viernes, 11 de septiembre de 2015

¿EL SIONISMO Y LA IZQUIERDA COMO PROMOTORES DEL ANTI ISLAMISMO?

¿EL SIONISMO Y LA IZQUIERDA COMO PROMOTORES DEL ANTI ISLAMISMO?


Cuando constato que en un corto espacio de tiempo una serie de intelectuales del sistema, o sea de chupópteros que han estado y están en cargo oficiales, mimados por la prensa y medios de masas, normalmente de izquierda progresista, de repente y de forma casi coordinada, se ponen a defender una postura dada, tengo el casi convencimiento de que esta postura es la apoyada por el poder financiero, el sionismo y el sistema.
Esta impresión es normalmente también captada por esos medios que se llaman de ‘alternativa’, pese al poco cerebro que usan. Pero en este caso no ha sido así, y eso es mucho más preocupante.
Resulta que la mayoría de movimientos de lo que se llama ‘alternativa nacional’ también se han  lanzado por la misma autopista que los intelectualitos de la izquierda y parte de la prensa del sistema.
Y la razón es que en esta ocasión la intelectualidad profesional de la izquierda toma una posición que no corresponde, que no es coherente una vez más, con sus ideas globalizadoras, multiculturales y de mestizaje étnico-popular que han mantenido siempre hasta ahora. Y por eso muchos de ‘alternativa’ se han creído que la vía anti islam es la buena, sin comprender que es la propiciada por parte del sistema.
En un reciente, y magnífico, texto de Alberto Buela titulado ‘La Izquierda fue…” nos reseñaba toda una serie de intelectuales del sistema en la izquierda progre que, como de forma organizada, habían tomado posiciones hasta ahora no ‘correctas’, efectuando una denuncia radical del islamismo y una pretendida, pero falsa, defensa de la identidad francesa.

Podemos empezar por el famoso y siempre alabado por los medios progresistas Regis Debray, reconocido marxista capturado con el Che Guevara en Bolivia en 1968 declarando: “La izquierda hoy es franco-fóbica. Perdió sus ideales”.
Rickard Millet, del comité de lectura de ediciones Gallimard, o sea uno de los grandes del progresismo oficial: “•no puedo más mantenerme en el Olimpo de las letras, yo estoy en guerra contra todo esto” (se refiere al islamismo).
Eric Zemmmour publica en editorial de lujo, con grandes ventas y propaganda, su libro “Le suicide français". Zemmour es un ensayista de izquierda, argelino de origen judío, que acaba de vender más de medio millón de ejemplares de un libro en donde muestra con lujo de detalles que Francia se viene suicidando por falta de una política ‘nacional patriota’.
Y otro escritor, Houllebecq, cuyo apellido verdadero es Thomas, es un novelista de izquierda, de la isla Reunión, que en su novela• "Soumission" cuenta que Francia dentro de treinta años estará gobernada por musulmanes y que sus instituciones desaparecerán.
Incluso en el diario español, ‘El País’, salió una larga crónica del libro de Michel Houellebecq, explicando que ese libro es un relato futurista de una Francia convertida en un medio sumiso a la cultura extra europea (pero se refiere solo al islamismo) por la victoria electoral de un nuevo partido llamado Francia Musulmana que gana las elecciones presidenciales. Las gana porque toda la izquierda y derecha apoyan al partido islámico para evitar que gane el Front National, que era el mayoritario. La Universidad de París estará subvencionada por emiratos árabes, y el rector es un musulmán con tres esposas, ya nada puede triunfar sin el apoyo de los islamistas. Los países como Turquía, Marruecos y Argelia ya son parte de la llamada Unión Europea e imponen sus tradiciones y costumbres.
¡Y esta crónica de ‘El País’ no critica el libro como racista o anti multicultural!. Y eso es ya una muestra de que estas opiniones no son mal vistas por el sistema, sino permitidas y apoyadas.
Sobre todo porque cuando otro intelectual como Renaud Camus presentó el libro “La Gran sustitución” fue acusado judicialmente de fomento del odio racial, por su novela donde indicaba que Francia acabaría con una población mayoritaria no europea. Pero es que Renaud Camus declaró: “la sobre-representación de un grupo étnico como el judío en el staff de France Culture es un verdadero despropósito”…  ah!, eso ya no es anti islamismo….

Nos encontramos pues con una promoción clara del anti islamismo por parte de los poderes financieros y sionistas, que han incitado a la intelectualidad de izquierdas incluso a ser incoherentes con su mundialismo para apoyar las campañas de prensa y Tv mostrando al islam como en terrible enemigo del occidente, de la democracia, de nuestra forma ‘occidental’ de vivir, incluso atreviéndose a reivindicar la etnia ‘francesa’, dentro de la cual estarían los judíos pero no los norteafricanos, sin que se les acuse de ‘racismo y discriminación’.
Esa defensa de ‘nuestra’ civilización es en realidad una defensa de SU civilización sionista, progresista, decadente y corrupta. Y su intención ha sido siempre que nosotros, los occidentales, recuperemos nuestra verdadera tradición, cultura y arte.
Decía Dostoievski que la mejor forma para que un preso no intente escapar es que ignore que está preso. Por eso ahora el progresismo y el sionismo, que han logrado que nuestro pueblo ignore siquiera que ‘su’ propia civilización no es suya sino impuesta, que está preso de la esclavitud de la democracia capitalista y de la decadencia progresista, crea que el enemigo principal es otro, ‘externo’, el islam, de forma que aun defienda como propio ese parásito impuesto por el sistema financiero mundial.
El islam radical contra occidente es un producto de la invasión inmigratoria promocionada por el sionismo, el capitalismo y el progresismo, unido a la agresión sionista contra los pueblos árabes e islámicos usando a occidente de marioneta armada junto al estado genocida de Israel.

Y es que la izquierda hace decenios que ha dejado de existir, como dice Alberto Buela, convirtiéndose en un espantapájaros al servicio de los intereses del sistema. Y algunos de sus mandatarios se dan cuenta de ello, ya solo son la guardia anti-fascista del sistema, pero no anti-sistema.
Por eso escribe Buela:
“Alain Finkielkraut, un defensor del sionismo (“la izquierda está muda de ideas”); Michel Onfray, autor del Tratado de Ateología (“la izquierda no tiene nada que decir”). Jacques Ranciere (“Ia disidencia al pensamiento único es la tarea”).
A estos autores, todos invariablemente de izquierda, podemos agregar dos testimonios, uno político y otro más mediático. El primer secretario del Partido Socialista Cambadélis afirmó: “después de diez años la izquierda ha perdido la batalla de las ideas". Y Nicolas Truong, jefe del servicio ideas-debate de diario Le Monde, afirmó: “el pensamiento alternativo, llamado nueva derecha, está en tren de ganar la batalla de las ideas".

Pero lo malo es que la llamada alternativa de ‘derechas’ sigue el mismo camino, se ha hecho anti-islam, se ha hecho anti-inmigratoria, busca el voto y busca ser aceptada, pero ya no es anti sistema. Benoist hace tiempo que ha dejado de lado su etnicismo inicial, Faye y varios partidos ‘nacionales’ apoyan (son incluso financiados) por sionistas solo por oponerse al islam, esa ‘alternativa’ de derechas es un asco que ni es socialista, ni comunitaria, ni etnicista, ni anti sionista, ha olvidado sus ideas a base de ver televisión y buscar votos o respetabilidad.
Y así mientras la izquierda clásica, anquilosada, sigue con la teología de la liberación buenista o con utopías mundialistas coherentes con el Mercado mundial del capitalismo, la derecha de ‘alternativa’ ha renunciado a toda fuerza esencial sobre raza, sionismo y socialismo.
Y al no analizar las ideas sino las tácticas, los miedos y los votos, las llamadas ‘alternativas nacionales’ han renunciado a su socialismo y su identidad para seguir las trampas que el propio sistema les presenta en los medios de difusión.

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