miércoles, 11 de febrero de 2015

Polonia:La Verdad Sobre su Actuación

POLONIA: LA VERDAD SOBRE SU ACTUACION EN 1939

Siempre he condenado la invasión de Polonia en 1939, pero esa condena no es por la invasión en sí misma, que como veremos estaba más que justificada, sino por el Pacto del Moscú con la URSS y el reparto de Polonia entre el Reich y la URSS.
En cambio una invasión parcial y limitada hubiera sido perfectamente legal y aceptable dado el genocidio que Polonia efectuada contra los alemanes.
Pero aun así hubiera sido moralmente aceptable pero un error político, pues era una trampa perfectamente preparada, y conociendo sus métodos, muy previsible, por los sionistas para poder declarar la guerra a Alemania. Caer en esa trampa fue un grave error.

Este texto muestra quienes fueron las marionetas del sionismo para provocar la II Guerra Mundial:

EL HOMBRE QUE PUSO EN MARCHA LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
Por Mike KING (traducción, adaptación y notas de Pío de Martín)

Traducido de la revista AVANGUARDIA , NUM 346

7 de Noviembre de 2014

Como ya bien saben los lectores habituales, los mayores culpables (escondidos) detrás del desastre de la segunda guerra mundial fueron los gestores de alto nivel de la banda criminal del Nuevo Orden Mundial (Rothschild, Rockefeller, Sulzberger (propietario del New York Times), Baruch (Bernard Baruch, 1870-1965, el millonario hebreo consejero del Presidente de la primera guerra mundial, Woodrow Wilson, y además del Presidente de la segunda, Franklin Delano Roosevelt), Deladier, Stalin, etc.).
Este es el mismo sindicato del crimen, regenerado continuamente, ahora movilizado para enfrentarse a Siria, Irán, y finalmente a Rusia y China. El mismo juego, nuevos actores, larga historia. Pero la misión que esta sucia banda no pudo cumplir por sí misma, sin ayuda de otros, fue prender la mecha de la guerra, el segundo conflicto mundial.
Como el más inculto en geografía debe saber, ni USA, ni la Unión Soviética, ni Gran Bretaña tenían ninguna frontera en común por el cual provocar daños o ataques contra la Alemania hitleriana.
Francia comparte una frontera con Alemania, pero cuando Canciller del Reich Adolf Hitler en 1935 renunció definitivamente a toda reivindicación sobre la disputada región de Alsacia-Lorena, un posible punto caliente entre los dos rivales se acabó para siempre.
Otro posible factor desencadenante se eliminó en 1938 cuando el Pacto de Munich en Baviera –desde ahora llamado por los propagandistas y los papagayos ignorantes como el “Neville Chamberlain’s appeasement”-solucionó imparcialmente la disputa germano-checa con recíprocos beneficios para los Checos, los Eslovacos y los Alemanes.
Alemania fue enredada en una peligrosa y embrollada alianza anteriormente en la 1ª Guerra Mundial, cuando el Reich se empeñó en combatir al lado de los austro-húngaros después de que los rusos y los franceses iniciaran la movilización de sus ejércitos contra esa nación.
En noviembre de 1938, las elecciones estadounidenses al Congreso asestaron un duro golpe al Partido Demócrata de Franklin Delano Roosvelt.
Con los Estados Unidos todavía vacilantes por la Gran Depresión iniciada diez años antes, a falta de cualquier “crisis” extranjera, parecía que el fallido Presidente dos veces electo, no estaría en estado de conseguir un tercer periodo, (finalmente estuvo investido hasta su muerte en 1945). Hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos difíciles de la historia de los Estados Unidos, la próspera Alemania gozaba de la plena riqueza de sus trabajadores, un valor monetario fuerte, las autopistas, el coche popular Wolkswagen y una feliz reconciliación entre los obreros y la clase empresarial.

La llamada pretensión de Alemania de perseguir a los judíos no era muy válida como excusa.
Aunque la élite judía dominante estaba en su mayor parte desposeída de los puestos clave en las finanzas, en la prensa, en el gobierno, en el sistema judicial y en la enseñanza del Reich, la verdad era que los 330.000 judíos que quedaban en la Alemania de Hitler no eran molestos y en realidad era fácilmente aceptada su estancia.
De hecho, después de que fueran disueltas las revueltas anti-hebraicas que siguieron al asesinato en Paris de un diplomático alemán (Ernst von Rath) de mano de un judío mentalmente enfermo (Herschel Grynszpan), fue el mismo Hitler que, a través del Dr. Josef Goebbels, quien emite una orden urgente para hacer cesar toda violencia antijudía (que desde entonces se ha exagerado en la prensa por la interminable propagada anti-alemana). Y así, en 1939, el sindicato del crimen del New World Order, el Nuevo Orden Mundial, y los chovinistas británicos y franceses estaban casi privados de opciones y pretextos propagandísticos para instigar otra guerra contra la pacífica y floreciente Alemania, como hicieron en 1914. Las últimas esperanzas para comenzar la guerra en la que re-esclavizar Alemania recaían sobre las espaldas de un hombre y de un hombre solo.
Su nombre era Edward Smigly-Rydz; el loco criminal que inició la Segunda Guerra Mundial.
Como es de esperar su nombre es virtualmente desconocido fuera de Polonia. Hace mucho tiempo que este cerdo, desagradable ego maníaco y malhechor, tuvo el póstumo ”honor” que abundantemente merecía. Después de que Alemania -deponiendo las armas y rindiéndose en la primera guerra mundial- fuera totalmente sometida, su territorio de Prusia Oriental se rompe y se le da al nuevo Estado de Polonia, y en gran parte limpio de la presencia alemana. La ciudad portuaria alemana de Danzing es declarada “ciudad libre”, con la prohibición de unirse a Alemania. Prusia Occidental permanece como parte de Alemania, pero está aislada del resto de la nación. Esta ilógica e inmoral configuración y los abusos anti-alemanes que tuvieron lugar en el “corredor polaco”, serán usados con perfecta insidia para explotar una nueva guerra contra Alemania.

Historia de dos mariscales
Nacido y conocido como Edward Rydz, el joven comandante del ejército sirve en la Legión Polaca del Imperio Austro-Húngaro durante la primera guerra mundial. Posteriormente llega a ser uno de los jefes del movimiento independentista de Polonia que buscaba fundar un Estado polaco situado en los territorios de Austro-Hungría y Rusia con población mayoritariamente polaca. Rydz, nombrado por el Mariscal Jozef Pilsudski, llega a comandante de la Organización Militar Polaca y adoptó el nombre de guerra de “Smigly” (veloz o ágil). Posteriormente añade el término “Smigly” a su apellido, todo ello debido a su ego.
Esta re-denominación auto impuesta era parecida a la de “Stalin” -el Hombre de Acero.
Como Brigadier, Smigly ordenó armarse durante la guerra polaco-soviética que tuvo lugar después de la primera guerra mundial. El tratado que puso fin a esa guerra, la Paz de Riga, divide el territorio disputado entre el relativamente nuevo Estado polaco y la nueva Unión Soviética. El Mariscal Pilsudski llegó a ser el jefe del nuevo Estado polaco hasta su muerte en 1935. Es importante anotar que Hitler y Pilsudski tenían buena relación. Pilsudski se congratuló con Hitler por su victoria en las elecciones de 1933, y justo diez meses después del  ascenso al poder de Hitler se firma el Pacto de no agresión germano-polaco. Según el Pacto ambos países se comprometían a resolver sus problemas por medio de negociaciones bilaterales evitando los conflictos armados.
Justo antes de su muerte, Pilsudski puntualizó que Polonia debía mantener relaciones neutrales con Alemania. La muerte de Pilsudski demostró ser una gran pérdida para Alemania –como dijo el mismo Hitler en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial.
El autor del Texto, Mike King, adjunta una foto que atestigua la participación del Reichskanzler Hitler en un acto conmemorativo en honor a Pilsudski en los alrededores de Berlín.
Seguidamente a la muerte de Pilsudski, Smigly-Rydz llega a Inspector General de las fuerzas armadas. A partir de ahora su carrera progresa rápidamente. En 1936, el Primer Ministro lo declara ”el segundo hombre del Estado polaco después del Presidente”.
En seguida, hacia finales del año, llega a ser Mariscal de Polonia.
La imagen de Smigly cuidadosamente construida como consagrado sucesor de Pilsudski, le alejó del apoyo de muchos seguidores de Pilsudski que lo vieron como un sin vergüenza (y así era). El periodo de mandato de Smigly, 1935-39, viene definido como “una dictadura sin dictador”. Le faltaba la autoridad moral de Pilsudski, y los polacos estaban divididos a propósito de su nuevo dictador de-facto. El régimen llegó a ser muy autoritario.
Por otra parte, al ser autoritario y no muy popular entre su gente, el pomposo Mariscal tenía grandes ilusiones de restaurar el viejo Imperio Polaco de 1569-1795, en territorios que hacía mucho que estaban privados de población polaca (los Estados Bálticos, Ucrania, Bielorrusia, Checoslovaquia y la Prusia alemana). Con tal fin la banda de Smigly inició una campaña de agresiones intimidatorias y de anexiones a la fuerza.

Smigly-Rydz usa la fuerza contra Lituania y Checoslovaquia.
En 1938, Smigly lanzó un ultimátum al pequeño estado báltico de Lituania. Lituania había rechazado tener relaciones diplomáticas con Polonia después de 1920, en protesta contra la anexión de la región de Vilna al nuevo Estado Polaco [una de las tantas decisiones criminales determinadas en la Conferencia de Versalles]. El ultimátum llamaba a Lituania a establecer relaciones diplomáticas con Polonia, incondicionalmente, en 48 horas, y que el término del acuerdo se concluiría en el plazo de dos semanas.
Establecer las relaciones diplomáticas habría significado la renuncia por parte de Lituania a la reivindicación de la región de la cual formaba parte su capital histórica –Vilnius. Si Lituania hubiese resistido, es del todo posible que Stalin se hubiera servido de la guerra resultante como pretexto para apropiarse de los Estados Bálticos (cosa que efectivamente hizo en 1940), e iniciar la segunda guerra soviético-polaca. Tal fue la vana rendición del Mariscal Smigly. Muchos del “democrático“ Occidente, incluso irónicamente, el anti alemán New York Times, expresaron consternación por el hervidero militarista contra Lituania; una operación tan peligrosa que causó el nerviosismo entre los inversores de Wall Street.
Pero finalmente se entendió que Polonia sería necesaria para cosas más importantes, y así occidente toleró las extravagancias de Smigly.
Más tarde, en el mismo año, Smigly hace una similar confrontación contra el gobierno checo cuando se aprovechó de la crisis de los Sudetes para reclamar una parte de Zaolzia y de otras pequeñas zonas.
Los checos no tuvieron fuerzas para evitar esa anexión forzada. De nuevo el “democrático” occidente mueve la cabeza por el descontento, pero se muerde la lengua.

Smigly el tirano pone la vista en Danzing
Por otro lado en la expansión de política exterior, la junta polaca fue infame al suprimir las minorías étnicas que vivían en sus nuevos confines.
Es cierto que en la historia de los años veinte años de la Sociedad de las Naciones, fueron presentadas centenares de protestas formales de la minoría alemana y de otras etnias incluidas en las tierras robadas, ahora controladas por la ultranacionalista Polonia.
En 1939, apoyado de forma secreta por Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos (Sí, ¡Roosvelt estaba completamente envuelto!), Smigly, se empeña en ignorar las sinceras y generosas propuestas de Hitler para resolver la bizarra y odiosa división que había causado tensiones desde el final de la primera guerra mundial.
En un momento dado, Hitler consintió a renunciar a las reivindicaciones sobre la Prusia occidental a cambio de la devolución de Danzing a Alemania y un pasaje de vehículos y ferroviario que conectase Alemania con Prusia oriental [el “corredor”]. Smigly subestimando la decisión de Alemania y sobreestimando la potencia polaca, y fiándose locamente de los intrigantes de occidente que estaban manipulando su zafio ego (nostálgico-imperialista), ignoró la oferta de Hitler, mientras continuaban los maltratos, la violencia contra los alemanes incluidos en Prusia occidental y Danzing.
Los sufrimientos de los alemanes en Prusia no fue “propaganda nazi”. Son hechos históricos que los “historiadores de la corte” occidental han omitido deliberadamente en sus libros de historia como enseña George Orwell.
Creyendo que las potencias occidentales irían verdaderamente pronto a apoyarlo, el vil Smigly consiente en atacar junto con los judeo-bolcheviques, a los inocentes alemanes, ya sea en la “Prusia polaca” o en Danding dentro de los límites alemanes.
Desde 1933, esta banda de partisanos Rojos anhelaban la perspectiva de iniciar una “guerra Santa” occidental contra Alemania. Ahora Smig ansiaba la “ciudad libre” de Danzing (con una población alemana del 98%) y quería anexionarse con el tiempo toda la Prusia oriental.
Paso a paso Smigly tramó la restauración de un imperio muerto hacía mucho tiempo, un imperio que los mismos polacos no querían. Un hombre afectado de tal ambición constituía un fácil aliado para los británicos, indudables maestros de la intriga internacional, y para el astuto Roosvelt.
En agosto de 1939, Alemania había agotado todos sus esfuerzos por razonar con la banda de Smigly.
Los británicos y los franceses presionaban a Smigly con el fin de que permitiese a la Armada Roja marchar contra occidente, en el caso de irrumpir la guerra contra Alemania.
Smigly lo rehusó declarando que: ”no había garantía de que los soviéticos tomaran parte activa en la guerra”.

Smigly fuerza la mano de Hitler
El 1 de septiembre de 1939, después de todas las tentativas de razonar con Polonia, Francia y Gran Bretaña estaban equivocados, y después de que el ejército polaco fuera movilizado, bajo la presión de Gran Bretaña, los alemanes invadieron Polonia y liberaron Danzing.
El 7 de septiembre, Smigly y gran parte del gobierno abandonaron Varsovia, que estaba bajo el ataque alemán. El contraataque “prometido” por los “aliados” de Polonia franceses e ingleses, jamás tuvo lugar.
Sin saberlo el ciego idiota Smigly, los “Aliados” no tenían tales planes y esperaban no solo la caída de Polonia sino también la entrada de las hordas de Stalin.
El interés de los “Aliados” era solo tener una excusa para declarar la guerra a Alemania, y después esperar que Stalin atacara Alemania del Este, debiendo atravesar Polonia necesariamente. Stalin tenía que asaltar rápidamente la desatendida Polonia, pero su estrategia contra Alemania la tenía bien diseñada, y no era la de los “Aliados”.
Los “Aliados” continuaron ignorando las calurosas llamadas de Hitler por la paz y esperaron los siguientes ocho meses complotando maniobras en Escandinavia y desplegando una sólida fuerza militar mecanizada en el Norte de Francia, predisponiendo una invasión a Alemania a través de Bélgica y Holanda en la primavera de 1940.
El resto, como se dice, es historia.

Los “Aliados” abandonan a Smigly; Stalin acaba con Polonia
El ego-maníaco, irrealizable sueño de Smigly, por un nuevo Imperio Polaco, se hunde posteriormente cuando el oportunista Stalin atacó el Este de Polonia el 17 de septiembre; una invasión sobre la cual los británicos y los franceses, a propósito de sus “garantías de defensa”, ¡no dijeron ni una palabra!.
Se cerca la lucha con una superpotencia (Alemania) estando además entonces expuesta Polonia a la invasión por parte de otra potencia – la Unión Soviética; confirmó el funesto destino de Polonia. Su estupidez criminal se manifiesta en la brutal carnicería por parte de la NKVD soviética secuestrando y matando a más de 10.000 oficiales del ejército polaco en el bosque de Katyn. En vez de elegir un castigo honorable por la desastrosa locura a la que había conducido a Polonia –como el suicidio o la rendición ante los alemanes- el cobarde de Smigly se refugió en Rumanía. Como un verdadero narcisista, negó toda responsabilidad /blasfemia por el desastre que él y solo él había construido, en seguida declaró desde su refugio en Rumanía: “Iniciamos la movilización parcial del ejército en la primavera de 1939. La nación odiaba eso, más de mil hombres de Silesia desertaron refugiándose en Alemania. No fuimos capaces de mantener la movilización por mucho tiempo, no podíamos permitírnoslo”.
¡Patético! Smigly admite que Polonia estaba mal y escasamente equipada para la guerra; que el pueblo no quería la guerra; que los soviéticos constituían una amenaza desde el Este; que Polonia no podía permitirse el coste de la guerra.
Y sin agitarse, de cualquier manera, deliberadamente, le escupió a Hitler en la cara entrando rápida y violentamente en guerra. Defendiéndose de la acusación de vileza en relación a su huida, Smigly presentó otra excusa: “Dicen que soy un bellaco. Tenía tres opciones: rendirme, morir o ser capturado. Era imposible combatir, ya que había solo media compañía de soldados conmigo. Morir hubiera significado la humillación”.
“Morir hubiera significado la humillación”, ¿eh, Smigly? Sería como si el capitán del Titanic abandonara la nave que había ayudado negligentemente a destruir, metiéndose furtivamente a bordo de uno de los escasos botes salvavidas, declarando que “haber permanecido en la nave hubiera significado la muerte”.
Pero el capitán Smith permaneció en el Titanic y se disparó mientras el barco se hundía. A todas luces Smigly tras la carnicería que hicieron los soviéticos a sus oficiales en el bosque de Katyn, debería haberle llevado al suicidio, suponiendo que Smigly hubiera sido un hombre decente. Obviamente, no lo era. Smigly volvió a Polonia en 1941 para operar con un movimiento clandestino polaco. Poco tiempo después murió de un ataque cardíaco.

Hitler desenmascara a Smigly
Durante su discurso en la Danzing ya liberada, Hitler comentó la locura de Smigly: “Ninguna potencia en toda la tierra hubiera soportado tanto tiempo estas condiciones como Alemania. No sé qué hubiera dicho Gran Bretaña acerca de una solución similar de Paz (Versalles) para sí misma, o como los USA o Francia habrían aceptado eso.
He intentado de encontrar una solución –una solución tolerable- para este problema. He presentado estos intentos al Estado polaco a los gobernantes polacos en forma de propuestas. Eran más que moderadas.
No sé en qué condiciones mentales estaba el gobierno Polaco cuando rechazó estas propuestas”.
En el mismo discurso Hitler habló de la cobardía de Smigly: “El Mariscal polaco (Smigly) que miserablemente desertó de su ejército dijo que él habría hecho pedazos el ejército alemán”
Y de su crueldad: “El martirio empezó con nuestros alemanes en Polonia. Decenas de miles fueron expulsados a la calle, maltratados, y asesinados del modo más vil. Bestias sádicas desfogaron sus más perversos instintos y este piadoso y democrático mundo observó sin mover una pestaña”.
¿Smigly no sospechó que cuando estuviese más empeñado en combatir contra Alemania, Hitler aprovecharía la ocasión para invadir la Polonia del Este? Evidentemente no.
¿No sospechó Smigly que sus “Aliados” ingleses, franceses y estadounidenses estaban usando a Polonia como pretexto para empezar a combatir contra Alemania, y que después dejarían la misma Polonia como un limón exprimido?
¿No sabía Smigly como los “Aliados” sedujeron al Zar para convencerlo de combatir con ellos durante la primera guerra mundial, y como rechazaron su asilo cuando el gobierno zarista fue expulsado por los bolcheviques?
Los bolcheviques después capturaron y mataron al Zar y a toda la familia imperial.
¿No sabía Smigly como los ingleses encorajinaron a los árabes durante la primera guerra mundial para que se sublevaran contra el Imperio Turco Otomano, para después renegar de las promesas les hicieron y en seguida robarles Palestina? Irónicamente esto que Smigly-Rydz no fue capaz de ver, estaba muy claro para Hitler. En el mismo discurso en Danzing, Hitler habló de cómo Polonia fue puesta en juego como cabeza de turco: “Para estos hombres (ingleses que quieren guerras a toda costa) también Polonia fue un instrumento para conseguir un fin. Hoy se dice muy tranquilamente que lo más importante no era Polonia, sino atacar al régimen de Alemania. Estoy siempre en guardia contra estos hombres. He notado el peligro que en cierto país tales hombres puedan ascender al poder y sin contrastarlo, predicar la necesidad de una guerra –Herren Churchill, Duff Cooper y otros.

¿La historia se repite?
La locura imperialista de Smigly, su negligencia criminal, y su estupefacta estupidez no solo destruyeron Polonia, sino el mundo entero. Esto es lo que ocurre cuando un hombre está obsesionado por su ego y sus ambiciones. Estos datos son hechos reales sobre la horrible operación histórica del Mariscal Smigly-Rydz, no obstante se piensa, según la convencional desinformación sobre la segunda guerra mundial, que los polacos habrían sido despreciados por su memoria histórica, pero este no es el caso.
El parque dedicado al Marszalka Polski Edwarda Smigiego-Ridza es un gran parque público albergado en Varsovia que honra la memoria del hombre que no solo inició el segundo conflicto mundial por orden de sus manipuladores occidentales, sino que condenó a su nación a la conquista soviética, a muertes en masa y a cerca de 50 años de comunismo. Se pensará que Polonia habrá aprendido una verdadera lección histórica gracias a mezclarse con las superpotencias occidentales.
No obstante, el actual gobierno polaco, con la consternación de no pocos polacos, está entre los primeros en provocar a la Rusia de Putin ¡¡bajo las órdenes de sus manipuladores de la Unión Europea y de los Estados Unidos!! ¿A qué nos suena esta vieja canción?. “Aquellos que no aprenden de la Historia, están condenados a repetirla”.

Datos desconocidos sobre los encuentros entre Polonia y Alemania en los años treinta
Por Pío de Martin
El esquematismo de este texto es comprensible dentro de la economía de un breve artículo que por otra parte parece bien resuelto. La realidad era mucho más compleja obviamente. Señalamos a modo de ejemplo algunos elementos hasta ahora desconocidos, de la revista Time Line de Deanna Spingola.
1939
27 y 31 de enero: Tras el fracaso del New Deal de F. D. Roosvelt, los Estados Unidos planifican entrar en guerra. La comisión del Senado de USA sobre Asuntos militares se encuentra en secreto con Roosvelt para discutir sobre la futura guerra.
1 de Febrero: el Ministro de exteriores polaco Col. Beck, en conversaciones con el ministro de exteriores de Alemania asevera que Polonia quiere anexionarse Ucrania para tener acceso al Mar Negro.
25 de febrero: Polonia admite que está prohibiendo trabajar en Polonia al grupo étnico germano en agricultura e industria.
1 de marzo: Bernard Baruch [consejero de Roosevelt y partidario furibundo de la guerra] desprecia los comentarios sobre la paz en Europa expresados por el primer ministro británico Chamberlain.
14 de marzo: los dirigentes eslovacos declaran la independencia poniendo fin al estado artificial creado en Versalles. El 15 de marzo Hitler y Hàcha convienen crear el Protectorado de Bohemia y Moravia.
28 de agosto: los militares polacos disparan a los desarmados alemanes en Gleiwitz
29 de agosto: los militares polacos ametrallan a los desarmados presos alemanes en Neubersteich.
30 de agosto: Polonia se moviliza para la guerra.
31 de agosto: militares polacos atacan de noche la Dogana de Neubersteich (hoy Pilchowiche)
Los militares polacos atacan Gleiwitz a pocos km de la frontera occidental de Polonia. El embajador polaco Lipski se encuentra con el ministro de exteriores alemán von Ribbentrop a las 6:15 p.m. Col.Beck prohíbe a Lipski recibir cualquier documento de parte de von Ribbentrop.
A media noche Polonia declara la guerra a Alemania.
31 de agosto -1 de septiembre: en la noche, los militares polacos asaltan la ciudad alemana de Beuthen.
1 de septiembre: El ejército alemán invade Polonia para socorrer a la minoría alemana que vive allí.
3 de septiembre: Inglaterra y Francia declaran la guerra a Alemania. Los terroristas polacos en el acto realizan la masacre de Bromberg, asesinando, según Deanna Spingola a 5.500 alemanes; según de Zayas a 2.000]

Otros elementos ignorados por el público:
a)    Ya en 1919 Polonia disponía del primer campo de concentración de Europa, donde había 16.000 reclusos alemanes como enemigos del Estado. Pero los británicos habían precedido a los polacos en 1901-1902 en los campos de Sudáfrica, donde murieron millares de valientes boer, militares y civiles. Y todavía antes los Estados Unidos de Abraham Lincoln crearon los campos para los prisioneros de la Confederación sudista, también con civiles.
b)    En 1930 el presidente polaco Jozef Pilsudski, en el periódico “Mocarstwoiwiec” escribió:
“Debemos trabajar sistemáticamente y enérgicamente por esta guerra [entre Polonia y Alemania]. Nuestro ideal es que Polonia llegue a la frontera en el Oder por occidente y a Neisse en Lausitz. En esta guerra [futura] no se harán prisioneros, no hay lugar para sentimientos humanitarios”
Sobre los crueles asesinatos, mutilaciones, castración de la población de etnia alemana en Polonia por parte de bandas de polacos coadyuvantes de la policía y los militares, en su tiempo, el Ministro de Exteriores del Reich publicó una clara e impresionante documentación fotográfica revisada por el Dr. Hans Schadewaldt, que particularmente, sobre el último periodo precisa: “La grave persecución contra los alemanes se verifica sobre todo en el periodo del 31 de agosto al 6 de septiembre [1939], siendo la cumbre el domingo sangriento del 3 de septiembre en Bromberg, y teniendo como final el 17/18 de septiembre con la liberación de los deportados, por parte de las tropas alemanas, en Lowitsch” (“Documentos sobre la crueldad polaca”. Ministerio de Exteriores del Reich. “Volk und Reich”, Berlín 1940 p. 126). Aproximadamente, en la cantidad global de muertos y secuestrados, concuerdan Gianantonio Valli y Deanna Spingola: 58.000, con la posterior puntualización de Valli “sólo en las primeras tres semanas de septiembre de 1939”

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