jueves, 4 de junio de 2015

Dictadura, Autoridad y Totalitarismo

DICTADURA, AUTORIDAD Y TOTALITARISMO


Se nos dice, y decimos a veces nosotros mismos, que somos totalitarios y autoritarios, y como las palabras son lo que la gente entiende de ellas y no lo que nosotros queremos decir con ellas, se suele entender que queremos una dictadura más o menos disimulada bajo esas palabras.
Añadamos a esa confusión el que sin duda hay totalitarismos y autoritarismos que son dictaduras sin ni siquiera disimularlo.
Y si queremos más confusión podemos decir que el comunismo se llamaba (y aun se llama en algunos pocos países) Democracia Popular, que casi todos los regímenes del áfrica pseudo-caníbal se llaman democracias, o que las dictaduras Plutocráticas son todas ellas ‘certificadas democracias’ oficiales.
Por todo ello hay que tener clara no solo nuestra posición respecto a eso del autoritarismo y totalitarismo, sino que consideramos dictadura y cuál es nuestra propuesta en estos temas.

AUTORIDAD Y DICTADURA

La palabra ‘autoridad’ está mal vista, incluso en los regímenes democráticos donde la autoridad se impone con la fuerza más absoluta.
Pero en el Sistema gusta más de ocultarla, llamarla Parlamento, Comisiones, Sociedades Anónimas, Comités, Consejos Administración, Juntas, etc…. y desde luego los mandos reales, bancos, FMI, BCE y demás finanzas, nunca se presentan como ‘autoridades’ aunque manden sobre todos los demás.
El sistema ha influido en las mentes que si bien hay unas ciertas autoridades legales (Gobierno, ministros, ect ) en realidad todo se maneja por grupos o comités, ya sea en Partidos, Parlamentos o Empresas, de forma que nadie es en realidad responsable único y directo de casi nada.
Pongamos que un día nos estafa un Banco y pretendemos encontrar el culpable. Primero iríamos a la oficina, de allí a la dirección regional, y luego a la central, para seguir con una multitud de departamentos más o menos implicados en la decisión que nos estafó. Tras depurar podríamos preguntar y llegaríamos al Consejo de Administración, donde se nos diría que obedecen al accionariado, y deberíamos ir a los accionistas mayoritarios que dominan el Consejo… y nos sorprendería que en muchos casos esos accionistas no son una persona, sino varias y son además otras empresas… vuelta a empezar a buscar….
Si pedimos responsabilidades de una decisión de un departamento de Economía por recortar el presupuesto de sanidad, haríamos el mismo recorrido de departamentos hasta llegar al Ministerio central, donde el Ministro muy serio nos diría que la decisión se tomó en el Consejo de Ministros, y allí nos dirían que esa decisión vino forzara por una directiva del FMI o el BCE, y si buscamos en estos organismos nos perderemos hasta la locura en una infinidad de personas, departamentos y centro de decisión.

Por tanto nuestra declaración de ser partidarios de la Autoridad es en realidad una declaración de ser Jerárquicos, o sea asignar un RESPONSABLE claro y directo de cada decisión, de forma que tenga el poder para tomarla pero al mismo tiempo la responsabilidad de sus consecuencias.
Somos jerárquicos en tanto creemos en la responsabilidad personal y a la vez en el mando personal, la toma de decisiones en cada ámbito de forma clara y definida.

No creemos en temas anónimos ni colectivos en la toma de decisiones. Una cosa es asesorar y otra decidir y responsabilizarse.
Cuando un funcionario ministerial de grado medio la pifia, hoy en día se pide la dimisión del Ministro (por los partidos de la oposición, que les encantan estas peticiones), lo que sería lógico solo si esa decisión ha sido ordenada o tolerada al conocer su desastre por el Ministro. Pero si la decisión la tomó un mando intermedio, ese es el responsable, no puede excusarse en los de ‘arriba’ ni los de ‘abajo’.
Respetamos la Autoridad porque va acompañada de Responsabilidad, sacrificio y trabajo.
Por tanto una ‘autoridad’ que cometa abusos o errores, que se extralimite de sus competencias, y no sea responsable de ello no forma parte de nuestro sentido Jerárquico


La Dictadura se presenta cuando la Autoridad está fuera de crítica, de control y de responsabilidad. O cuando esa responsabilidad ha sido anulada al recibir un poder no controlado por nadie.
Por supuesto un sistema jerárquico no solo tiene que ser claro y no colectivo ni anónimo, tiene también que controlar el vértice de la jerarquía. Y allí es el único sitio donde el control debe ser colectivo, un pequeño grupo debe controlar que la Jerarquía superior del Estado no se convierta en una dictadura.
Los romanos elegían en momentos dramáticos un ‘dictador’ con plenos poderes, un Führer supremo para solucionar un momento excepcional. Ese ‘dictador’ tenía poderes muy amplios pero solo temporales hasta arreglar el problema y luego debía pasar cuentas de sus actuaciones.
Los germanos elegían en reunión popular de jefes de clanes a su líder, dándole poderes amplios, pero controlados por el Consejo de clanes.
Por tanto nuestro sistema de Autoridad debe equilibrarse entre el anonimato irresponsable y la dictadura tiránica. Democracia y Comunismo son los ejemplos de ambos extremos.
El anonimato de la finanza dominando el mundo bajo la marioneta democrática, y la tiranía comunista de telones de acero, fronteras con alambradas y ametralladoras para no dejar ni siquiera salir al pueblo de la dictadura.
Por supuesto esta posición de equilibrio entre ambos errores se mueve más hacia relajar la fuerza de la autoridad cuando las circunstancias son pacíficas y más hacia el control autoritario si las circunstancias son duras, pero nunca llegando ni al anonimato del poder a la sombra ni a la Nación-Prisión comunista.

TOTALITARISMO Y DICTADURA

Ser totalitario para nosotros significa considerar la Comunidad Popular en su totalidad como nuestro objetivo, no las partes, partidos, grupos, intereses o individualismos.
Y en su totalidad quiere decir que nos interesa no solo la ‘política’ sino la Cultura, el Arte, La Naturaleza, el entorno, los animales, la economía, la ética, etc… todo lo que incluye una Comunidad Popular.
No dejamos al ‘Mercado’ lo económico y menos aun lo ético o cultural. No dejamos en manos de multinacionales el negocio de la información popular. No dejamos en manos de los intereses de grupo la destrucción de la Naturaleza, ni en manos del capricho individual el maltrato a los animales.
Es en ese sentido que somos Totalitarios y nos diferenciamos totalmente de la democracia individualista que deja todo ello en manos del dinero o del deseo egoísta expresado en votos.
Ahora bien, ese totalitarismo no implica la anulación de la iniciativa y calidad personal. No queremos la igualdad forzada de todos, no aceptamos que todos deban actuar igual ni pensar lo mismo, ni gustar de lo mismo. No negamos la posibilidad de crítica al gobierno, no imponemos una religión. No discriminamos la calidad de un artista o un técnico por su afiliación política.
El comunismo es totalitario al exigir igualdad por la fuerza, impedir la iniciativa privada, la crítica y ni siquiera el escape a otro país.
Nosotros creemos en el valor enorme de la iniciativa personal, la propiedad privada ganada con el trabajo, la posibilidad de elegir entre muchas posibilidades éticas. Pero todo ello al servicio de la Comunidad, no solo del interés personal egoísta.
Por tanto nuestro Totalitarismo es simplemente ‘Comunitarismo’, la Comunidad Popular frente al Individualismo, los poderes fácticos o la imposición de utopías igualitarias que anulen personalidad y decisiones éticas posibles.

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