viernes, 12 de junio de 2015

La organización nacional del trabajo

La organización nacional del trabajo

El sistema social anterior al régimen nacionalsocialista se basa en Alemania, lo mismo que en la generalidad de los países, en el antagonismo entre el patrono y el obrero, que se pretende ha de presidir fatalmente todas las manifestaciones de la vida económica, de acuerdo con la concepción marxista de la Historia que sólo concibe el progreso humano como el resultado de las colisiones entre las diversas clases sociales.
En enero del 1933 Alemania se hallaba dividida desde el punto de vista político en una multitud de partidos y grupos. En la vida del trabajo el cuadro presentaba los más variados retazos de asociaciones profesionales, sindicatos y ligas económicas en constante pugna. Algunos datos estadísticos hablan suficientemente claro de la necesidad de la reforma que el nacionalsocialismo venía de tiempo atrás preconizando, al proponerse como meta la unidad que hiciese posible la vida de la comunidad nacional.
Existían además otros muchos de menor importancia de diferentes partidos políticos, confesiones religiosas, etc. Los llamados sindicatos libres y los cristianos formaban parte de las organizaciones internacionales, perteneciendo los primeros a la Unión Internacional de Sindicatos, que tenía por el entonces su sede en Berlín, y los segundos a la Liga de Sindicatos Cristianos de Utrecht.
Los patronos alemanes se hallaban reunidos en la Federación de Patronales de Alemania, que según la memoria del 1927 1928 estaba constituida por 180 asociaciones principales con 2.829 grupos locales.
Las relaciones obrero patronales presentaban el siguiente desolador aspecto El año 1932 las huelgas y los lock outs suman 657 y alcanzan a 2.632 empresas y a 175.000 obreros y empleados, ocasionando la pérdida de 1,1 millones de jornadas de trabajo. El año 1933 hubo hasta el 30 de enero, fecha del advenimiento del nacionalsocialismo al Poder 42 huelgas y lock outs en 237 empresas con más de 10.000 ocupados y una pérdida de 77.000 jornadas de trabajo.
Era pues, urgente acabar con este estado de cosas, de tan funestas consecuencias para la tranquilidad pública y para la economía nacional. Se hacía indispensable llegar cuanto antes a la organización unitaria de todos los que participan en la vida del trabajo y borrando los matices terminar con los ultimos baluartes en los que se refugiaba aún el contrincante. Tres meses de la llegada de Hitler al Poder subsistían todavía los sindicatos manifestación de los métodos del anterior sistema.
A mediados de abril de 1933 el Jefe Nacional de la Organización del Partido, Dr. Ley, recibe del Führer el encargo de preparar la incorporación de los sindicatos al movimiento. La tarea se realiza callada y laboriosamente y el 30 de abril decide Hitler que la unificación sindical se verifique el día siguiente al de la Fiesta del Trabajo se le comunica al pueblo alemán d
Nacional del 1º de mayo. En esa fecha manera solemne, que se ha puesto definitivamente remate a la lucha de clases y que sobre las ruinas del Estado liberal va a renacer ahora la verdadera comunidad nacional.
El 10 de mayo tiene lugar el I Congreso de los Trabajadores Alemanes en el que Hitler proclama que no se trata de organizar un Estado contra los que trabajan sino que se va a formar con ellos un Estado.
El Frente Nacional del Trabajo, una de sus más importantes organizaciones, es según el decreto del 24 de octubre de 1934, en el que el Führer le da sus estatutos la organización de todos los alemanes que trabajan con la cabeza o con las manos. En ella se hallan agrupados, como miembros con igualdad de derechos, los de los antiguos sindicatos, asociaciones de empleados y ligas patronales (Art. 1.0). Su finalidad es la constitución de una verdadera comunidad nacional y de una comunidad de trabajo de todos los alemanes. El Frente del Trabajo tiene que procurar que cada cual ocupe su puesto en la vida económica de la Nación, en la disposición espiritual y corporal que le coloque en condiciones de dar el máximo rendimiento y con ello el máximo provecho para la comunidad (Art. 2).
El Frente Nacional del Trabajo debe asegurar la paz de éste, haciendo que el jefe de la empresa se dé cuenta de las justas demandas de su personal y que éste último se haga a su vez, cargo de la situación y de las posibilidades de la empresa. Su misión es la de encontrar una fórmula de armonía entre los justos intereses de todos, que responda a los principios nacionalsocialistas, reduciendo el número de casos que según la ley del 20 de enero de 1934 ley para el régimen del trabajo nacional deben pasar a la resolución de los únicos órganos competentes del Estado. La necesaria representación de las partes en esta avenencia es algo que incumbe exclusivamente al Frente del trabajo. No está permitida la constitución de otras organizaciones ni su actuación en este terreno (Art. 7).
La institución de la propia ayuda del Frente Alemán del Trabajo debe, en caso de necesidad, garantizar a cada uno de sus miembros lo preciso para su subsistencia, ayudando a abrirse camino a los que tengan capacidad para ello, y a crearse una existencia propia facilitándoles incluso terrenos siempre que esto resulte posible (Art. 9).
Sobre estas bases se alza la magnífica y fecunda obra del Frente Nacional del Trabajo, que puede enorgullecerse de haber traído a Alemania la más perfecta armonía social y de agrupar, no ya los cinco millones de afiliados que antes reunían las organizaciones obreras de la época marxista, sino una mucho más considerable en la que están representados todos los sectores de la actividad económica y profesional del país.
Según una de las memorias últimas del Frente Alemán del Trabajo, el número de las personas inscritas en él era, en septiembre de 1937, de 20.400.000. ocho millones correspondían a las pequeñas empresas que ocupan cinco personas como máximo, los restantes 12.400.000 miembros estaban agrupados en 453.000 empresas.
Al mismo tiempo que crecía el número de los inscritos en la gran organización, se incrementaba también, como es natural, la cifra de sus ingresos. Al iniciarse la actuación del Frente del Trabajo los ingresos mensuales eran aproximadamente de 8 millones de marcos, en la precitada fecha ascendían ya a 32 millones. Las pensiones pagadas por dicha institución se elevaron, en 1937, a 84 millones de marcos, y los fondos destinados a otras finalidades sociales llegaron a los 25,7 millones. A la instrucción profesional se dedicaron desde la creación del Frente del Trabajo unos 80 millones de marcos y en instituciones y subsidios para mejorar la salud de sus miembros se han invertido 6 millones, suma que piensa aumentarse hasta 40 millones, a partir del año 1938.
Un aspecto muy importante de la actividad del Frente Alemán del Trabajo es el relativo a la organización denominada “Embe15
llecimiento del Trabajo”. Su función es en realidad mucho más amplia de lo que parece deducirse de su denominación, pues no se limita a procurar que las fábricas, los talleres y en general los lugares donde se labora, estén bien aireados y tengan una grata apariencia, sino que se preocupa de las condiciones de seguridad e higiene que garantizan, al mismo tiempo que la salud física y la satisfacción espiritual de los trabajadores, un buen rendimiento de sus tareas.
Últimamente ha asumido también el Frente del Trabajo la construcción de viviendas para trabajadores dentro del marco del segundo Plan Cuadrienal. El aprovechamiento de los yacimientos minerales en regiones hasta ahora poco pobladas, ha exigido la edificación de viviendas para constituir pueblos nuevos que alberguen a las familias que habrán de establecerse en las inmediaciones de las minas. Todas las viviendas tienen un pedazo de huerta, de una superficie mínima de 200 metros cuadrados.
Las casas son de tamaños muy diversos. Mientras que unas están destinadas a una sola familia, otras pueden albergar a dos, con entrada independiente para cada una, y muchas tienen dos o tres pisos, pues no todos los moradores. de estas viviendas tienen la aptitud o la posibilidad de cultivar una parcela. Es digno de consignar que el alquiler mensual de estas habitaciones oscila entre los 20 y los 30 marcos, resultado al que ha podido llegarse gracias a la financiación de las construcciones por el Estado, por ciertos institutos de crédito y por el “Banco del Trabajo Alemán”, adscrito al Frente del Trabajo y cuyos anticipos no devengan intereses.
Estas colonias son una patente demostración de la solicitud que en el Tercer Reich merece el trabajo nacional: las habitaciones son espaciosas, ,tienen hasta cinco cuartos con los servicios accesorios, y su aspecto no es monótono ni uniforme, sino que por el contrario reviste una diversidad que agrada a la vista y sugiere optimismo a los que en ellas habitan. Estas construcciones inician una nueva época en el alojamiento de los trabajadores.
El Frente del Trabajo, con todas sus organizaciones ha conseguido ya lo que el nacionalsocialismo se proponía alcanzar en el terreno social: dignificar el trabajo y al trabajador y persuadir a todos de la enorme importancia moral del sentimiento de solidaridad entre los que participan en las actividades económicas nacionales.

Extraido de:
El Triunfo del Trabajo-A.S.P.A.(Actualidades semanales de prensa alemana)

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