miércoles, 3 de junio de 2015

El Principio de Responsabilidad y el Führung

EL PRINCIPIO DE RESPONSABILIDAD Y EL ‘FÜHRUNG’


Uno de los temas más complicados de explicar, por diversas razones que veremos, dentro de la ideología Nacionalsocialista es el tema de Führung (idea de liderazgo).
La primera es la degradación de la idea del ‘Liderazgo’ en una sociedad democrática donde el anonimato y la idea de Comités, Consejos de Administración, Juntas, etc.  … pretenden destruir la idea del Líder y del Liderazgo igualándola a una noción equivocada de imposición o autoritarismo.
La segunda dificultad es su confusión del Führung, o principio del liderazgo, con el tema concreto de Hitler como Führer.
La tercera dificultad, unida a la anterior, es la confusión con la existencia de auténticos ‘sistemas de culto a la personalidad’ sin base ninguna, como pasa en Corea del Norte o pasó en varios países comunistas, como con Mao. En ellos el culto a la personalidad no tenía una base ideológica ‘comunista’ sino que se basaba en el poder, el dominio por la fuerza represiva. De esa forma que quiere siempre identificar el tema del Führer con un culto a la personalidad, sin entender en absoluto su base y su realidad dentro del Nacionalsocialismo y del Führung.
Debido a estas tres cuestiones el tema del Führung, o sea de la concepción de liderazgo que tiene el nacionalsocialismo no es conocida ni entendida en absoluto. Hay pues que dar a conocer la idea y a la vez contestar a esas tres dificultades.

1- EL FÜHRUNG O LIDERAZGO EN LA IDEOLOGIA NACIONALSOCIALISTA
Frente a la idea de igualdad existente en el comunismo y la democracia, y su idea común de valorar la cantidad, a los más numerosos, ya sea por el voto o por ‘representar a los más’, el nacionalsocialismo se basa en la idea de Calidad, de valorar las cualidades y asumir las responsabilidades personales, no escondiéndose en grupos, comités, ect….
En todos los aspectos y en todas las actividades se desea un responsable, no un comité general, sino una persona, ayudada o con posibilidad de consulta con los grupos que desee, pero al final es una persona la que toma la decisión y asume las responsabilidades de esa decisión.
Si ha sido forzado por otros poderes, debe pensárselo antes de tomar decisiones, pues no valdrá más que de forma secundaria la excusa de que ‘otros’ le forzaron y indujeron a esa decisión.
Por tanto el concepto de ‘Führung’ no afecta solo al aspecto político sino a todos los aspectos de la vida. La responsabilidad personal es una base del NS, y a la vez esa responsabilidad justifica una recompensa adecuada al éxito de su gestión.
Por ello no hay que pensar en sueldos enormes a políticos sin tener que responder de las cuentas y éxitos de sus gastos y decisiones. Y tampoco podemos aceptar las enormes cantidades pagadas a los Consejos de Administración por trabajos de pocas horas. En cambio no aceptamos la igualdad o similitud de sueldos entre un inventor, un emprendedor que arriesga su empresa y trabajo, con la de un trabajador a sueldo. La responsabilidad y el riesgo tienen  recompensa si va bien, y castigo si se hace mal.
La limitación de la Führung no es solamente posible, sino también necesaria. Precisa que la Führung se ejerza conforme al ordenamiento vital del pueblo, ya que de otra manera se destruye a sí misma. Esa es la base de la Responsabilidad, no se dirige sin control sino sin anonimato ni se esconde tras un colectivo, que es algo muy diferente.
Así pues vista la estructura jerárquica basada en responsabilidad del NS es normal entender mucho mejor el concepto de Führer en cada segmento de actividad.

2- HITLER Y EL CONCEPTO DE FÜHRER
Como ya hemos dicho en el NS había muchos ‘führers’ que controlaban y lideraban cada actividad. Richard Strauss era Führer de la Música en el III Reich, por ejemplo.
Ahora bien, es evidente que en una organización jerárquica, piramidal, hay un Führer en la cúspide.
La suprema garantía con referencia al Führer, consiste en que, si éste falta a sus deberes y obligaciones, es susceptible de ser sustituido por otro Führer.
El Führer cesa de serlo y se convierte en dictador cuando deja de participar en el espíritu del pueblo, deja de trabajar por el bien de la Comunidad y obedece a otros deseos o intereses, no existiendo ya entre pueblo y Führer unión ni empatía. Ya no es más que un dictador, que se apoya únicamente en su propia fuerza.
Es necesario que ese control lo ejerza, esta vez inevitablemente, un grupo de dirigentes especialmente elegidos por sus cualidades morales. En la Iglesia son los cardenales, en teoría personas de experiencia y demostrada calidad, como en el mundo germánico era el Consejo de Nobles. Es el Partido el que debe elegir entre sus más firmes y sacrificados miembros ese grupo de control.
El sistema es pues de ‘gobierno de los más preparados’, en vez de los más votados. La idea esencial es que para formar parte de la dirección política hay que primero demostrar espíritu de sacrificio, dedicación a la ayuda a la Comunidad, una vida noble y digna familiar, en fin, una calidad humana forjada en el trabajo y el sacrificio por los demás.
Hoy se es político sin necesidad de nada de esto, sin probar calidad humana ni espíritu de entrega personal previo. Hoy se cree que lo importante es ser abogado o tener grandes estudios, en vez de grandes méritos y valores. Pues una cosa son los especialistas y los técnicos y otra el político, el que debe dirigir a los medios técnicos y materiales a favor de la Comunidad.
Por tanto el Führer (conductor), mediante la ayuda del partido nacional-socialista y sirviéndose, como medio e instrumento, del conjunto de instituciones y agentes que se denomina Estado, asegura la Führung (Principio de Liderazgo).
El Führer no puede por sí solo asegurar la Führung. Ello es evidente por lo que respecta a la ejecución de la misma. Para dicha ejecución, el Führer dispone del partido nacionalsocialista y, sobre todo, del Estado, de sus instituciones y agentes.

3- LA LEY DE PODERES ESPECIALES PARA HITLER COMO FÜHRER
Durante la mejor época de la República Romana, cuando había una situación de especial peligro para la República, se elegía a un ‘dictador’, una persona a la que se daban poderes especiales sobre las leyes existentes, y que tenía como misión esencial solucionar ese problema grave. Tras ello el ‘dictador’ debía demostrar que los actos contra las leyes que hubiera realizado eran necesarios para resolver el problema, y no fueron hechas en provecho propio, venganzas personales o motivos espurios.
El III Reich y la revolución nacionalsocialista en 1933 se encontraba en una situación crítica, interna por el paro y la miseria que el capitalismo había instaurado en Alemania, la ruina moral y material impuesta por el tratado de Versalles, y por otra por los enemigos exteriores, el comunismo estalinista agresivo y el capitalismo con sus grupos de influencia masones y judíos opuesto radicalmente al NS.
En estas circunstancias es totalmente razonable asignar al Führer poderes especiales para lograr mantener la revolución y sacar a Alemania del estado crítico.
Estos poderes especiales no son un tema ‘normal’ de funcionamiento, sino una solución única para una situación y una persona especial.
La concentración de funciones no implica que el Führer las ejerza efectivamente todas. Sólo las ejerce excepcionalmente. La gran mayoría de funciones está en manos de los distintos organismos del Estado.
Hitler usó muy pocas veces los poderes especiales que se le otorgaron, siendo normalmente el funcionamiento del Estado marcado por las leyes decretadas en el Reich.
Por otra parte Hitler normalmente solo expuso líneas generales, dejando a los ministros la redacción de las leyes y reglamentos concretos.
La Führung no precisa normalmente, sino en casos extraordinarios, de la función jurisdiccional, especial que se asignó a Hitler, dejando a los tribunales su ejercicio normal e interviniendo solamente en casos muy especiales.

Así pues en el Nacionalsocialismo como cosmovisión genérica del mundo se incluye la idea de la Responsabilidad y el Liderazgo no anónimo ni colectivo, así como la idea de requerir calidad en Valores y sacrificio a los dirigentes políticos. Pero en cambio la idea de poderes especiales para un Führer es algo no ‘normal’ ni que forme parte de nuestra ideología, sino que es solo una solución puntual ante una situación gravísima puntual.

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