jueves, 4 de junio de 2015

Sobre la Politica NacionalSocialista Contra el Paro

SOBRE LA POLITICA NACIONALSOCIALISTA CONTRA EL PARO

Publicado en la Revista Devenir Europeo


En la revista ‘Razón Española’ de septiembre-octubre 2013 sale un artículo de Fernández de la Mora bajo el título ‘¿Qué podemos aprender del nacionalsocialismo?’.
El texto es francamente malo si nos atenemos al título como tal y a algunas de sus conclusiones, aunque es francamente bueno si lo comparamos con lo que escribiría cualquier otra revista.
Digo que no se corresponde con el título porque solo va a tratar lo que podríamos aprender del nacionalsocialismo alemán del III Reich (no del nacionalsocialismo en general) y solo en el tema de económico sobre el paro.
Es como si para hablar de que podríamos aprovechar del comunismo hablásemos solo de la URSS o si hablásemos de que podemos aprovechar de la democracia solo habláramos de la democracia francesa, y en ambos casos solo de sus políticas económicos sobre la inflación, por ejemplo.
Sin duda hay muchos aspectos del Nacionalsocialismo del III Reich de los que se podrían sacar grandes enseñanzas hoy en día, siendo su reducción solo al tema del paro un error.
Yo pondría delante la enseñanza de la acción comunitaria, o sea los trabajos en comunidad, ayuda social, la enorme movilización de todo el pueblo en favor de la necesidad, con millones de voluntarios: la Ayuda Vecinal, la Fuerza por la Alegría, la Ayuda de Invierno, la Ayuda a Madres trabajadoras, el servicio anual de Trabajo Socialista, ect… temas que hoy son impensables en el ambiente de individualismo y el desentendimiento del Estado y la inexistencia de Comunidad.
Luego propondría que aprendiéramos de la eliminación del interés usurario sobre el dinero, el control Estatal sobre la emisión de moneda y la anulación del poder financiero y privado sobre el poder político.
Seguiría con la política de amor a la Naturaleza y en especial los animales, frente a la explotación capitalista y marxista de cualquier cosa que de beneficios, y la brutal destrucción del medio ambiente llevada a cabo en los 60 años de democracia y marxismo. Desde la destrucción entera de un Mar, el Mar Aral, en la URSS, a arrasar la Amazonia por las compañías capitalistas democráticas, y como anécdota española declarar ‘bien cultural’ la tortura de las corridas de toros.
Y así podríamos seguir con otros temas, pero vamos a centrarnos en el tema del paro.

Aun así el texto empieza muy bien, y vamos a reproducir sus primeros párrafos:
“La ‘damnatio memoriae’ que ha recaído sobre Hitler es probablemente la más severa que haya conocido Occidente desde la que el Cristianismo proyecto sobre Nerón. Sus efectos llegan a campos tan aparentemente lejanos coma los Juegos Olímpicos: ¿Cuantos lectores saben que Alemania ganó en el cómputo de medallas los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936?. En cambio, probablemente la gran mayoría sabe que un velocista norteamericano obtuvo en los mismos juegos al menos una medalla de oro. En EE.VU., mencionar que la Alemania Nacional Socialista fue la vencedora de esos juegos es recibido no sólo con manifiesta hostilidad, sino con indisimulada suspicacia, y Jesse Owens (y con él, EE.VU.) es considerado casi de forma unánime coma el vencedor de los mismos.
Probablemente el área en la que la damnatio memoriae de Hitler haya tenido mayor efecto haya sido la económica. Cuando Hitler fue elegido canciller, de forma plenamente democrática, en enero de 1933, Alemania tenía seis millones de desempleados, la misma cifra que la España del actual régimen. Cinco años después, en enero de 1938, sólo quedaba un millón, que equivale técnicamente al pleno empleo. En esos mismos cinco años, la renta per cápita en la Alemania Nacional Socialista aumentó aproximadamente un 50% (las estimaciones difieren ligeramente, nos basamos en las cifras de Maddison).
Este éxito espectacular ha sido cuidadosamente ocultado a la opinión pública, en contraposición con el New Deal de Roosevelt, que, pese a su mucha menor eficacia, ha sido objeto de una publicidad considerable. La ocultación ha llegado hasta tal punto que los estudiantes de economía de cualquier facultad del mundo se licencian sin haber ni tan siquiera oído que Hitler llevó a cabo un milagro económico, y sin saber que existe una política económica demostrada para pasar de seis millones de parados al pleno empleo en tan solo un lustro. ¿Que hizo Hitler para conseguir esos espectaculares resultados?”.

Tras ello plantean algunos temas que Fernández de la Mora considera usados por Hitler en este tema, pero que realmente no son todos correctos, ni están todos los que realmente permitieron acabar con el paro.
Vamos a tratar de estudiar los que Fernández de la Mora indica y añadir los otros, y en cada caso analizar si hoy en día servirían para acabar con el paro.

1- Eliminar la lucha de clases y los enfrentamientos sindicales y patronales, etc…
En realidad al crear la idea fundamental de ‘Comunidad Popular’ y asumir que todos van a estar unidos bajo el control del Estado si es preciso, no bajo las normas del mero mercado ni del interés o beneficio ni de la idiota idea de que un ‘proletario’ siempre tiene la razón, se evitan sin duda las enormes pérdidas de esfuerzo en huelgas, deslocalizaciones empresariales, cierres sin motivo, etc…
Pero con ello no se acaba el paro, solo se mejora la vida laboral global.
2- El impago de la deuda en moneda extranjera, o sea el control en el tema del cambio de moneda y equilibrio del comercio exterior. Esto en Alemania de los años 30 era fundamental dada la enorme deuda que el Tratado de Versalles asignó a Alemania. Pero el III Reich pagó la deuda, no la anuló por las buenas. Mucha gente había puesto dinero en Deuda Alemana, y era mala idea no devolver esa confianza en la deuda alemana. Solo que se pagaba en Marcos no en dólares o libras.
Hoy este tema es vital no por el tema del paro sino para eliminar la esclavitud del Estado a la finanza, debido a la enorme deuda que todos los Estados  han asumido.
En realidad esta medida es muy positiva pero no creo que fuera la esencial en el tema del paro.
3- Control de precios. Hitler dijo que no le importaba el precio del caviar pero si el del pan. No se trata de fijar todos los precios ni de evitar totalmente el sistema de mercado libre, sino de ponerlo bajo control Estatal en aquellos temas esenciales.
Tampoco se trata de subvencionar los productos básicos (error populista nefasto a largo plazo) sino de vigilar directamente que los precios de esos productos sean los correctos: que tengan el coste mínimo y un beneficio razonable, sin excesos ni monopolios u oligopolios.
La intervención del Estado es esencial en estos productos para evitar especulaciones.
Hace poco se ha visto como ese horror que llaman ‘mercado de futuros’ hacía que grandes fondos compraran cosechas de arroz de años próximos, haciendo subir los precios del arroz.
La idea de usar vegetales para hacer bio-gasolina ha encarecido los alimentos en muchos paises.
Todo eso es impensable en un sistema nacionalsocialista.
La medida daba estabilidad pero tampoco era de las esenciales en el tema del paro.
4- Subsidio a las exportaciones. En realidad esta medida se creó para lograr divisas que permitieran comprar materias primas. Alemania podía producir, pero necesitaba materias primas que debía pagar en principio con divisas.
Por tanto aumentar las exportaciones fue un medio esencial.
Pero más importante que la mera subvención fue crear el sistema de intercambio en el comercio exterior.
Y de eso si se habla poco: una enorme cantidad de paises del Este europeo tenían grandes necesidades de equipos de tecnología alemana, pero no podían pagarla en divisas tampoco. Rumania, Bulgaria, Hungría, Serbia, Grecia, Checoslovaquia, etc… deseaban comprar maquinaria alemana., pero tenían el problema del pago. En esa época se pagaba a través de mercados financieros ingleses especialmente, en divisas fuertes.
Alemania estableció un sistema nuevo: Te vendo maquinaria a cambio de patatas, arroz, legumbres o materias primas que necesito, sin intervención de divisas ni intereses.
Esta fue una de las enormes fuentes de trabajo nuevo en las fábricas y de obtener materias primas.
Por supuesto esto atacaba directamente a la finanza sionista de Londres…  la finanza declaró la guerra a Alemania mucho antes de 1939.
Hoy día un tratado de intercambio de ese tipo sería prohibido por la Banca y la finanza que así monopoliza seguros, cambios de divisa, control de mercados, etc….
5- Sustitución de importaciones. Esta fue una medida esencial para eliminar el paro, junto a la anterior.
Dado que esta medida está bien explicada por Fernández de la Mora, reproduzco su texto al respecto:

“Quizás la medida de política económica más relevante y novedosa de las llevadas a cabo por la Alemania Nacional Socialista fuera la sustitución de importaciones mediante el impulso a la investigación, que tuvo un extraordinario éxito, y que se apoyó en un proceso de colaboración público-privado de nueva planta. Dado que dicha aportación a la política económica es prácticamente desconocida incluso por los economistas profesionales, lo resumiremos brevemente a continuación. El método fue el siguiente: el Estado definió un conjunto de necesidades de sustitución de importaciones de ámbito nacional, que fueron muy amplias, y entre las cuales destacaremos la sustitución del petróleo, de las fibras textiles naturales (lana y algodón principalmente) y del caucho; y en respuesta a esas necesidades, las empresas privadas desarrollaron la tecnología necesaria para ello. ¿Cómo consiguió Hitler que las empresa alemanas desarrollaran en muy pocos años una tecnología previamente inexistente, ambiciosa, diversificada y compleja? El método no tuvo nada que ver con las actuales ayudas a la I+D, que esencialmente se basan en entregar a las empresas una subvención limitada, pero que no viene condicionada por el éxito o el fracaso del proyecto; podríamos decir que el método actual se resume en la frase siguiente: "si me demuestras que te has gastado esos fondos, yo te subvenciono". Muy al contrario, los incentivos que puso en marcha la Alemania Nacional Socialista estaban exclusivamente condicionados a la consecución del éxito, y se limitaban a garantizar un mercado: si la empresa era capaz de desarrollar una tecnología apropiada para fabricar alguno de los productos demandados, el Estado le garantizaba la compra de los mismos en una cantidad determinada, y a un precio que aseguraba la amortización de la inversión, más un 5% de beneficio anual. En resumen, si la investigación tenía éxito, la empresa creaba un negocio rentable y seguro; pero si la investigación no llegaba a buen puerto, la empresa lo perdía todo. Un procedimiento así de simple cambio en pocos años de arriba abajo la industria alemana, colocándola a la cabeza de Europa, y en muchos aspectos incluso por delante de EE.UU., lo que parecía impensable en la deprimida Alemania de la República de Weimar”.

Sin duda este es un medio magnífico para crear empleo y para ahorrar divisas, lo que permite comprar productos necesarios sin crear un déficit comercial tremendo que ahoga la economía en deuda externa.
En España una medida esencial es la energía: no tenemos petróleo. Así pues una investigación sobre energías no petroleras sería vital…
Nuestra demanda de software para PC’s etc debería orientarse de forma obligada a software gratuitos como Linux, y generar nuestras necesidades de software en ese entorno sin pago de divisas.
Sin embargo esta solución, que es vital está cercenada hoy en día por la GLOBALIZACION obligada de la economía. El sistema prohíbe estas actitudes, exige poder entrar productos extranjeros sin límite y sin control. No permite un comercio equilibrado sino solo basado en el dinero, el beneficio y el interés de las grandes compañías.
6- Obras públicas.
Este es un tema a menudo mal entendido y Zapatero es un ejemplo de miserable dispendio y pérdida de dinero en este sentido.
Veamos primero el texto de Fernández de la Mora al respecto que está bastante bien:
“Empezaremos por la política de obras públicas, que fue uno de los ejes de la recuperación de Alemania en los años 30. El premio nobel Stigliz, en quien se apoyó ZP para crear el famoso y fracasado Plan Ñ, ha teorizado que, en época de crisis, debe crearse empleo público aunque sea utilizándolo en obras inútiles, porque los efectos positivos del empleo creado superan los efectos negativos del aumento de la deuda. Tan sorprendente (Nota mía: ¡y estúpida!) predicción naturalmente no se ha cumplido, pero ello nos lleva a preguntarnos: (por que las obras publicas de Hitler y, con otro nivel de eficiencia, también las obras publicas del New Deal, tuvieron éxito y propiciaron una intensa recuperación económica, en tanto que los efectos positivos del Plan Ñ fueron prácticamente nulos? Los economistas no se han puesto de acuerdo en cómo responder a esta pregunta, y por lo tanto estamos en un campo de debate abierto. En mi opinión, existen dos claves: la primera es la eficiencia en la gestión de los fondos invertidos: minimización de gastos públicos, maximización de la creación de empleo directa y obras socialmente rentables. La segunda clave es la selección de la inversión: la inversión en construcción es, de entre todas las posibles, la que menos empleo genera una vez que la inversión directa ha concluido, y a fortiori, dentro del sector de la construcción, la infraestructura urbana de las corporaciones locales (es decir, el Plan Ñ) es precisamente el subsector mas ineficaz desde la perspectiva de la creación de empleo a medio plazo”.

La base de este tema, para explicarlo más claramente, es que se puede generar trabajo público cuando el resultado de ello permita absorber el endeudamiento realizado para pagar ese trabajo.
O sea, si generas trabajo público y ello cuesta unos sueldos y unas inversiones, pero ese gasto luego, con cierto tiempo, se recupera de diversas formas, es absolutamente positiva esa solución.
La recuperación puede venir en parte del cese de pago de prestaciones de paro, más la utilidad de lo creado en los próximos años (trabajo generado futuro, impuestos sobre esa utilidad, ahorros por ella…)
Un ejemplo: las autopistas generaron no solo un gran ahorro de parados, sino una facilidad de comunicación de mercancías y un ahorro de energía en el transporte enorme en los siguientes años. Eso compensó de forma muy sobrada la inversión inicial.
Las obras de Embalses eléctricos que hizo Franco fue el mismo sistema: El endeudamiento se cubrió sobradamente luego con la energía generada y los regadíos.
En cambio la estupidez de Zapatero de gastarse 5.000 millones de euros en trabajos de ayuntamiento inútiles y a corto plazo (proyectos que debían ser presentados en 4 meses) sin ahorro posible posterior, sino a menudo con grandes gastos de mantenimiento posteriores, que ahora no se pueden soportar y han llevado a muchas obras a la ruina… es un ejemplo de la mayor tontería posible de la demagogia a corto plazo.
7- Desarrollo militar.
Muchos críticos del nacionalsocialismo creen que el esfuerzo de rearme del III Reich fue la forma de eliminar parados. Y el mismo Fernández de la Mora cita este tema sin comentarlo, con lo que parece que asuma que fue un medio positivo de eliminar paro.
No es así en absoluto.
El gasto militar no tiene retorno, es un gasto inútil a nivel puramente económico. Por tanto no sirve para una recuperación económica, es un lastre que endeuda sin posibilidad de retorno de beneficios.
En una palabra: Alemania pudo rearmarse a pesar de todo, pudo soportar esa carga ‘inútil’ económica, gracias a las demás medidas.
Por supuesto elimina paro pero si no se hubieran logrado los beneficios de las demás medidas, solo hubiera creado endeudamiento a largo plazo y trabajo a corto plazo. El reame fue un esfuerzo a costa de los beneficios de las demás medidas positivas.
No es pues una salida correcta de usar, fuera de su necesidad política.

Hasta aquí las causas que menciona Fernández de la Mora, pero hay una razón ESENCIAL que no nombra y que fue básica:
8- Control de la finanza y de la emisión de moneda.
Si las inversiones que necesitaba Hitler para poner en marcha las obras públicas rentables, las subvenciones a empresas en nuevos productos sustitutivos, para toda la maquinaria que puso en marcha la economía dirigida las hubiera tenido que pedir a la banca privada a un interés usurario y bajo sus condiciones, no hubiera sido posible nada de ello.
La posibilidad de generar crédito sin interés por parte del Estado es esencial y solo se logra si se tiene el control de la emisión de moneda. Y por supuesto si además no se cae en el dispendio, corrupción, malgasto y demagogia electoral democrática que es capaz de gastarse inútilmente todo dinero que caiga en manos de la clase política actual.
En realidad la experiencia del malgasto democrático es la excusa real que tuvo la Banca para exigir ese control del crédito y de la emisión de moneda.

Gracias a esa posibilidad de emisión el III Reich puso en marcha una de las medidas que más trabajo creo al principio: La concesión de mini créditos para nuevos matrimonios, para proyectos familiares, etc… con intereses bajísimos o nulos, y con diversas condiciones de cancelación. La rentabilidad estaba no solo en la creación de empleo sino en el gasto de ese dinero en productos, impuestos, etc
Pero eso hubiera sido imposible si el Estado hubiera tenido que pagar intereses por esos créditos concedidos.
9- Revitalización de la agricultura:
Frente a la idea de una agricultura como mera ‘empresa industrial’, el Nacionalsocialismo entendió en campesinado como una forma de vivir y mantener la Tierra, habitar, ser Pueblo. Y en ese sentido protegió la producción agrícola no en base a criterios del puro beneficio sino de alimentación del pueblo y conservación de la tierra nacional.
Se crearon miles de nuevas explotaciones agrícolas y colonias de trabajo en el campo, evitando no solo la aglomeración en las ciudades (generadoras de paro y desarraigo) sino al revés, creando un flujo desde las barriadas a nuevas colonias agrícolas.

Por último recordemos que en los años 30 no habían dos de los enormes problemas que hoy se plantean en el tema del paro: Las inmigraciones masivas y la competencia salarial con chinos o vietnamitas, o sea la globalización capitalista.
Estos dos fenómenos distorsionan absolutamente toda la economía, y solo eliminando estos dos temas acabaríamos con el 90% del paro.
Hay soluciones pero todas ellas exigen el fin del sistema capitalista y financiero que domina hoy el mundo bajo la máscara de la ‘sacrosanta democracia’.

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