jueves, 3 de diciembre de 2015

El Deseo Contra Los Principios-Ramon Bau

LOS DESEOS CONTRA LOS PRINCIPIOS

Cada vez que he hablado a camaradas sobre cualquier tema actual, suelo decirles que para comprender la situación y la conducta de la sociedad, y también la de los camaradas o supuestos camaradas, lo más útil es leer primero a Le Bon, y no los textos de ideología o de análisis politiqueros que tanto abundan.
La principal enseñanza es que el ser humano tiende de usar su cerebro para justificar sus deseos, de forma que la lógica es solo un instrumento del deseo de fama, dinero, sexo, éxito, egoísmo, etc.
Es por ello que la mayoría de canalladas, traiciones, cambios de ideologías, miedos o acciones que se hacen no son producto de ‘maldad pura’ sino productos de esas justificaciones personales hacia sus deseos.
Estoy convencido de que camaradas que no pagan sus deudas o que han traicionado sus ideales en realidad están convencidos de que han actuado correctamente, necesariamente, excusablemente, y no son ni siquiera conscientes de su miseria moral.
Por cada malvado integral hay mil engañados por sus deseos.
Eso dice Le Bon: “El hombre de la vida cotidiana está generalmente guiado por su egoísmo personal”, pero lo hace sin ser consciente de ello, engañado por su cerebro en busca de excusas.
Por eso dice:•”Los discursos no revelan la verdadera personalidad de cada ser. Solo sus actos lo revelan y a veces incluso a sus propios ojos”.
Meditad sobre la última parte de esa frase ‘a veces incluso a sus propios ojos’. Mucha gente actúa de forma que ‘sabe’ que no es coherente o no está bien, y en el momento de actuar es consciente un rato de ello. Pero luego su mente establece las excusas, las razones para justificar ese acto acorde a sus deseos. Así no pagar deudas puede ‘justificarse’ con la excusa de que ‘a mí me hace más falta’, y echar por la borda ideales se justifica con ‘buscar votos de forma posible’, engañar a la esposa con ‘solo es una aventura sin más’, etc… 
Y es que ‘la verdad’ que no rinde beneficios o deseos es más bien una molestia. Así Le Bon dice: “La persecución de la felicidad y la de la verdad son muy distintas. Para el hombre preocupado por la felicidad es cuerdo no investigar el fundamento de las cosas”. Los que van detrás del voto no meditan sobre su coherencia o su ética sino solo con el resultado que obtienen de su deseo. Por eso muchos partidos o grupos fachas cuando fracasan en el voto buscan salidas aunque consista en las más vergonzosas alianzas, pactos o cesiones de ideas.
El deseo de éxito es superior a todo sentido de ética y estilo, pero no siempre porque sea algo ‘malvado’ sino porque es así en todos los aspectos de la vida, los ‘camaradas’ son humanos y mienten, pactan, traicionan o engañan tanto en lo político como en otros aspectos engañados a su vez por su mente al servicio del egoísmo y los deseos.
Por lo mismo una persona cuyo negocio va mal es muy propensa a justificar actitudes poco éticas económicas, y una esposa/o en proceso de separación está tentado a mentir para lograr mejores condiciones del divorcio… cuanto más apremia el deseo, más se ‘justifican mentalmente’ las actitudes inmorales.
Si queremos entender porque Syriza y el pueblo griego aguanta la esclavitud de la finanza en vez de salirse del Euro y rebelarse, y porque toda Europa aguanta ese endeudamiento, porque los recortes o las más infames corrupciones se soportan sin grandes reacciones, podemos leer a Le Bon otra vez: “A veces les es más fácil a los pueblos soportar sus males que soportar los remedios empleados para curarlos”. Así es, el pueblo a menudo prefiere ser esclavo que luchar para dejar de serlo, sacrificarse para ser libres.
Por eso una vez más leamos a Le Bon: “Las revoluciones más difíciles son la de los hábitos y los pensamientos”. Esto nos enseña porque la gente hoy busca soluciones en partidos o propuestas que NO impliquen cambiar sus vicios, su ocio, sus deseos, buscan la demagogia fácil, los arreglos ‘solo políticos’ sin afectar a su vida y hábitos. Por eso los fachas buscan el voto de gente del sistema, no pretenden cambiarlos, solo el voto utilista, y por ello no les importa ceder las ideas que son precisamente revolucionarias porque van contra los hábitos y vicios de la gente.

Podríamos pensar que todo esto no tiene solución. Y seguramente es difícil lograrlo. Pero hay algunas medidas que se pueden tomar para evitar ese engaño del cerebro en favor de nuestros deseos
- Solo se pueden buscar soluciones si tratas de ser algo distinto a la masa, si solo quieres ‘dejarte vivir’ no vale la pena que ni intentes dominar tus deseos en aras de los principios.
- En la juventud el idealismo y la voluntad de ser honrado es mayor que de más mayor, con el tiempo salen los deseos con más fuerza de que joven. Por tanto de joven establece tus principios y escríbelos, comprométete con ellos. No sé si lo lograrás pero al menos de mayor sentirás la vergüenza de haberlos traicionado cuando los leas.
- Medita. Cada semana por lo menos dedica un tiempo a meditar si tu actitud está guiada por Principios o Deseos. Para ello se necesita honradez y tiempo, o sea meditar en silencio y sin prisa.
- No creas en manuales tácticos sin antes plantearte que límites éticos permites. Las tácticas son el camino al deseo. Debes marcarte los límites antes de pensar en tácticas, no después. Sino las tácticas serán tú excusa mental para variar los límites de principios.
- Debes estar dispuesto a pagar un precio por ser coherente y ético, si no lo estás, no vale la pena intentar serlo. Siempre los caminos correctos son más duros y difíciles que los otros.

Y por último, incluso así cederás, pero al menos que sea lo menos posible y conscientemente, nadie es perfecto, pero por lo menos es bueno saber dónde no lo eres en vez de ir engañado por el deseo.

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