolviendo la crisis, además de gastar el dinero que antes dedicaba a intereses (más la nueva deuda emitida) a suavizar los recortes.
Hoy en España esta es precisamente la situación, con más del 100% de deuda sobre el PIB una subida de intereses de la deuda al 4% sería simplemente la ruina del Estado.
Hay algunos pocos Estados (Alemania y otros países nórdicos) que se dan cuenta de este tema y plantean la necesidad de reducir deuda, a base de dedicar el ahorro en intereses a amortizar deuda. Pero eso implica austeridad y sacrificio.
Por supuesto esta posición no gusta nada al sistema financiero, y contra ella se combate con la segunda medida: la demagogia de izquierdas.
La izquierda se alimenta cada vez más de la promesa de aprovechar ese dinero sobrante para eliminar los recortes. Promueve que la austeridad es el problema y que hay que volver a las políticas ‘expansivas’ (sinónimo en ellos de ‘gasto’ estatal sin plan de retorno).
La población, imbuida totalmente por la mentalidad del consumo, aprisionada por los recortes sociales, asqueada de corrupción y de una banca prepotente, vota cada vez más a la demagogia consumista y endeudadora.
Por supuesto no podrán eliminar la deuda pero si aumentarla, y, como hemos dicho, alimentar la demagogia con ese dinero de deuda y bajos intereses. Pero lo más importante es que además, y en eso si podrán actuar libremente, la izquierda progresista impulsará aun más todas las medidas mundialistas y decadentes, desde un apoyo a la inmigración masiva a todo tipo de educación  homosexual, abortista, condescendencia a la droga, visión globalizadora anti identitaria, etc….

LA SOLUCIONES ‘IMPOSIBLES’
El problema es que la única solución real es bajar la deuda, eliminar el arma esencial de dominio de la finanza contra el poder político.
Pero ello exige sacrificios, años de duro ajuste, lucha contra el malgasto y la demagogia, junto a una revolución política global del pensamiento. Mientras la gente no comprenda y reaccione contra el dominio financiero por la deuda, no hay salida.
Pero como vemos ello implica una mentalidad anti globalizadora, anti mundialista, y a la vez de sacrificio para arreglar el despropósito de años y años de demagogia democrática endeudadora. Exige dominar el BCE y la Banca, combatir su poder sobre la emisión de dinero y sobre los partidos políticos, mediante la propiedad capitalista de los medios de información y propaganda electoral.
Todo ello es imposible con la mentalidad actual, y con el aborregamiento de las masas por el deseo de bienes y la indiferencia ante lo que es justo. La gente ha perdido el orgullo de apoyar lo justo, incluso si es doloroso a corto plazo.
Así pues el aumento de la deuda, una baja de intereses propuesta por el propio sistema financiero y el éxito de la demagogia progresista son los síntomas de la Gran Trampa, veamos y observemos si es o no el plan que se va a proponer, o ya se está ejecutando.

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